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Nueva máquina para procesar tuna y mejorar la alimentación del ganado en zonas áridas

El equipo desarrollado en La Rioja reduce tiempos de trabajo y optimiza el uso de forraje en períodos de sequía.

Nueva máquina para procesar tuna y mejorar la alimentación del ganado en zonas áridas
viernes 15 de mayo de 2026

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrolló en La Rioja una máquina picadora de Opuntia ficus-indica, conocida como tuna, destinada a mejorar la alimentación del ganado en regiones áridas y semiáridas. El equipo fue diseñado por especialistas del Área de Producción Animal en rumiantes menores del INTA La Rioja y permite procesar de manera homogénea los cladodios de la planta para facilitar su consumo por parte de bovinos, caprinos y ovinos. La innovación busca reducir tiempos operativos, optimizar el manejo forrajero y fortalecer la resiliencia productiva frente a las sequías.

La herramienta fue presentada este 15 de mayo como parte de una estrategia orientada a aprovechar recursos forrajeros adaptados a ambientes con escasez hídrica, una problemática recurrente en gran parte de la región de Los Llanos riojanos.

La tuna forrajera representa uno de los recursos vegetales más valiosos para los sistemas ganaderos del árido riojano debido a su capacidad de almacenar agua y producir biomasa en condiciones extremas. Sus cladodios contienen entre un 88% y un 93% de agua, una característica que la convierte en una fuente simultánea de hidratación y energía para el ganado durante períodos críticos.

Sin embargo, el consumo directo de la planta presenta limitaciones. La forma y disposición de los cladodios obliga a los animales a destinar más tiempo al forrajeo y puede afectar la integridad de las plantas, lo que reduce su capacidad de recuperación y producción.

Frente a ese escenario, el equipo técnico del INTA La Rioja avanzó en el desarrollo de una máquina diseñada específicamente para cortar y procesar la tuna en trozos uniformes de cuatro centímetros por cuatro centímetros. Esa medida facilita el consumo animal y mejora la posibilidad de elaborar mezclas forrajeras balanceadas.

El investigador de la Estación Experimental Agropecuaria La Rioja, Raúl Díaz, explicó que la especie ya se encuentra ampliamente difundida en la región. “La tuna es una especie ampliamente difundida en esta región, lo que significa que muchos productores ya cuentan con plantas en sus campos o podrían incorporarlas fácilmente en pequeñas parcelas para disponer de una reserva forrajera con especies adaptadas”, indicó el especialista en información difundida por el organismo.

La disponibilidad previa del recurso constituye uno de los factores que, según los técnicos, puede facilitar la incorporación de la nueva tecnología entre pequeños y medianos productores ganaderos de la región.

Díaz sostuvo además que la incorporación de una herramienta mecanizada puede ampliar significativamente el aprovechamiento del cultivo en escenarios de escasez hídrica. “Una herramienta que facilite el picado podría ser utilizada potencialmente por un amplio número de productores ganaderos del árido riojano, especialmente por aquellos que enfrentan limitaciones de agua y escasez de forraje en periodos críticos o en años secos”, afirmó.

La tuna puede ser utilizada como suplemento alimenticio para distintas especies ganaderas, principalmente bovinos, caprinos y ovinos, sistemas predominantes en amplias zonas áridas y semiáridas del país. Tradicionalmente, los cladodios se cortan de manera manual en pequeños trozos para suministrarlos en comederos durante los períodos de menor disponibilidad de forraje natural.

“En general, para facilitar el consumo por estos animales, se cortan en pequeños trozos o cubos y se suministran en comederos, durante el período crítico principalmente a la salida del invierno”, señaló Díaz.

La nueva máquina apunta precisamente a resolver las dificultades asociadas al procesamiento manual del recurso, una tarea que suele demandar tiempo, mano de obra y esfuerzo físico. Según detallaron desde el organismo, el paso de un prototipo manual a un sistema mecanizado con motor eléctrico permitió reducir significativamente los tiempos operativos y mejorar la uniformidad del picado.

“El desarrollo de un equipo mecanizado con motor eléctrico marca un hito tecnológico: reduce los tiempos operativos y permite obtener raciones homogéneas, facilitando la creación de mezclas forrajeras balanceadas para diferentes categorías según los objetivos del productor”, explicó Díaz.

La Opuntia ficus-indica es considerada una de las especies vegetales con mayor eficiencia en el uso del agua. Además de su capacidad de adaptación a condiciones extremas, aporta vitaminas y minerales esenciales para la alimentación animal, entre ellos vitamina C, calcio, magnesio y sodio.

Los especialistas destacan también otras ventajas vinculadas al bajo costo de implantación y manejo de la planta en comparación con alimentos concentrados tradicionales. A eso se suma su elevada producción de biomasa en ambientes marginales donde otras especies forrajeras presentan bajos rendimientos.

Para los sistemas ganaderos afectados por sequías recurrentes, la posibilidad de disponer de una fuente local de agua y energía representa un factor estratégico para sostener la producción y reducir costos de alimentación.

Desde el INTA indicaron que la máquina puede aportar beneficios concretos para productores de baja escala, ya que permite disminuir el tiempo empleado en el corte manual, mejorar el consumo animal y optimizar el aprovechamiento de un recurso ampliamente disponible en la región.

La herramienta también favorece la preparación de mezclas forrajeras más equilibradas y contribuye a reducir la dependencia de insumos externos durante períodos críticos de sequía o déficit forrajero.

El desarrollo surgió a partir de una articulación entre el sector público y privado. El proyecto fue llevado adelante en conjunto por el INTA y el Taller Metalúrgico AJM, ubicado en la localidad riojana de Chamical. La colaboración permitió avanzar en un equipo adaptado a las necesidades de los productores ganaderos de la región.

Según explicaron desde el organismo, el objetivo fue diseñar una herramienta accesible y funcional para establecimientos de pequeña escala, donde el procesamiento manual de la tuna todavía representa una de las principales limitaciones para ampliar su uso como recurso alimenticio.

La incorporación de tecnologías adaptadas a condiciones de aridez forma parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer la sostenibilidad de los sistemas productivos en regiones vulnerables al cambio climático y a la escasez de agua.

“Esta innovación no solo eleva la eficiencia productiva de los sistemas ganaderos locales, sino que promueve la sostenibilidad en zonas áridas mediante el uso estratégico de recursos forrajeros adaptados”, concluyó Díaz.

Con este desarrollo, el INTA La Rioja busca ampliar las alternativas disponibles para la alimentación animal en ambientes con restricciones hídricas y aportar herramientas tecnológicas que permitan sostener la actividad ganadera frente a escenarios climáticos cada vez más desafiantes.

 



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