En el marco del Día Mundial de las Abejas, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) advirtió sobre la necesidad de fortalecer los controles sanitarios en los apiarios argentinos para proteger una actividad clave para la producción de alimentos y para las exportaciones del país. El organismo nacional recordó que las abejas participan de manera directa e indirecta en la producción de gran parte de los cultivos agrícolas y destacó que la Argentina mantiene una posición relevante entre los principales exportadores de miel del mundo.
La conmemoración internacional, celebrada cada 20 de mayo, volvió a poner el foco sobre el rol estratégico de los polinizadores en la seguridad alimentaria global. En ese contexto, el SENASA informó que en la Argentina existen actualmente 4 millones de colmenas declaradas y unas 1.200 salas de extracción habilitadas, datos que reflejan la dimensión económica y productiva de la actividad apícola nacional.

Según explicó el organismo, las abejas son fundamentales para garantizar la productividad y calidad de numerosos cultivos de interés agropecuario. Se estima que estos insectos intervienen, de forma directa o indirecta, en la producción de tres de cada cuatro alimentos que se consumen en el mundo. Esa capacidad de polinización impacta tanto en los rindes agrícolas como en la biodiversidad y en la sustentabilidad de los sistemas productivos.
La importancia económica de la actividad no se limita únicamente a la producción de miel. Las abejas cumplen una función esencial en cadenas agrícolas vinculadas a frutas, hortalizas, semillas y otros cultivos que dependen de la polinización para alcanzar mejores niveles de desarrollo. En regiones productivas argentinas, la presencia de colmenas se convirtió además en una herramienta clave para potenciar rendimientos y mejorar la calidad comercial de distintos productos.
Desde el SENASA remarcaron que la sanidad apícola es uno de los pilares para sostener el crecimiento del sector y evitar el ingreso de enfermedades o plagas que puedan afectar la producción nacional. En ese marco, el organismo recordó que continúa vigente la alerta sanitaria nacional por la presencia del Pequeño Escarabajo de las Colmenas (PEC) en países limítrofes como Brasil, Bolivia y Paraguay.
La medida se encuentra establecida por la Resolución 302/2016 y busca reforzar los mecanismos de prevención para impedir el ingreso de la plaga al territorio argentino. El PEC es considerado una de las amenazas más importantes para la apicultura debido a los daños productivos y comerciales que puede generar en las colmenas.
Especialistas explican que este insecto afecta tanto la producción de miel como la estabilidad de las colonias, ya que puede deteriorar panales, contaminar reservas de alimento y generar pérdidas económicas significativas para los productores. Además del impacto productivo, una eventual detección de la plaga podría generar restricciones comerciales y afectar mercados de exportación.
Por ese motivo, el SENASA insistió en la necesidad de que productores y apicultores mantengan medidas de vigilancia permanente en los apiarios y reporten de inmediato cualquier sospecha relacionada con la presencia del escarabajo. El organismo recordó que las notificaciones pueden realizarse mediante distintos canales habilitados, entre ellos WhatsApp, correo electrónico, formularios digitales y oficinas presenciales distribuidas en todo el país.
La estrategia sanitaria apunta a detectar de manera temprana cualquier posible foco para evitar su dispersión y preservar el estatus sanitario argentino. En paralelo, el organismo también impulsa acciones de capacitación y difusión destinadas a productores y técnicos del sector.
Además de la cuestión sanitaria, el SENASA aprovechó la fecha para destacar algunos aspectos del comportamiento de las abejas vinculados a su capacidad de polinización. Uno de los rasgos más estudiados es el sistema de comunicación entre las obreras forrajeras, que les permite transmitir información precisa sobre fuentes de alimento.
Cuando una abeja localiza néctar o polen, evalúa la calidad de la fuente y regresa a la colmena para comunicar la ubicación a otras integrantes mediante movimientos específicos conocidos como “la danza de las abejas”. A través de ese comportamiento, las obreras indican dirección, distancia y características del recurso alimenticio, lo que optimiza el trabajo colectivo de búsqueda y recolección.
Ese mecanismo de comunicación fue objeto de numerosas investigaciones científicas y es considerado una de las formas más complejas de organización social dentro del reino animal. Para el sector agropecuario, la eficiencia en el trabajo de polinización resulta esencial para mejorar la productividad agrícola y garantizar la estabilidad de distintos sistemas de cultivo.
La actividad apícola argentina mantiene además un peso relevante en el comercio exterior. La calidad de la miel producida en el país permitió consolidar mercados internacionales y posicionar a la Argentina entre los principales exportadores globales. Buena parte de la producción nacional se destina a mercados externos, donde existe una demanda sostenida por mieles diferenciadas y de alta calidad.
En varias provincias argentinas, la apicultura también cumple un rol importante dentro de las economías regionales. Miles de pequeños y medianos productores dependen de la actividad como fuente principal o complementaria de ingresos. A eso se suma el impacto indirecto sobre otras cadenas productivas agrícolas que requieren servicios de polinización.
En los últimos años, además, el sector comenzó a incorporar nuevas tecnologías para monitoreo sanitario, trazabilidad y manejo de colmenas. Esa modernización apunta a mejorar la productividad y responder a las exigencias de los mercados internacionales, especialmente en materia de inocuidad y control sanitario.
La celebración del Día Mundial de las Abejas volvió así a poner en agenda el vínculo entre producción agroalimentaria, biodiversidad y sanidad animal. Mientras crece la preocupación global por la disminución de polinizadores en distintas regiones del mundo, la Argentina busca fortalecer sus sistemas de control para sostener una actividad estratégica tanto desde el punto de vista económico como ambiental.
Con la Resolución SENASA N° 302/2016 se encuentra vigente la alerta sanitaria nacional por la presencia del Pequeño escarabajo de las colmenas (PEC) en Brasil, Bolivia y Paraguay. Su introducción a nuestro país podría ocasionar graves daños productivos y comerciales a la cadena apícola.
En ese marco, cualquier sospecha de presencia del PEC debe ser notificada de forma inmediata y obligatoriamente al SENASA, a través de: WhatsApp al (11) 5700 5704; por correo electrónico a [email protected]; con el formulario web Avisá al Senasa; de manera presencial o telefónica, en sus oficinas; formulario N° 6144 (Abejas. Sospecha de PEC) mediante la App “SIG APP Formularios” o en la oficina del SENASA más cercana.