En un campo ubicado en Comallo, a 120 kilómetros de San Carlos de Bariloche, la estancia Marela Agropecuaria desarrolla un modelo productivo pensado para abastecer de carne a hoteles y restaurantes de alta gama de la Patagonia. El establecimiento combina producción bovina, ovina y pasturas en un ambiente de estepa semiárida, donde el clima extremo, la sequía y la escasez de agua condicionan cada decisión productiva.
Según reconstruyó Bichos de Campo durante una recorrida por el establecimiento, el proyecto pertenece a una cadena hotelera de Bariloche que decidió integrar producción agropecuaria y gastronomía para garantizar el abastecimiento propio de alimentos destinados al turismo premium.
El sistema funciona bajo una lógica de “del campo a la mesa”. Los animales son criados y engordados en el establecimiento, luego enviados a faena y finalmente regresan como cortes destinados a los restaurantes del hotel.

“Se trata de llevar del campo a la mesa. Se manda a faena, nos devuelven el producto y de ahí se lleva al hotel”, explicó Santiago Stariha, ingeniero agrónomo y administrador de Marela Agropecuaria.
La producción se desarrolla sobre campo natural patagónico, con un esquema que integra bovinos y ovinos adaptados a condiciones adversas. En el caso de las ovejas, trabajan con la raza Hampshire Down, poco habitual en la Patagonia, elegida por su rápida ganancia de peso y orientación carnicera.
“Es una raza netamente carnicera, y lo que se trata de sacar es un cordero rápido y pesado”, señaló Stariha. El objetivo es abastecer al hotel con animales de buena calidad, evitando excesos de grasa y buscando cortes alineados con la gastronomía premium.

La estancia también desarrolla un sistema de engorde bovino orientado a producir novillos de alta calidad. El rodeo se maneja con una fuerte base genética Angus Colorado y utiliza inseminación para mejorar características vinculadas al marmoleo de la carne.
“Nosotros tratamos de llegar a los 400 kilos porque el objetivo es abastecer el hotel en cuanto a las necesidades cárnicas”, explicó Guillermo García, uno de los responsables técnicos del establecimiento.
El esquema incluye recría, suplementación estratégica y un feedlot de terminación. Parte del alimento se produce dentro del campo mediante alfalfa y pasturas implantadas, mientras que otros insumos se compran externamente para sostener el engorde final.
La disponibilidad de agua es uno de los mayores desafíos. La región atraviesa períodos prolongados de sequía y muchos arroyos dejaron de tener caudal durante buena parte del año. Para sostener la producción, el establecimiento combina riego por manto cuando hay agua superficial y sistemas por aspersión alimentados mediante perforaciones.
“Este año hay muchas complicaciones, principalmente la sequía”, aseguró Jesús Altamirano, encargado de producción. “Tuvimos un invierno muy crudo y tuvimos que darle los rollos de alimento a los animales”.
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La logística productiva también exige adaptar el manejo ganadero a un territorio hostil. Durante el invierno, los animales son trasladados hacia sectores cercanos al casco para facilitar el control, garantizar suplementación y reducir riesgos asociados a depredadores como zorros y jabalíes.
Además de producir carne vacuna y ovina, el establecimiento apuesta a consolidar un modelo de abastecimiento regional vinculado al crecimiento turístico de Bariloche. La demanda de hoteles y restaurantes premium impulsó la necesidad de contar con alimentos diferenciados y trazables, producidos dentro de la propia región.
El modelo de Marela Agropecuaria refleja una tendencia cada vez más visible en destinos turísticos de alta gama: integrar producción primaria y gastronomía para construir experiencias asociadas al territorio y al origen de los alimentos.

En un contexto marcado por el clima extremo y las limitaciones naturales de la Patagonia, el desafío no pasa solo por producir, sino por sostener sistemas eficientes y estables en ambientes complejos. Allí, la combinación entre manejo técnico, genética, suplementación y planificación aparece como la clave para transformar la estepa en una plataforma de producción de alimentos premium.