La India puso en marcha esta semana un conjunto de medidas de austeridad y protección económica para contener el deterioro financiero derivado del recrudecimiento de la guerra con Irán. El gobierno encabezado por Narendra Modi decidió endurecer restricciones a determinadas importaciones, reducir el consumo de combustible y promover el ingreso de capitales extranjeros ante la creciente presión sobre la economía nacional. La estrategia busca evitar un escenario de mayor fragilidad externa, en un contexto marcado por el encarecimiento energético y la depreciación histórica de la rupia.
La batería de decisiones oficiales incluye mayores restricciones a la importación de oro, limitaciones temporales a exportaciones de azúcar y medidas de ahorro energético en el área metropolitana de Delhi, donde empleados públicos deberán trabajar desde sus hogares dos veces por semana para reducir el uso de combustibles.
El escenario adquiere especial relevancia debido a la dependencia energética de la economía india. El país es el tercer mayor importador de petróleo del mundo y una parte sustancial de ese suministro transita por el estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial que permanece afectada por las consecuencias del conflicto regional.
La incertidumbre derivada del aumento de los costos energéticos y la volatilidad internacional provocó una fuerte salida de inversiones extranjeras durante los últimos meses. Esa dinámica generó presión sobre la moneda local, que alcanzó nuevos mínimos históricos frente al dólar y encendió señales de alarma en las autoridades económicas.
Según informó Bloomberg, el Banco de la Reserva de la India (RBI) también analiza una significativa reducción impositiva sobre los bonos adquiridos por inversores extranjeros. La medida busca mejorar el atractivo financiero del país y facilitar el ingreso de dólares en un momento especialmente delicado para la estabilidad cambiaria.
La rupia llegó a cotizar en torno a las 95,95 unidades por dólar, consolidándose como una de las monedas asiáticas con peor desempeño durante 2026. El movimiento borró las ganancias acumuladas tras intervenciones previas del banco central destinadas a contener maniobras especulativas.
El fenómeno ocurre en paralelo a una fuerte salida de fondos del mercado local. Los flujos negativos registrados durante este año ya superaron los valores alcanzados en el período anterior, generando preocupación sobre la capacidad del país para sostener su equilibrio financiero.
Economistas y analistas consideran que la combinación entre salida de capitales, incremento del precio del petróleo y crecimiento de la factura importadora podría conducir a un tercer año consecutivo de déficit en la balanza de pagos, una situación inédita para la economía india.
La economista Teresa John, de Nirmal Bang Securities, explicó que las autoridades buscan anticiparse a una eventual profundización de la crisis cambiaria. Según indicó, las restricciones sobre importaciones consideradas no esenciales responden a experiencias aplicadas en otros períodos de estrés externo.
En la misma línea, Gaurav Kapur, economista de IndusInd Bank Ltd., sostuvo que limitar determinadas compras externas se convierte en una herramienta prioritaria cuando aumenta la presión sobre las reservas internacionales.
“El gobierno está implementando diversas medidas de precaución para conservar las reservas de divisas”, señaló Teresa John.
Las medidas adoptadas por la India tienen antecedentes recientes en otras economías asiáticas. Países como Vietnam y Tailandia implementaron estrategias similares para reducir el consumo energético y preservar dólares en contextos de tensión económica internacional.
La preocupación también se extiende al frente inflacionario. Aunque la inflación minorista permanece debajo de la meta oficial del 4% establecida por el banco central, indicadores recientes muestran señales de aceleración vinculadas al aumento de costos energéticos.
El índice mayorista registró una suba interanual de 8,3% en abril, una variación significativamente superior al nivel observado el mes previo. El dato fortaleció expectativas de posibles cambios en la política monetaria.
Hasta el momento, el Banco de la Reserva de la India mantuvo la tasa de interés de referencia en 5,25%, aunque distintos analistas consideran que podría verse obligado a endurecer su postura durante los próximos meses si continúan las presiones inflacionarias y cambiarias.
La situación también impactó sobre las reservas internacionales. Los activos externos del país descendieron desde los 728.000 millones de dólares registrados en marzo a 690.700 millones en mayo, reflejando el esfuerzo oficial por contener las tensiones financieras y sostener la estabilidad económica en un escenario global cada vez más complejo. De acuerdo con datos e información relevada por Infobae, el gobierno indio enfrenta uno de los desafíos económicos más exigentes de los últimos años, condicionado por el conflicto regional y la volatilidad de los mercados internacionales.