El presidente del grupo Lactalis, Emmanuel Besnier, afirmó que no observa un cambio en la política económica europea hacia sus empresas, al tiempo que presentó los resultados globales de la compañía correspondientes a 2025 desde Granada, España. El ejecutivo subrayó que el contexto internacional sigue siendo desafiante, pero defendió el modelo “multilocal” de la firma como una herramienta clave para sostener su crecimiento en más de 150 países y adaptarse a mercados diversos.
Durante la presentación realizada en la planta de Puleva, Besnier remarcó que Europa continúa penalizando a sus empresas, en contraste con otras regiones que fomentan la competitividad industrial. En ese marco, el directivo sostuvo que el desempeño del grupo demuestra la eficacia de su estrategia global, en un escenario marcado por tensiones geopolíticas, inflación y cambios en el consumo.
El gigante lácteo cerró el ejercicio 2025 con una facturación de 31.200 millones de euros, lo que representa un incremento del 2,9% respecto al año anterior. Uno de los hitos más relevantes fue haber superado por primera vez los 10.000 millones de euros en ingresos en América, consolidando su posicionamiento fuera del mercado europeo.
El crecimiento de Lactalis se apoya en una política activa de adquisiciones. Recientemente, la compañía concretó la compra del negocio de consumo de la cooperativa neozelandesa Fonterra, una operación valuada en aproximadamente 2.850 millones de euros. Esta incorporación no solo amplía su presencia en Oceanía, sino que también le permite fortalecer su acceso a mercados clave en Asia del Sur, Sudeste Asiático y Oriente Próximo, regiones donde la demanda de productos lácteos continúa en expansión.
La estrategia de expansión internacional no es nueva para el grupo. Desde que Emmanuel Besnier asumió la conducción en el año 2000, tras la muerte de su padre, ha liderado un proceso de crecimiento sostenido basado en la compra de compañías locales con fuerte arraigo en sus respectivos mercados. Este enfoque permiti

Entre las adquisiciones más destacadas figuran la italiana Galbani, la brasileña Itambé y el negocio de yogures de la estadounidense General Mills, que incluye marcas como Yoplait y Go-Gurt. En España, la compañía consolidó su presencia a través de enseñas reconocidas como Puleva, Lauki, Ram, Flor de Esgueva, El Ventero y Gran Capitán, además de acuerdos de colaboración con otras multinacionales.
Besnier defendió el modelo multilocal de Lactalis como una ventaja competitiva en un mundo cada vez más fragmentado. Este esquema implica producir y operar en cada mercado con estructuras locales, lo que reduce riesgos logísticos y permite una mayor cercanía con los consumidores.
“El mundo es más inestable y fragmentado, pero nuestra presencia diversificada nos permite adaptarnos mejor”, explicó el ejecutivo durante su intervención. Según consignó el medio Actualidad Económica, el empresario considera que esta estrategia es fundamental para sostener el crecimiento en un entorno global complejo.
El grupo mantiene operaciones en aproximadamente 150 países, lo que lo posiciona como el mayor actor del sector lácteo a nivel mundial. Esta diversificación geográfica también le permite compensar las dificultades en mercados específicos con el dinamismo de otras regiones.
Uno de los puntos más contundentes del discurso de Besnier fue su crítica a las políticas europeas. El empresario señaló que, a su juicio, Europa no está haciendo lo suficiente para proteger y fortalecer a sus empresas, especialmente frente a la competencia internacional.
“No veo un cambio de tendencia”, afirmó, al referirse al marco regulatorio y económico del continente. En su visión, la falta de incentivos y el exceso de regulaciones afectan la competitividad de las compañías europeas en comparación con otras economías.

Este planteo se da en un contexto en el que múltiples líderes empresariales han manifestado preocupaciones similares, particularmente en sectores industriales y agroalimentarios, donde los costos de producción y las exigencias normativas son cada vez más elevados.
El grupo Lactalis tiene sus orígenes en la localidad francesa de Laval, donde André Besnier comenzó elaborando queso camembert de forma artesanal. Con el tiempo, la empresa diversificó su producción y se expandió internacionalmente bajo la conducción de Michel Besnier, quien impulsó la creación de la marca Président y el ingreso a mercados como Estados Unidos.
Tras su fallecimiento en el año 2000, Emmanuel Besnier asumió el liderazgo con apenas 29 años. Desde entonces, ha mantenido un perfil extremadamente bajo, lo que le ha valido el apodo de “multimillonario invisible” en Francia.
Junto a sus hermanos, Jean-Michel y Marie Besnier, controla el 100% del grupo. Según estimaciones del índice de millonarios de Bloomberg, su fortuna supera los 28.300 millones de euros, ubicándolo entre las personas más ricas de Francia.
A pesar de su discreción, la compañía ha enfrentado momentos críticos, como el escándalo de la leche infantil contaminada con salmonela en 2017. Ese episodio marcó un punto de inflexión en la política de comunicación del grupo, que desde entonces ha adoptado una mayor apertura informativa.
De cara al futuro, Lactalis apuesta a seguir creciendo en mercados emergentes, donde el consumo de productos lácteos presenta un alto potencial. Regiones como Asia y Oriente Próximo aparecen como estratégicas, tanto por su demografía como por el aumento del poder adquisitivo de sus poblaciones.
El desafío para la compañía será sostener su ritmo de expansión en un contexto global incierto, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en las cadenas de suministro y nuevas demandas de los consumidores en términos de sostenibilidad y calidad.
En este escenario, Besnier insiste en que la clave estará en mantener la flexibilidad operativa y reforzar la presencia local en cada mercado. Al mismo tiempo, continúa reclamando un entorno más favorable en Europa que permita a las empresas competir en igualdad de condiciones a nivel global.
La evolución de Lactalis en los próximos años será un indicador relevante no solo para el sector lácteo, sino también para entender cómo las grandes multinacionales europeas se adaptan a un mundo en transformación.