La empresa Mastellone Hnos. alcanzó un hito en su proceso de transformación industrial al completar la transición hacia una matriz de energía eléctrica 100% renovable en todas sus operaciones productivas en Argentina. La medida comenzó a implementarse de manera gradual desde 2020 y quedó consolidada este año, con impacto en plantas distribuidas en distintos puntos del país. El cambio representa un avance relevante para la industria alimenticia por su incidencia directa en la reducción de la huella de carbono y en la incorporación de modelos productivos con menor impacto ambiental.
La decisión posiciona a la histórica firma láctea entre las empresas que avanzan en estrategias vinculadas a sustentabilidad, eficiencia energética y reducción de emisiones. Según las estimaciones de la compañía, la nueva estructura energética permitirá evitar la emisión de 37.299 toneladas anuales de dióxido de carbono equivalente (CO2e), uno de los gases con mayor incidencia en el calentamiento global.

El proceso de transformación se desarrolló durante los últimos cinco años y avanzó por etapas. En 2020, la compañía cubría apenas el 28% de su consumo eléctrico con fuentes limpias. A partir de entonces inició una serie de acuerdos estratégicos con empresas del sector energético para ampliar progresivamente esa participación.
Uno de los pasos centrales se produjo durante octubre de 2024, cuando la firma incorporó energía solar a través de un convenio con MSU Green Energy. Ese acuerdo permitió abastecer parte de la demanda con producción proveniente del parque solar Pampa del Infierno, ubicado en la provincia de Chaco, y elevar la cobertura renovable al 63%.
Posteriormente, Mastellone avanzó con Pampa Energía para sumar generación eólica proveniente de parques instalados en Bahía Blanca. Esa incorporación llevó la cobertura al 80%, consolidando una estrategia de diversificación basada en distintas fuentes energéticas.

La etapa final llegó mediante la incorporación de energía hidroeléctrica proveniente del complejo El Chocón-Arroyito, nuevamente a través de acuerdos con MSU. Con esa integración, la empresa completó un esquema que combina energía solar, eólica e hidroeléctrica, con el objetivo de sostener un abastecimiento estable y disminuir su impacto ambiental.
Juan Alonso, jefe de Gestión y Control Ambiental de la compañía, destacó la importancia del proceso alcanzado. “Haber logrado que el 100% de la energía que requiere Mastellone Hnos. para su operación sea de origen renovable es un gran hito para la empresa”, señaló el ejecutivo.
La transformación impacta sobre distintos centros industriales de la empresa. Entre ellos se encuentran los complejos Pascual Mastellone, en General Rodríguez, y Victorio Mastellone, en Trenque Lauquen, además de las plantas ubicadas en Canals, Albariños, Leubucó, Mercedes, Villa Mercedes y Junín.

La incorporación de energías limpias refleja una tendencia que gana peso dentro de la industria alimenticia. La creciente demanda de consumidores, mercados e inversores por procesos más sostenibles impulsó a numerosas empresas a revisar sus modelos operativos y avanzar hacia sistemas de menor impacto ambiental.
En un contexto donde los costos energéticos y los compromisos climáticos forman parte de las decisiones estratégicas, la sustentabilidad dejó de ser un aspecto complementario para convertirse en un eje central de la competitividad empresarial. Con este paso, Mastellone busca consolidar una estrategia de largo plazo donde innovación, escala industrial y transición energética formen parte de un mismo modelo de crecimiento.