La producción de palta Hass en El Carmen, Jujuy, avanza como alternativa productiva en 2026, impulsada por productores locales como los hermanos Moya, que buscan diversificar la actividad agrícola. Aunque el cultivo muestra buen rendimiento en valles templados, el desafío central es la rentabilidad, afectada por la competencia de fruta importada y la caída de precios.
La palta Hass se consolida como una alternativa productiva en el norte argentino y gana espacio en zonas donde históricamente no era habitual. En El Carmen (Jujuy), productores locales comenzaron a desarrollar este cultivo como parte de un proceso de diversificación agrícola, en especial entre familias que tradicionalmente se dedicaban al tabaco. El caso de la finca Almería, impulsada por los hermanos Moya, refleja ese cambio de enfoque hacia una actividad con potencial de crecimiento, aunque con exigencias técnicas y financieras importantes.

“Estamos produciendo palta Hass en El Carmen. Es un desafío, pero cada vez hay más productores que se están largando en la zona”, explicó Francisco Moya, quien destacó que el proyecto lleva varios años de desarrollo y que recién ahora comienza a mostrar resultados productivos. El cultivo requiere paciencia, ya que la producción comercial se alcanza entre el tercer y cuarto año, lo que obliga a sostener inversiones iniciales sin retorno inmediato.
Desde el INTA Yuto, el investigador Ceferino Flores remarcó que la expansión del cultivo no se limita a Jujuy, sino que se replica en distintas provincias del país. “La palta es un cultivo que está incrementando mucho la superficie en Argentina”, señaló, al tiempo que mencionó experiencias en Salta, Tucumán, Misiones y Corrientes. Este crecimiento también incluye el desarrollo de viveros, industria vinculada y nuevas cadenas de valor.

Las condiciones de los valles templados ofrecen ventajas productivas, especialmente por las temperaturas moderadas que favorecen el cuaje de la fruta. Según los productores, esto permite obtener buenas cargas en los árboles y mejora las perspectivas a mediano plazo. “Tenemos muy buena carga en los árboles, y eso entusiasma a seguir invirtiendo”, afirmó Moya. Sin embargo, el desarrollo no está exento de dificultades. Las heladas, los suelos menos fértiles y la necesidad de implementar tecnología específica, como sistemas antiheladas y mejoras en el manejo del suelo, representan desafíos concretos para la actividad.
En la actualidad, el emprendimiento cuenta con unas 4.000 plantas y combina la producción con un vivero propio, lo que permite abastecerse y también acompañar a nuevos productores interesados en el cultivo. El manejo agronómico se apoya en riego presurizado, principalmente microaspersión, una herramienta clave para un cultivo con alta demanda hídrica. A esto se suma la incorporación de materia orgánica y prácticas destinadas a mejorar la estructura del suelo y reducir la dependencia de insumos químicos.
El acceso al agua es un factor determinante y, en el caso de El Carmen, no representa una limitante. Esto permite sostener la producción, siempre que se garantice un buen drenaje para evitar anegamientos. Además, la baja incidencia de plagas y fauna silvestre en la zona reduce algunos riesgos y costos asociados.
El principal desafío aparece en el mercado. La fuerte presencia de palta importada, especialmente desde Brasil, Perú y Chile, genera una sobreoferta que impacta directamente en los precios. “Hoy hay mucha oferta y el precio está bajo. Hay fruta importada que no siempre tiene la misma calidad, pero está a valores con los que es difícil competir”, explicó Moya. Según estimaciones del sector, para que el negocio resulte plenamente rentable, el productor debería percibir alrededor de 2 dólares por kilo, un valor que no siempre se alcanza en el contexto actual.

En los últimos meses, el precio de la palta mostró una caída significativa. En el mercado local de Jujuy, el kilo pasó de valores cercanos a los 9.000 o 10.000 pesos a un rango que oscila entre los 3.000 y 5.000 pesos, dependiendo del origen y la calidad. Este escenario ajusta los márgenes, pero al mismo tiempo contribuye a ampliar el consumo interno, ya que más personas incorporan la fruta a su dieta.
Frente a este contexto, los productores apuestan a diferenciarse y avanzar en la comercialización con identidad propia. Este será el primer año en que la producción de El Carmen llegará con marca propia a mercados como Mendoza y Buenos Aires, en busca de mejores oportunidades comerciales. La estrategia apunta a consolidar primero la producción primaria y mejorar la eficiencia antes de avanzar en el agregado de valor.
El desarrollo de la palta en Argentina se encuentra en una etapa de expansión, con potencial para generar nuevas oportunidades productivas. Sin embargo, su consolidación dependerá de la evolución de los precios, la competencia externa y la capacidad de adaptación de los productores a un cultivo que exige precisión técnica y una visión de largo plazo.