Argentina se consolidó como el país con mayor consumo de huevos por habitante del mundo, con un promedio proyectado de 398 unidades por persona al año durante 2025. El dato surge del Informe Productivo Sector Ovoavícola Latam 2025, elaborado por el Instituto Latinoamericano del Huevo (ILH) junto con la Asociación Latinoamericana de Avicultura, y refleja el crecimiento sostenido de una cadena agroindustrial que logró expandir producción, tecnificación y consumo incluso en un contexto económico complejo. El nuevo liderazgo posiciona al país por encima de México y reafirma el peso del huevo dentro de la alimentación cotidiana de los argentinos.
El salto registrado entre 2024 y 2025 fue significativo. El consumo pasó de 365 a 398 huevos per cápita, una suba cercana al 10% que ubicó a la Argentina al frente del ranking internacional y consolidó una tendencia que el sector viene construyendo desde hace años.

El fenómeno no responde únicamente a una cuestión de precios. Detrás del crecimiento aparecen cambios en los hábitos de consumo, campañas de promoción nutricional, mayor disponibilidad de producto y una industria que logró aumentar productividad mediante inversiones en genética, sanidad y tecnología.
Desde la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA) destacan que el huevo logró posicionarse como una proteína accesible en medio de un escenario atravesado por inflación, pérdida de poder adquisitivo y cambios en la conducta de compra de los consumidores.
La combinación entre valor nutricional, versatilidad y costo relativamente competitivo convirtió al huevo en uno de los alimentos con mayor presencia dentro de la dieta diaria de los hogares argentinos.
El liderazgo en consumo también refleja la capacidad productiva de la cadena ovoavícola argentina. Argentina cuenta actualmente con 62,7 millones de aves en postura sobre una población estimada en 47,13 millones de habitantes, una relación de 1,33 aves por persona que se ubica entre las más altas de América Latina.

Esa estructura productiva permite generar cerca de 19.000 millones de huevos por año y abastecer una demanda interna en constante crecimiento.
Aunque Brasil y México mantienen mayores volúmenes totales de producción, Argentina exhibe uno de los niveles de eficiencia más altos de la región. Según el informe sectorial, el país alcanzó un porcentaje de postura del 83,02%, por encima del promedio latinoamericano, estimado en 76,45%.
La mejora en los índices productivos está asociada a un proceso de tecnificación sostenido durante las últimas décadas. El modelo argentino se caracteriza por una fuerte predominancia de aves blancas, que representan el 76% del stock nacional, y por sistemas productivos orientados principalmente a producción en jaula, modalidad que concentra el 91% de la actividad.
Sin embargo, el sector también comenzó a incorporar sistemas alternativos y aviarios en línea con nuevas tendencias internacionales vinculadas al bienestar animal y a cambios en las exigencias de algunos mercados.
El crecimiento de la producción permitió incluso ampliar el parque avícola durante el último año. En 2025, el país sumó aproximadamente cinco millones de aves respecto de 2024, consolidando una expansión que acompañó el aumento del consumo interno.
Pese al liderazgo global en consumo, Argentina no figura entre los países con el huevo más económico de América Latina. El precio promedio por docena durante 2025 se ubicó en torno a los US$2,65, una cifra que la posiciona en el puesto 16 del ranking regional.
Ese dato refleja que el crecimiento del mercado no depende exclusivamente del valor del producto, sino también de factores culturales, hábitos alimentarios y percepción nutricional.
En los últimos años, distintos estudios y campañas impulsadas por el sector contribuyeron a modificar la imagen histórica del huevo y a consolidarlo como una fuente importante de proteínas, vitaminas y minerales.
La industria sostiene además que el producto mantiene una ventaja comparativa frente a otras proteínas animales debido a su capacidad de ofrecer alto valor nutricional con menores costos relativos.
Sin embargo, desde el sector empresario advierten sobre el impacto de la presión fiscal sobre la competitividad. En particular, cuestionan el IVA del 21% y otras cargas impositivas que, según argumentan, generan desventajas frente a otras proteínas alimenticias.
Desde CAPIA sostienen que esas asimetrías limitan las posibilidades de expansión exportadora y condicionan la competitividad internacional de la cadena.
Aun así, Argentina logró consolidar una presencia creciente en el comercio exterior. Actualmente exporta alrededor de 353 millones de huevos y representa cerca del 13,86% de las exportaciones latinoamericanas del sector, ubicándose detrás de Brasil y República Dominicana.
Aunque el mercado interno continúa absorbiendo la mayor parte de la producción, el sector considera que existe margen para aumentar exportaciones si se reducen costos estructurales y se amplían mercados internacionales.
El escenario regional también muestra un fuerte crecimiento del consumo. América Latina alcanzó en 2025 un promedio de 304 huevos por habitante al año, muy por encima del promedio mundial, calculado en 195 unidades.
Además, la región cuenta con aproximadamente 680 millones de aves, una cifra superior a su propia población y que convierte al continente en uno de los principales polos productivos del mundo.
Dentro de ese contexto, Argentina aparece como uno de los referentes regionales no solo por volumen de consumo, sino también por el nivel de tecnificación de su industria y por el posicionamiento del huevo dentro de la alimentación diaria.
Especialistas del sector señalan que el producto dejó de ser percibido únicamente como una alternativa económica para transformarse en un componente central de la seguridad alimentaria.
En un escenario marcado por la inflación y las dificultades económicas, el crecimiento del consumo de huevos refleja también una adaptación de los hábitos de los consumidores, que priorizan alimentos con alta relación entre costo y aporte nutricional.
La cadena ovoavícola enfrenta ahora el desafío de sostener competitividad, ampliar mercados y continuar aumentando productividad sin perder capacidad de abastecimiento interno.
Para el sector, el liderazgo mundial alcanzado por Argentina representa mucho más que un récord estadístico. También funciona como una señal del peso que puede adquirir una cadena agroindustrial cuando logra combinar eficiencia productiva, inversión tecnológica y fuerte integración con el consumo interno.
Con una demanda consolidada y una estructura productiva en expansión, la industria del huevo busca ahora transformar ese liderazgo en mayores oportunidades de exportación y crecimiento económico.