En un contexto de consumo masivo debilitado, alta sensibilidad de los consumidores al precio y cambios en los hábitos de compra, Molinos Río de la Plata presentó resultados positivos en el primer trimestre de 2026 y consolidó un giro estratégico basado en eficiencia operativa, reducción de costos y disciplina financiera. La principal empresa alimenticia del país informó ante la Comisión Nacional de Valores una ganancia operativa de $12.039 millones y una utilidad neta de $35.003 millones entre enero y marzo, en un escenario donde gran parte de la industria todavía enfrenta dificultades para recomponer márgenes.
La compañía controlada por la familia Perez Companc logró así encadenar su quinto trimestre consecutivo de mejora de resultados, luego de un 2025 marcado por pérdidas superiores a los $40.000 millones y una fuerte presión sobre el negocio de consumo masivo.
El desempeño de la empresa suele ser seguido de cerca por el mercado porque funciona como un termómetro del sector alimenticio argentino. Su evolución refleja el impacto de variables como el deterioro del poder adquisitivo, la competencia de marcas económicas, el aumento de costos operativos y la volatilidad macroeconómica.
La estrategia implementada por la empresa se apoyó en tres pilares: una fuerte reducción de gastos centrales, la optimización del portafolio de productos y una política financiera conservadora. Según detalló la compañía en el balance enviado al mercado, los gastos centrales se redujeron un 25,6% interanual, lo que representó un ahorro cercano a los $19.317 millones.
La mejora también estuvo favorecida por un escenario financiero más estable. La reducción de las tasas de interés y la apreciación del peso permitieron obtener resultados positivos sobre la estructura de deuda de la empresa, que actualmente se concentra en financiar capital de trabajo y mantiene un perfil equilibrado en moneda y plazos.
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Con más de 120 años de historia, Molinos Río de la Plata se consolidó como la principal compañía de alimentos de la Argentina y uno de los activos industriales más relevantes del holding Perez Companc. La firma posee una de las carteras de marcas más extensas del mercado, con presencia en categorías clave del consumo cotidiano.
Entre sus principales productos aparecen las pastas Matarazzo, Lucchetti y Don Vicente; las harinas y premezclas Blancaflor y Exquisita; los aceites Cocinero e Ideal; los arroces Gallo; los congelados Granja del Sol y las yerbas Nobleza Gaucha y Chamigo.
A eso se suma su participación en el negocio vitivinícola, con etiquetas como Nieto Senetiner y Casarena, segmentos que aportan valor agregado y mejores márgenes de exportación.
La empresa opera 14 plantas industriales distribuidas en distintas provincias del país. Entre las más importantes se encuentran la planta de Lucchetti en Malvinas Argentinas, considerada uno de los complejos de producción de pastas más modernos de Sudamérica, y el complejo industrial de San Lorenzo, clave para el procesamiento de oleaginosas y la integración logística de la cadena alimenticia.
La conducción accionaria permanece en manos de la familia Perez Companc a través de PC Investment, bajo la presidencia de Luis Perez Companc. La operación diaria de la compañía está liderada por Agustín Llanos, quien profundizó desde la pospandemia un esquema de transformación enfocado en productividad y automatización.
El principal desafío para la industria alimenticia durante los últimos meses fue la imposibilidad de trasladar completamente la inflación a precios finales debido a la caída del consumo. En ese escenario, Molinos decidió avanzar con una estrategia de contención de costos y mejora de eficiencia para preservar rentabilidad sin perder participación de mercado.
La compañía concentró inversiones únicamente en proyectos con rápida recuperación, priorizando automatización, simplificación de procesos y mejoras logísticas. Al mismo tiempo, reforzó una política de control sobre inventarios y focalización en productos de alta rotación para evitar sobrestock y costos financieros innecesarios.
Otro de los ejes centrales fue el fortalecimiento del mix de marcas. La empresa mantuvo una estrategia agresiva de promociones y lanzamientos de nuevos formatos para competir frente al avance de marcas propias de supermercados y segundas líneas.
Desde la empresa señalaron que los resultados reflejan “la fortaleza de las marcas y el profundo trabajo realizado en productividad y eficiencia operativa”, factores que permitieron afrontar el nuevo escenario competitivo con menores costos estructurales.
La firma también avanzó durante abril en un proceso de saneamiento contable mediante la absorción de resultados negativos acumulados con reservas previas, una decisión aprobada en asamblea y orientada a fortalecer el balance para la segunda mitad del año.
A pesar de la recuperación mostrada en el balance, la empresa mantiene una mirada prudente sobre la evolución del mercado interno. En el documento enviado a la CNV, la compañía advirtió que el consumo seguirá condicionado por la evolución de tarifas, salarios y costos fijos, además de una demanda todavía heterogénea entre categorías y canales de venta.
La empresa considera que los consumidores continuarán priorizando precio y valor, en un escenario donde persisten estrategias comerciales agresivas y competencia creciente en segmentos de bajo costo.
Frente a ese panorama, la hoja de ruta de Molinos seguirá centrada en cinco ejes: eficiencia operativa, control de gastos, fortalecimiento de marcas, disciplina comercial y administración prudente del endeudamiento.
La compañía también buscará profundizar inversiones en tecnología, logística y abastecimiento para reducir complejidad operativa y ganar competitividad en un mercado que todavía muestra señales mixtas.
En paralelo, mantendrá una política conservadora respecto al financiamiento, priorizando el flujo de caja operativo por sobre una expansión agresiva vía endeudamiento o mercado de capitales.
El escenario para 2026, según anticipa la propia empresa, estará atado a la consolidación de la estabilidad macroeconómica y a una recuperación gradual del consumo. Mientras tanto, el grupo apuesta a sostener márgenes mediante productividad y segmentación inteligente de marcas, una fórmula que le permitió volver a números positivos en uno de los períodos más desafiantes para la industria alimenticia argentina, según información difundida por IProfesional.