La Unión Europea (UE) y Turquía acordaron reforzar su coordinación para garantizar la apertura de rutas comerciales y la estabilidad de las cadenas de suministro en el contexto de la guerra vinculada a Irán, durante una conversación entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, según informó Infobae. El diálogo se produjo en un escenario de creciente tensión en Medio Oriente y cobra relevancia por el impacto del conflicto sobre el comercio global y el tránsito energético.
Durante la comunicación, ambos dirigentes coincidieron en la importancia de preservar los corredores marítimos y energéticos estratégicos, además de avanzar en mecanismos de cooperación que permitan evitar mayores disrupciones en los mercados internacionales. Von der Leyen destacó que existen “intereses comunes” entre Bruselas y Ankara, especialmente en lo referido al flujo comercial y la estabilidad regional.
“Nuestros intereses convergen: mantener abiertas las rutas comerciales, el flujo de energía y la estabilidad de las cadenas de suministro. Seguiremos colaborando estrechamente en estas prioridades. La UE valora los esfuerzos de Turquía por apoyar la desescalada y una solución diplomática al conflicto con Irán”, expresó la titular de la Comisión Europea a través de sus redes sociales.

En paralelo, la funcionaria europea calificó a Turquía como un “socio clave en una región convulsa”, y remarcó la relevancia de sostener el diálogo político en temas sensibles como el Mediterráneo Oriental y la situación de Chipre. También reiteró el respaldo de la UE a los esfuerzos diplomáticos impulsados por Naciones Unidas para contener la escalada regional.
Por su parte, la Presidencia de Turquía difundió su propia versión de la conversación, en la que Erdogan insistió en la necesidad de incrementar la presión internacional sobre Israel y cuestionó su rol en el conflicto regional. Ankara sostuvo además que el mandatario turco transmitió a Von der Leyen su postura respecto de las operaciones militares en la zona y denunció lo que considera violaciones al derecho internacional.
En ese marco, Erdogan subrayó que Turquía ha trabajado para promover el alto el fuego y consideró fundamental avanzar en la reapertura del estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde circula una parte sustancial del petróleo mundial. Según el comunicado oficial turco, el presidente remarcó que “sería beneficioso incluir a Turquía en las iniciativas relacionadas con las estrategias de seguridad de Europa”, además de insistir en la actualización de la Unión Aduanera entre Ankara y el bloque comunitario.

El intercambio se produce mientras la UE evalúa alternativas para reforzar su presencia naval en regiones críticas. La Alta Representante para Política Exterior, Kaja Kallas, había planteado la posibilidad de ampliar el mandato de la misión Aspides, actualmente desplegada en el mar Rojo, para extender su alcance hacia el estrecho de Ormuz.
Kallas sostuvo que una modificación del mandato operativo permitiría acelerar la respuesta europea ante el deterioro de la seguridad marítima. “Bastaría con cambiar el plan operativo y sumar más barcos”, afirmó la funcionaria, quien también defendió la idea de que la UE actúe de forma unificada en una eventual coalición internacional para proteger el tránsito marítimo.
Según explicó, algunos Estados miembros ya comenzaron a reforzar sus contribuciones a la operación con el objetivo de ampliar la capacidad de escolta y eventualmente incorporar tareas adicionales como el desminado naval. No obstante, todavía no existe consenso pleno entre los Veintisiete para avanzar con la extensión del mandato hacia Ormuz.
En este contexto, la coordinación entre Bruselas y Ankara adquiere un peso estratégico por el rol de Turquía como actor clave en la región, tanto por su posición geográfica como por su influencia en los equilibrios políticos y de seguridad. La UE busca sostener canales de diálogo abiertos mientras intenta evitar nuevas interrupciones en el comercio global, en un escenario marcado por la volatilidad del conflicto en Medio Oriente y sus efectos sobre la economía internacional.
El acercamiento entre ambas partes refleja además la necesidad de cooperación en materia energética y de seguridad marítima, en un momento en el que las principales rutas comerciales del mundo se encuentran bajo presión por la escalada bélica en la región. En este contexto, según informó Infobae, el diálogo entre Bruselas y Ankara vuelve a posicionar a ambos actores como piezas relevantes en la búsqueda de estabilidad regional.