El girasol alcanzó una cosecha histórica y consolidó su expansión en todo el país

La campaña 2025/26 logró récords de superficie, rendimiento y producción, impulsada por mejores condiciones climáticas y mayor siembra

El girasol alcanzó una cosecha histórica y consolidó su expansión en todo el país
jueves 21 de mayo de 2026

La campaña 2025/26 de girasol cerró con resultados históricos para la agricultura argentina, al alcanzar récords simultáneos de superficie sembrada, rendimiento promedio y volumen total de cosecha. Según el informe final elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el cultivo llegó a 2,85 millones de hectáreas, logró un rinde nacional promedio de 23,6 quintales por hectárea y alcanzó una producción total de 6,6 millones de toneladas, informo Agritotal.

El desempeño posicionó al girasol argentino como uno de los cultivos de mayor crecimiento dentro del esquema agrícola nacional y permitió superar ampliamente las marcas registradas durante la campaña anterior. Además, el incremento productivo fortaleció las proyecciones económicas de la cadena girasolera, con mayores niveles de exportaciones, industrialización y generación de divisas.

El informe difundido por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó que la producción final quedó 32% por encima del récord previo alcanzado en el ciclo 2024/25 y superó en 60,2% el promedio de las últimas cinco campañas.

La expansión del cultivo estuvo impulsada principalmente por el aumento del área sembrada y por un escenario climático favorable en regiones clave para la producción. En ese contexto, la campaña mostró un fuerte avance territorial del girasol hacia zonas del norte y oeste agrícola argentino.

La superficie implantada alcanzó 2,85 millones de hectáreas, lo que representó un incremento interanual de 29,5%. De esta manera, el cultivo superó incluso el máximo histórico registrado durante la campaña 2007/08, cuando la siembra había llegado a 2,7 millones de hectáreas.

Uno de los crecimientos más importantes se produjo en el NEA, donde el área sembrada avanzó 223% respecto del ciclo anterior. También se registraron importantes incrementos en el sur de Córdoba, con una suba del 53%, y en el centro-norte de Santa Fe, donde el crecimiento alcanzó el 58%.

En el centro-norte cordobés la expansión fue de 31%, mientras que el norte de La Pampa y el oeste de Buenos Aires mostraron un aumento de 15% en superficie.

La incorporación de nuevas regiones productivas fue uno de los factores centrales que permitieron el salto de escala registrado durante esta campaña. Según el informe de la Bolsa porteña, buena parte de esas zonas logró atravesar el ciclo con condiciones hídricas favorables, lo que permitió sostener elevados niveles de desarrollo y productividad.

Durante noviembre y diciembre, el estado hídrico del cultivo se mantuvo mayoritariamente entre adecuado y óptimo. En esos meses, entre el 86% y el 87% de los lotes presentó buenas reservas de humedad, mientras que entre el 77% y el 89% de los cultivos fueron calificados en condición buena o excelente.

Sin embargo, el escenario comenzó a mostrar mayores contrastes a partir de enero. El déficit de lluvias en regiones del centro-este y sudeste agrícola generó heterogeneidad en los rindes, especialmente durante etapas críticas como floración y llenado de granos.

A pesar de ello, el cultivo logró sostener niveles productivos elevados en gran parte del país. Hacia fines de enero, el 67% del área atravesaba condiciones hídricas regulares o de sequía, aunque todavía el 62% de los lotes mantenía una condición buena o excelente.

El resultado final fue un rendimiento promedio nacional de 23,6 qq/ha, apenas superior al récord previo de 23,4 qq/ha obtenido en la campaña 2024/25. Además, el promedio quedó 11,7% por encima de la media de los últimos cinco ciclos agrícolas.

Ese desempeño permitió alcanzar una cosecha total de 6,6 millones de toneladas, consolidando al girasol argentino como uno de los cultivos de mayor crecimiento dentro de la actual campaña agrícola.

El impacto económico del incremento productivo también comenzó a reflejarse sobre toda la cadena agroindustrial vinculada al cultivo. De acuerdo con las estimaciones de la Bolsa de Cereales, el complejo girasolero generaría durante 2026 un Producto Bruto cercano a los USD 3.304 millones.

A su vez, las proyecciones indican que la actividad aportaría unos USD 757 millones en recaudación fiscal y aproximadamente USD 2.491 millones en exportaciones, con incrementos de USD 268 millones y USD 819 millones respectivamente frente al ciclo previo.

La mejora en la oferta productiva también se trasladó al mercado interno y al nivel de comercialización. Según los datos relevados hasta el 13 de mayo, las compras correspondientes a la campaña 2025/26 ya alcanzaban 3,98 millones de toneladas, equivalentes al 59,1% de la producción nacional.

Del total comercializado, el sector industrial concentró el 82% de las adquisiciones, mientras que todavía quedaban sin vender unas 2,68 millones de toneladas.

El crecimiento del girasol durante las últimas campañas respondió además a cambios dentro de las estrategias agrícolas de muchas regiones productivas. En escenarios marcados por variabilidad climática y necesidad de diversificación, el cultivo comenzó a recuperar terreno por su adaptabilidad y estabilidad productiva.

Especialistas del sector destacan que el cultivo de girasol ofrece ventajas agronómicas vinculadas a rotación, manejo de malezas y comportamiento frente a determinadas condiciones ambientales. Además, el incremento de la demanda internacional de aceites y subproductos fortaleció el interés económico por el cultivo.

La expansión territorial observada durante la campaña 2025/26 permitió incorporar nuevas áreas agrícolas y mejorar la distribución geográfica de la producción. Esto también contribuyó a reducir riesgos asociados a eventos climáticos localizados y a ampliar la capacidad productiva nacional.

En paralelo, la mejora en los rindes confirmó el impacto positivo de la incorporación de tecnología, genética y manejo agronómico sobre la productividad del cultivo.

El cierre de campaña dejó al girasol argentino en una posición estratégica dentro del esquema agrícola argentino, no sólo por el volumen alcanzado, sino también por su peso creciente dentro de la industria aceitera y del comercio exterior.

Con récords simultáneos de área, rendimiento y producción, el cultivo consolidó una expansión que volvió a ubicarlo entre los protagonistas del agro nacional y fortaleció su aporte económico dentro de la cadena agroindustrial.

 



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