YPF profundizó en abril su proceso de reconposición productiva y quedó más cerca de convertirse en una compañía enfocada exclusivamente en desarrollos no convencionales, una estrategia impulsada por su presidente y CEO, Horacio Marín, con eje en el crecimiento de Vaca Muerta y la salida progresiva de activos maduros. La transformación quedó reflejada en los últimos datos operativos: el negocio convencional ya representa apenas el 15% de la producción total de la petrolera de mayoría estatal y el shale se consolidó como el principal motor de expansión.
La compañía alcanzó una producción de 387.053 barriles diarios durante abril, con una mejora mensual de 1,74% y una suba interanual cercana al 14%. El dato más relevante fue la fuerte participación del shale oil, que ya explica más de cuatro quintos de toda la estructura productiva de YPF.
La reconfiguración de la empresa muestra un cambio estructural que rompe con décadas de historia petrolera. Durante gran parte de su trayectoria, YPF apoyó su producción en yacimientos convencionales ubicados en distintas cuencas del país. Sin embargo, el crecimiento sostenido del desarrollo no convencional en Neuquén alteró por completo ese esquema.

Actualmente, la Cuenca Neuquina concentra la mayor parte de la actividad productiva de la compañía. En abril aportó 360.784 barriles diarios, cifra equivalente al 93,2% del total operado por YPF. Dentro de esa estructura, la producción shale alcanzó 326.944 barriles por día, con una participación de 84,47% sobre el total.
La estrategia empresarial fue ratificada por Marín durante recientes encuentros con inversores. El ejecutivo sostuvo que el objetivo es terminar de desprenderse de los últimos activos tradicionales para enfocar toda la asignación de recursos en proyectos de mayor productividad y rentabilidad.
“Actualmente tenemos muy pocos activos convencionales y nuestra idea es intentar venderlos durante 2026 y convertirnos en una empresa especial. Venderemos una empresa integrada no convencional”, afirmó Horacio Marín durante un intercambio con inversores.
Los datos más recientes muestran con claridad el cambio de paradigma. La producción convencional cayó hasta 58.673 barriles diarios, lo que representa apenas 15,16% del volumen total. En paralelo, los desarrollos tight oil y tight gas aportaron una participación menor, equivalente al 0,37%.
La disminución de los recursos tradicionales evidencia el nuevo perfil de la compañía. Históricamente, áreas maduras como las ubicadas en la Cuenca del Golfo San Jorge sostuvieron buena parte del abastecimiento petrolero nacional. Hoy ese escenario cambió de manera significativa.
Los campos del Golfo aportaron apenas 25.166 barriles diarios, una cifra equivalente a solo 6,5% de la producción total de la empresa. El contraste expone el peso que ganó la actividad shale en los últimos años.
Marín volvió a insistir sobre esa visión estratégica y explicó que el futuro de YPF estará completamente asociado a recursos no convencionales.
“Asignamos todo a no convencional y es mi objetivo personal y el objetivo de la empresa ser una compañía integrada no convencional. Realmente estamos muy cerca de lograrlo”, aseguró el ejecutivo.

Dentro de la cartera de proyectos de Vaca Muerta, dos áreas volvieron a sobresalir por su rendimiento: La Amarga Chica y Loma Campana, que se consolidaron como los principales motores del crecimiento reciente.
La Amarga Chica alcanzó una producción de 89.864 barriles diarios, mientras que Loma Campana registró 90.066 barriles por día, una diferencia mínima que confirma el nivel de madurez alcanzado por ambos desarrollos.
Junto a Bandurria Sur y La Angostura Sur, estas áreas integran uno de los principales polos shale del país. En conjunto, el hub produjo 294.644 barriles diarios, fortaleciendo el liderazgo de YPF en el segmento no convencional argentino.
La petrolera considera que la mejora de productividad también responde a cambios internos vinculados con gestión y eficiencia operativa. El seguimiento de indicadores, reducción de tiempos y optimización de procesos aparece como una de las claves detrás del crecimiento.
La evolución de abril también muestra que el objetivo de construir una empresa casi completamente enfocada en shale dejó de ser una proyección distante. La producción combinada entre recursos shale y tight ya alcanzó 328.381 barriles diarios, equivalente al 84,84% del total operado por la compañía.
Con negociaciones abiertas para desprenderse de los últimos activos tradicionales, YPF profundiza un giro estratégico que busca consolidarla como una petrolera centrada exclusivamente en el desarrollo de recursos no convencionales y posicionarla en una nueva etapa de expansión productiva.