La industria textil argentina comenzó a trabajar en un programa orientado a mejorar la calidad de la fibra de algodón a partir del uso de semillas fiscalizadas, nuevas tecnologías y mejores prácticas de manejo agrícola. La iniciativa fue presentada ante la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la Cámara Algodonera Argentina (CAA), productores y exportadores del sector, en el marco del programa de Homogeneidad y Calidad de Fibra, con el objetivo de fortalecer la competitividad de la cadena algodonera y responder a las exigencias de los mercados internacionales. La información fue difundida por el medio especializado Agrositio y replicada por Infotextil.
Durante las reuniones participaron representantes de FITA, de la Cámara Algodonera, de la empresa Gensus y productores vinculados a la actividad. En esos encuentros se analizó el impacto que la baja calidad de la fibra genera sobre la industria textil y las exportaciones argentinas, además de debatirse posibles estrategias para revertir esa situación mediante innovación genética y mejoras en los procesos productivos.
Los actores del sector coincidieron en que la pérdida de competitividad de la cadena algodonera responde a una combinación de factores que afectan directamente la calidad final de la fibra.
Entre los principales problemas identificados se encuentran la falta de uniformidad en los lotes de algodón, el manejo inadecuado del cultivo, el retraso en la incorporación de nuevas tecnologías aplicadas a semillas y señales de mercado que no reflejan correctamente los estándares de calidad actualmente demandados por la industria textil y por los compradores internacionales.
Según se indicó, estas dificultades generan una marcada variabilidad en la fibra producida en Argentina, una situación que afecta tanto el proceso industrial como la capacidad exportadora del sector.
Uno de los puntos centrales abordados durante los encuentros fue el crecimiento del circuito informal de semillas, considerado uno de los principales obstáculos para mejorar la calidad del algodón argentino.
Desde el sector advirtieron que el uso de semillas no fiscalizadas, las mezclas varietales, la falta de pureza genética y prácticas que desconocen los derechos de propiedad intelectual afectan directamente la trazabilidad y el desarrollo tecnológico de la actividad.
Además, señalaron que esta informalidad provoca una pérdida sistemática de identidad genética en los cultivos, lo que deriva en una mayor heterogeneidad de la fibra y complica la estandarización requerida por la industria textil moderna.
Los referentes de la cadena coincidieron en que avanzar hacia sistemas de producción más transparentes y tecnificados será clave para recuperar competitividad y mejorar la inserción del algodón argentino en los mercados internacionales.
Como resultado de las reuniones, las entidades y empresas participantes propusieron lanzar para la campaña 2026/27 el denominado Programa de Calidad y Homogeneidad de Fibra.
La iniciativa buscará demostrar el impacto positivo que puede generar la utilización de semillas fiscalizadas junto con la adopción de mejores prácticas de manejo y desmote sobre la calidad final de la fibra de algodón.
Al mismo tiempo, el programa apunta a convertirse en una plataforma para la innovación tecnológica y el lanzamiento de nuevas variedades adaptadas a las demandas actuales del mercado textil.
La propuesta contempla la evaluación integral de la producción desde el origen de la semilla hasta la calidad final de los fardos obtenidos, incorporando herramientas de análisis y trazabilidad.
Dentro del esquema planteado, las muestras de fibra obtenidas durante el programa serán analizadas por el Laboratorio HVI de APPA, ubicado en la ciudad de Reconquista, provincia de Santa Fe.
Según se informó, se trata del único laboratorio del país que cuenta con certificación internacional Bremen, un estándar utilizado para garantizar precisión y confiabilidad en la evaluación de calidad de fibras textiles.
El análisis permitirá medir parámetros vinculados a longitud, resistencia, uniformidad y otras características técnicas fundamentales para la industria hilandera y textil.
Desde el sector consideran que contar con datos objetivos y trazables será fundamental para establecer esquemas de incentivos que premien la calidad y promuevan el uso de genética mejorada.
El presidente de Gensus, Pablo Vaquero, sostuvo que las reuniones realizadas reflejan el potencial que tiene la innovación genética aplicada a semillas para responder a las nuevas exigencias del mercado.
“Las reuniones mantenidas con las principales organizaciones del sector algodonero dan cuenta de la respuesta que la innovación en semillas puede ofrecer para vincular la oferta con la demanda actual y futura de fibra e hilados”, afirmó Vaquero, según publicó Agrositio.
El empresario agregó que la iniciativa forma parte de la estrategia denominada “El nuevo Camino del Algodón”, presentada por la compañía el año pasado para impulsar mejoras estructurales dentro de la cadena productiva.
De acuerdo con los impulsores del programa, el objetivo final es desarrollar un esquema que incentive la investigación, el desarrollo y la innovación aplicada a genética vegetal y nuevas tecnologías de producción.
El algodón argentino enfrenta desde hace años desafíos vinculados a productividad, calidad y competitividad internacional. Aunque el país mantiene una importante tradición algodonera y capacidad industrial, los cambios en las demandas globales exigen mayores niveles de homogeneidad y trazabilidad en la producción.
En ese contexto, la incorporación de genética moderna y sistemas de certificación aparece como una de las herramientas centrales para mejorar la calidad de la fibra y fortalecer la cadena de valor.
La industria textil sostiene que avanzar hacia estándares más altos no solo permitiría incrementar el valor agregado de la producción nacional, sino también ampliar oportunidades comerciales en mercados externos que demandan fibras con características técnicas específicas.
El nuevo programa impulsado por entidades empresariales, productores y compañías semilleras buscará precisamente generar esas condiciones mediante un trabajo coordinado entre todos los actores de la cadena algodonera.