Fertilización inteligente: el INTA advierte que planificar será decisivo para sostener los rindes en la próxima campaña

Especialistas recomiendan ajustar el manejo nutricional de los cultivos para mejorar la eficiencia y reducir costos en un escenario complejo

Fertilización inteligente: el INTA advierte que planificar será decisivo para sostener los rindes en la próxima campaña
jueves 21 de mayo de 2026

En un contexto marcado por el aumento en los costos de los insumos y la necesidad de sostener la productividad agrícola, especialistas del INTA remarcaron la importancia de planificar de manera anticipada la fertilización de cultivos para optimizar recursos y mantener niveles de rendimiento competitivos. Desde la experimental de Oliveros, en Santa Fe, técnicos del organismo señalaron que el manejo eficiente de nutrientes será una de las decisiones agronómicas más relevantes de la campaña 2026.

El planteo surge en un momento donde el costo de los fertilizantes volvió a convertirse en una variable determinante para los productores. Frente a ese escenario, los especialistas recomiendan combinar diagnóstico de suelos, manejo por ambientes y estrategias de rotación para mejorar la eficiencia del sistema productivo y reducir pérdidas económicas.

De acuerdo con información difundida por el INTA, Fernando Salvagiotti, coordinador del programa Ecofisiología y Agroecosistemas del organismo, sostuvo que la nutrición ocupa un lugar central dentro de las decisiones de implantación de cultivos, junto con la elección genética y la fecha de siembra.

“Este año presenta como particularidad coyuntural el costo de los fertilizantes”, explicó Salvagiotti, quien advirtió que el escenario obliga a realizar un uso más eficiente de cada unidad aplicada al sistema productivo.

Para el especialista, la primera herramienta clave es el análisis de suelo. Según explicó, ese diagnóstico permite conocer la disponibilidad real de nutrientes y diseñar estrategias ajustadas a cada lote y ambiente productivo.

El desafío de sostener la productividad

Los técnicos del organismo identificaron que los déficits más frecuentes en los sistemas agrícolas argentinos continúan siendo los de nitrógeno, fósforo, azufre y micronutrientes como el zinc, especialmente en regiones con alta intensidad agrícola y esquemas de rotación exigentes.

En ese sentido, Salvagiotti remarcó que la nutrición ya no puede pensarse de manera aislada para cada cultivo, sino como parte integral de un sistema productivo de largo plazo.

“La planificación debe considerar toda la secuencia agrícola y no únicamente el cultivo puntual”, indicó el especialista.

El objetivo, según los técnicos, es acercarse a los rendimientos potenciales sin comprometer la sustentabilidad del suelo ni incrementar innecesariamente los costos de producción.

En los últimos años, la intensificación agrícola y la extracción constante de nutrientes provocaron un deterioro progresivo de numerosos perfiles de suelo en la región pampeana. Esa situación obliga a diseñar estrategias más precisas y adaptadas a cada ambiente.

Cultivos de servicio y aporte de nitrógeno

Uno de los puntos destacados por los especialistas fue el rol creciente de los cultivos de servicio y las leguminosas dentro de los esquemas agrícolas modernos.

Según explicaron desde el organismo, especies como vicia, arveja o lenteja pueden realizar aportes significativos de nitrógeno al sistema, especialmente en secuencias agrícolas donde luego se implanta maíz tardío.

De acuerdo con las estimaciones del INTA, un cultivo de vicia puede aportar entre 25 y 40 kilos de nitrógeno por hectárea, lo que permite complementar parte de la demanda nutricional del cultivo siguiente.

Sin embargo, los técnicos aclararon que estos aportes no reemplazan completamente la fertilización química, sobre todo en sistemas donde existen bajos niveles de fósforo o altas demandas productivas.

“La clave está en combinar estrategias: diagnóstico, planificación por ambiente y manejo de la rotación”, explicó Salvagiotti.

Los especialistas señalaron además que el uso de cultivos de servicio no solo contribuye a mejorar el aporte de nutrientes, sino también a conservar la estructura del suelo, reducir erosión y mejorar la eficiencia en el uso del agua.

Fósforo y nitrógeno: las variables críticas

Dentro del esquema nutricional, el manejo del fósforo aparece como uno de los desafíos más importantes para numerosos planteos agrícolas.

Los técnicos del INTA remarcaron que cuando los niveles del nutriente son bajos, resulta necesario aplicar dosis suficientes para sostener al menos la extracción del cultivo, aun cuando no sea posible recomponer completamente el stock del suelo.

En paralelo, el manejo del nitrógeno deberá adaptarse al contexto económico y a la relación entre el precio del fertilizante y el valor esperado de los granos.

Según explicaron, en algunas situaciones la dosis óptima económica podría ubicarse por debajo del requerimiento agronómico ideal, por lo que recomiendan mantener flexibilidad y evaluar posibles refertilizaciones durante el ciclo.

El monitoreo permanente de precios y de la evolución del cultivo será clave para ajustar decisiones en tiempo real y evitar sobrecostos innecesarios.

La importancia de pensar el sistema completo

Otro de los conceptos centrales planteados por el organismo es la necesidad de abandonar una visión fragmentada de la fertilización y pasar a un enfoque integral del sistema agrícola.

En regiones donde predominan los esquemas de doble cultivo, como trigo/soja o cebada/soja, la estrategia nutricional debe contemplar la demanda conjunta de ambos cultivos.

“Los cultivos de invierno forman parte de sistemas integrados y la fertilización debe planificarse considerando toda la secuencia productiva”, explicó Salvagiotti.

Desde el organismo consideran que ese enfoque permitirá mejorar la eficiencia global del sistema y evitar desequilibrios nutricionales que luego afecten la productividad futura.

Además, remarcaron que las decisiones de fertilización tienen impacto directo sobre la estabilidad de los rendimientos y la conservación de los recursos naturales.

Un contexto de alta presión sobre los costos

La preocupación por el manejo eficiente de nutrientes aparece en un momento donde los márgenes agrícolas enfrentan una fuerte presión por el aumento de costos y la volatilidad internacional.

El valor de los fertilizantes continúa condicionado por factores globales vinculados al precio de la energía, la logística internacional y las tensiones geopolíticas que afectan el comercio de insumos.

En ese escenario, los especialistas coinciden en que la planificación técnica adquiere un rol estratégico para evitar pérdidas de eficiencia y sostener competitividad.

La recomendación final de los técnicos del INTA apunta a fortalecer el uso de información agronómica, monitoreo y manejo por ambientes para tomar decisiones más precisas y rentables.

Para el organismo, el desafío hacia adelante será producir más, con mayor eficiencia y cuidando la sustentabilidad de los sistemas agrícolas argentinos.

 

 

 

 



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