Una nueva variedad de avena con alto potencial productivo y versatilidad de uso fue presentada el 30 de abril de 2026 en Argentina por un equipo de investigadores de la Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense. Se trata de Bonaerense MDA INTA Lola, un cultivar de ciclo intermedio que se posiciona como una alternativa clave para el verdeo de invierno, la producción de reservas forrajeras y la obtención de grano, en un contexto donde la eficiencia en los sistemas ganaderos cobra cada vez mayor relevancia.
El desarrollo se llevó adelante en la Chacra Experimental Integrada Barrow y busca responder a la necesidad de contar con materiales más adaptables, productivos y resistentes, tanto para sistemas intensivos como extensivos. La importancia de este lanzamiento radica en su capacidad de optimizar la producción de forraje y mejorar la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios, en un escenario de creciente demanda de alimentos y presión sobre los recursos.
La avena es uno de los principales cultivos utilizados como verdeo de invierno en el país, especialmente en la alimentación de distintas categorías de ganado. En ese marco, la nueva variedad apunta a maximizar su aprovechamiento, ampliando las posibilidades productivas.
Nahuel Rodríguez, responsable del programa de mejoramiento genético de avena en Barrow, destacó que “Bonaerense MDA INTA Lola es una variedad con una destacable aptitud como verdeo de invierno”. Según explicó, los ensayos comparativos evidenciaron muy buenos niveles de producción de materia seca, tanto en el sudeste bonaerense como en otras regiones productivas del país.
Uno de los principales atributos de esta nueva avena es su capacidad de adaptación a distintos ambientes. Los resultados obtenidos en ensayos realizados en zonas como Marco Juárez y Paraná confirman su comportamiento estable más allá de su área de origen.
Esta característica la convierte en una herramienta útil para productores que buscan diversificar sus sistemas y reducir riesgos productivos. Además de su uso como verdeo, la variedad presenta aptitud para pastoreo directo, confección de reservas forrajeras y producción de grano, lo que amplía su aplicación en distintas estrategias de manejo.
Rodríguez señaló que, en la campaña 2025/26, el cultivo de avena alcanzó aproximadamente 1,4 millones de hectáreas en Argentina, de las cuales el 75% se destinó a forraje y el 25% a grano, lo que refleja la importancia de este cultivo en la matriz productiva.
Desde el punto de vista agronómico, Bonaerense MDA INTA Lola presenta características que favorecen su integración en sistemas agrícolas y ganaderos. Al tratarse de un cultivar de ciclo intermedio, demora más en alcanzar el estado de encañazón, lo que permite su uso en consociación con otras especies.
Este rasgo facilita el desarrollo simultáneo de cultivos asociados y contribuye a mejorar la cobertura del suelo. La planta genera un buen volumen de biomasa foliar, lo que ayuda a controlar malezas y a conservar la humedad del suelo.
Además, se destaca por su capacidad de rebrote, resistencia al pisoteo y buen comportamiento frente a bajas temperaturas, lo que garantiza una oferta forrajera sostenida durante el invierno.
Otro aspecto clave del nuevo material es su comportamiento sanitario. Según el especialista, la variedad presenta un excelente nivel de tolerancia a la roya de la hoja (Puccinia coronata), considerada una de las principales enfermedades que afectan al cultivo de avena.
También muestra un desempeño favorable frente a distintas manchas foliares, lo que reduce la necesidad de intervenciones químicas y mejora la estabilidad de los rendimientos.
En cuanto al manejo, los técnicos del INTA establecieron recomendaciones específicas según el destino productivo:
Estas ventanas permiten adaptar el cultivo a diferentes estrategias productivas, optimizando su rendimiento según el objetivo del productor.
El lanzamiento de Bonaerense MDA INTA Lola se inscribe en una estrategia más amplia de mejora genética orientada a fortalecer la producción ganadera. La disponibilidad de forraje de calidad durante el invierno es un factor determinante para mantener la productividad de los rodeos.
En este sentido, contar con variedades más eficientes y adaptables permite reducir costos, mejorar la alimentación animal y aumentar la competitividad de los sistemas productivos.
La incorporación de este tipo de materiales también contribuye a la sustentabilidad, al favorecer prácticas como la rotación de cultivos y el uso de coberturas vegetales.
El desarrollo de nuevas variedades es uno de los pilares del trabajo del INTA, que busca generar tecnologías adaptadas a las condiciones locales. La articulación con organismos provinciales, como el Ministerio de Desarrollo Agrario, permite potenciar estos avances y facilitar su transferencia al sector productivo.
En un contexto de cambio climático y creciente demanda de alimentos, la innovación en genética vegetal se vuelve una herramienta clave para enfrentar los desafíos del agro.
Con la presentación de Bonaerense MDA INTA Lola, el sistema científico-tecnológico argentino suma una nueva alternativa para mejorar la eficiencia y la resiliencia de los sistemas productivos.
De cara al futuro, el desafío será lograr una rápida adopción por parte de los productores, consolidando su uso en distintas regiones del país y aprovechando al máximo su potencial.