Argentina refuerza los controles en granjas avícolas tras recuperar el estatus sanitario libre de influenza aviar

El SENASA pidió extremar medidas de bioseguridad para evitar nuevos brotes y proteger las exportaciones avícolas

Argentina refuerza los controles en granjas avícolas tras recuperar el estatus sanitario libre de influenza aviar
martes 12 de mayo de 2026

Tras la reciente recuperación del estatus sanitario como país libre de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP), el Gobierno nacional reforzó el llamado a los productores avícolas para extremar las medidas de bioseguridad en granjas comerciales de todo el país. La advertencia fue realizada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) luego de que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) publicara la autodeclaración sanitaria de la Argentina, un reconocimiento clave para sostener mercados internacionales y reducir riesgos para la producción avícola.

El organismo sanitario nacional alertó que la influenza aviar representa una de las enfermedades de mayor impacto potencial para la industria avícola debido a su rápida capacidad de propagación y a las consecuencias económicas que puede generar sobre la producción, el comercio exterior y el abastecimiento interno.

La recuperación del estatus sanitario implica un paso importante para las exportaciones argentinas, aunque desde el sector oficial remarcan que el sostenimiento de esa condición dependerá en gran medida de la prevención diaria dentro de los establecimientos productivos.

Desde el SENASA señalaron que las medidas de bioseguridad deben transformarse en parte permanente de la rutina de trabajo en las granjas comerciales. El objetivo es minimizar cualquier posibilidad de ingreso del virus y garantizar una rápida detección ante eventuales casos sospechosos.

La enfermedad se transmite principalmente a través de las heces y secreciones respiratorias de aves infectadas. Esa capacidad de circulación permite que el virus se propague tanto de manera directa, mediante el contacto entre animales, como indirectamente, a través de vehículos, ropa, herramientas, jaulas o equipos contaminados.

En este contexto, las aves silvestres migratorias, especialmente las acuáticas, son consideradas reservorios naturales del virus. El contacto entre ejemplares silvestres y aves domésticas aparece como uno de los principales factores de riesgo para los establecimientos avícolas.

Por esa razón, el organismo sanitario nacional insistió en la necesidad de fortalecer las barreras preventivas dentro de cada granja. Según indicaron fuentes oficiales, una falla mínima en los controles puede facilitar el ingreso del virus y desencadenar consecuencias sanitarias y económicas de gran escala.

Entre las principales recomendaciones se encuentra la revisión periódica de las mallas antipájaros para evitar el ingreso de aves silvestres a las instalaciones. También se remarcó la importancia del lavado y desinfección de vehículos, herramientas e insumos que ingresan a los establecimientos.

Las autoridades sanitarias señalaron además que las instalaciones deben ser limpiadas y desinfectadas de manera frecuente para reducir riesgos de contaminación cruzada. Otro de los puntos destacados es la necesidad de eliminar sectores con agua estancada, ya que esos espacios suelen atraer aves silvestres y aumentar la posibilidad de contacto con animales domésticos.

Argentina refuerza los controles en granjas avícolas tras recuperar el estatus sanitario libre de influenza aviar

El control del movimiento de personas dentro de los predios también forma parte de las medidas prioritarias. El SENASA recomendó restringir al máximo el ingreso de visitantes y reforzar el uso correcto de los elementos de protección personal dentro de cada sector de producción.

Los protocolos incluyen además la prohibición de compartir ropa de trabajo o herramientas entre diferentes áreas del establecimiento sin una correcta desinfección previa. En el sector explican que la circulación interna de materiales contaminados puede convertirse en un vector de transmisión tan riesgoso como el contacto directo entre aves.

La normativa vigente en materia de bioseguridad está contemplada en la Resolución 1699/2019 del organismo sanitario nacional, que establece obligaciones específicas para los responsables de establecimientos de aves de corral.

Vigilancia epidemiológica

Uno de los ejes centrales del operativo sanitario apunta a reforzar la vigilancia epidemiológica en todas las granjas comerciales del país. Las autoridades sanitarias remarcaron que la detección temprana resulta determinante para contener posibles brotes y evitar la expansión del virus.

Entre los síntomas compatibles con influenza aviar se encuentran la mortandad elevada, la disminución del consumo de alimento, problemas respiratorios, signos neurológicos y alteraciones digestivas. También pueden aparecer deformaciones o caídas abruptas en la producción de huevos, además de plumaje erizado o coloración azulada en crestas y patas.

Ante cualquiera de esos signos clínicos, el organismo pidió realizar una notificación inmediata. El sistema sanitario dispone de diferentes canales de contacto para recibir alertas provenientes de productores, veterinarios o trabajadores rurales.

Las denuncias pueden realizarse de manera presencial o telefónica en las oficinas del SENASA, mediante WhatsApp al número oficial habilitado por el organismo, por correo electrónico o a través del formulario digital disponible en el micrositio específico sobre influenza aviar.

En el sector avícola sostienen que la rapidez en la notificación es uno de los factores más importantes para evitar la diseminación del virus. La activación temprana de protocolos sanitarios permite aislar focos sospechosos y reducir el impacto sobre el resto de la producción.

La recuperación del estatus sanitario por parte de la Argentina se produjo luego de meses de vigilancia epidemiológica y control sanitario tras los brotes registrados anteriormente en distintas regiones del país. El reconocimiento de la OMSA representa un respaldo internacional relevante para el comercio exterior argentino, especialmente en mercados que exigen estrictos estándares sanitarios.

La industria avícola argentina tiene un fuerte peso en las exportaciones agroindustriales y en el abastecimiento de proteínas animales para el mercado interno. Por eso, cualquier interrupción sanitaria vinculada con la influenza aviar puede generar consecuencias económicas directas sobre productores, frigoríficos y cadenas comerciales.

Fuentes del sector señalaron que la bioseguridad dejó de ser una recomendación complementaria para transformarse en una condición indispensable dentro del negocio avícola moderno. La incorporación de protocolos sanitarios permanentes, controles de acceso y sistemas de monitoreo ya forma parte de la dinámica habitual en las principales granjas comerciales.

Mientras la Argentina busca consolidar nuevamente su posicionamiento sanitario internacional, el desafío pasa ahora por sostener los controles y evitar nuevos episodios que comprometan la actividad productiva y el acceso a mercados externos.

 



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