Ecosistemas Agrícolas / Insumos Agrícolas

El INTA desarrolla un compost de alta calidad a partir de residuos bovinos y poda urbana

La investigación busca transformar desechos agroindustriales en bioinsumos para mejorar suelos y reducir el impacto ambiental

El INTA desarrolla un compost de alta calidad a partir de residuos bovinos y poda urbana
martes 19 de mayo de 2026

Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) avanzan en un proyecto que busca convertir residuos de frigoríficos y restos de poda urbana en compost de uso agrícola con alto valor agronómico. El trabajo, desarrollado por especialistas del INTA IPAF Pampeano junto al Frigorífico Gorina, en La Plata, mostró resultados preliminares alentadores y abre una alternativa sustentable para el manejo de residuos agroindustriales en zonas periurbanas.

La investigación se centra en la biotransformación del contenido ruminal bovino, un residuo generado durante la faena de animales, mediante procesos de compostaje controlado. El objetivo es producir una enmienda orgánica apta para mejorar la fertilidad de los suelos agrícolas y, al mismo tiempo, reducir los pasivos ambientales derivados de la actividad industrial.

Según informaron desde el organismo, los primeros análisis permitieron clasificar el material obtenido como compost clase A, de acuerdo con la normativa vigente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). El producto presenta estabilidad, niveles equilibrados de nutrientes y bajos índices de conductividad eléctrica y pH, características que lo posicionan como una alternativa frente a otros fertilizantes orgánicos de uso frecuente en la horticultura.

Una alternativa para valorizar residuos

El proyecto se desarrolla a partir de la combinación de contenido ruminal bovino con restos triturados de poda urbana. Ambos materiales son mezclados en distintas proporciones para generar procesos de co-compostaje que permitan evaluar el comportamiento agronómico de cada formulación.

La investigadora del INTA, Ileana Paladino, explicó que el objetivo es aprovechar residuos generados localmente para transformarlos en insumos útiles para la producción agrícola.

Utilizamos, además, otros residuos generados localmente, como el chipeado de la poda urbana, que mezclamos con el contenido ruminal en distintas proporciones para hacer un co-compostaje, y evaluamos la calidad agronómica de cada mezcla”, señaló Paladino en el marco de la investigación difundida por el organismo.

El proceso se lleva adelante mediante ensayos a campo en pilas dinámicas, donde los equipos técnicos monitorean variables como temperatura y humedad para garantizar la correcta higienización del material.

Esta línea de investigación se desarrolla mediante ensayos en pilas a campo, con volteos, en los que se monitorean la humedad y la temperatura para ajustar el proceso y garantizar la correcta higienización del material y la obtención de un compost de buena calidad”, detalló la especialista.

Menor impacto ambiental y mejor calidad de suelo

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la posibilidad de ofrecer una alternativa con menor impacto ambiental respecto de otras enmiendas utilizadas actualmente en sistemas hortícolas intensivos.

De acuerdo con los resultados preliminares, el compost generado a partir del contenido ruminal presenta parámetros más equilibrados que la cama de pollo, uno de los fertilizantes orgánicos más utilizados por productores hortícolas de la región.

Mientras la cama de pollo suele exhibir altos niveles de fósforo, conductividad eléctrica elevada y pH altos, el nuevo bioinsumo mostró mejores condiciones químicas para aplicaciones agrícolas sostenibles.

La evaluación también apunta a asegurar la inocuidad del producto final y minimizar riesgos ambientales asociados a un tratamiento inadecuado de residuos orgánicos.

Es fundamental que la transformación se realice de forma adecuada para evitar que el material se convierta en un riesgo”, advirtió Paladino.

El trabajo forma parte de una agenda más amplia orientada a promover estrategias de economía circular dentro del sector agroindustrial. La premisa central consiste en transformar subproductos y desechos de procesos industriales en recursos reutilizables con valor económico y ambiental.

Economía circular y producción periurbana

El desafío adquiere especial relevancia en regiones periurbanas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde conviven actividades industriales, establecimientos agropecuarios y zonas pobladas.

En esos territorios, los frigoríficos generan grandes volúmenes de residuos orgánicos cuya disposición final representa un problema ambiental y sanitario. Al mismo tiempo, los sistemas hortícolas intensivos enfrentan procesos de degradación de suelos vinculados al uso continuo y a prácticas productivas poco sustentables.

El sector agroindustrial afronta grandes retos en estos momentos con relación al uso eficiente de los recursos y la generación de problemas ambientales. Por eso, es clave poner en marcha estrategias basadas en el concepto de economía circular para aportar soluciones en ese sentido”, sostuvo la investigadora del INTA.

La especialista también remarcó que este tipo de desarrollos puede aportar soluciones concretas en áreas de fuerte presión productiva y urbana.

La horticultura enfrenta la degradación de los suelos debido al uso intensivo y a la aplicación de tecnologías no adecuadas para la región, mientras que las industrias frigoríficas que conviven con la población rural en el periurbano generan pasivos ambientales que deben gestionar para cumplir con las normativas vigentes”, indicó.

Impacto sobre la producción agrícola

El estudio toma como antecedente experiencias previas realizadas en otras regiones del país, donde el uso de residuos agroindustriales biotransformados mostró resultados positivos sobre las propiedades físicas y químicas de los suelos.

En particular, investigaciones desarrolladas en el Alto Valle de Río Negro con residuos provenientes de la industria juguera evidenciaron mejoras sostenidas en la fertilidad y productividad agrícola.

Los investigadores consideran que replicar este tipo de estrategias podría contribuir a reducir costos de fertilización, mejorar la calidad de los suelos y disminuir la acumulación de residuos industriales.

Además del beneficio ambiental, la producción de compost a partir de desechos agroindustriales aparece como una oportunidad para generar nuevos circuitos de aprovechamiento económico dentro de las cadenas productivas regionales.

El desarrollo impulsado por el INTA busca consolidarse como una herramienta para combinar productividad agrícola, gestión ambiental y reutilización eficiente de recursos en contextos de creciente demanda de prácticas sustentables.

Con los primeros resultados positivos, el organismo continuará evaluando el comportamiento agronómico del compost y su potencial aplicación en distintos sistemas productivos del país.

 



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