Cultivos de invierno: crece la apuesta por la diversificación para mejorar rindes y estabilidad productiva

Especialistas destacaron el avance de camelina, colza, carinata y cultivos de servicio como herramientas clave para rotaciones más eficientes

Cultivos de invierno: crece la apuesta por la diversificación para mejorar rindes y estabilidad productiva
viernes 22 de mayo de 2026

La campaña agrícola 2026 empezó a mostrar un cambio de estrategia en los planteos de invierno. Durante el Congreso A Todo Trigo 2026, especialistas del sistema científico y técnico coincidieron en que la diversificación con cultivos de servicio, camelina, colza y carinata dejó de ser una alternativa secundaria para transformarse en una herramienta central dentro de los esquemas productivos. El objetivo, señalaron, es construir sistemas más estables, mejorar la salud de los lotes y sostener la productividad en escenarios de mayor incertidumbre climática y económica.

Según expusieron investigadores del INTA y universidades nacionales, la incorporación de nuevas especies invernales permite complementar al trigo tradicional, optimizar el uso de nutrientes, reducir malezas y generar mejores condiciones para los cultivos de verano.

La discusión se dio en un contexto donde muchos productores buscan ajustar costos y aumentar eficiencia frente a márgenes más estrechos y campañas atravesadas por variabilidad climática.

De acuerdo con la información presentada durante el congreso y difundida originalmente por Bichos de Campo, la diversificación aparece hoy como una estrategia agronómica y económica de mediano plazo.

La ventana de siembra, un factor decisivo

Uno de los ejes del panel estuvo centrado en el crecimiento de especies oleaginosas invernales como la colza y la carinata.

El especialista del INTA Paraná, Leonardo Coll, explicó que ambas especies presentan diferencias agronómicas y comerciales, aunque comparten una condición fundamental: la implantación temprana.

Cultivos de invierno: crece la apuesta por la diversificación para mejorar rindes y estabilidad productivaColza

“Cualquier retraso penaliza la productividad”, sostuvo el técnico durante la exposición.

Coll detalló que para alcanzar buenos resultados es necesario seleccionar lotes fértiles, sin problemas de anegamiento y libres de residuos de herbicidas ALS, debido a la sensibilidad de la colza frente a esos principios activos.

Además, indicó que la profundidad de siembra no debe superar los tres centímetros para garantizar una emergencia rápida y uniforme.

En términos de densidad, recomendó apuntar a entre 50 y 80 plantas por metro cuadrado, mientras que en nutrición remarcó la elevada demanda de azufre de estas especies.

Según explicó, los aportes recomendados oscilan entre 20 y 30 kilos por hectárea.

Camelina: una alternativa que gana terreno

Otra de las especies que comenzó a captar interés dentro de la agricultura argentina es la camelina.

La investigadora de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, Daniela Becheran, presentó a este cultivo como una herramienta de diversificación capaz de reemplazar barbechos y entregar lotes limpios para la siguiente campaña.

“Es muy fácil de manejar una vez que logramos una buena implantación”, afirmó.

La especialista explicó que la camelina presenta un crecimiento inicial lento, razón por la cual resulta clave reducir la distancia entre hileras para mejorar la competencia contra malezas.

También recomendó densidades de siembra de entre 10 y 15 kilos por hectárea.

Dentro del sector productivo, el interés por la camelina viene creciendo debido a su ciclo corto y a su capacidad de adaptarse a esquemas agrícolas donde el tiempo entre cultivos se volvió cada vez más estratégico.

Además, los técnicos destacaron que su incorporación permite sumar cobertura, reducir erosión y mejorar la dinámica biológica del suelo.

Cultivos de servicio y manejo del nitrógeno

El panel también abordó el papel de los cultivos de servicio, especialmente la vicia, dentro de las rotaciones agrícolas.

Cultivos de invierno: crece la apuesta por la diversificación para mejorar rindes y estabilidad productivaVicia Sativa

El especialista de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Walter Carciochi, remarcó que la planificación resulta determinante para obtener beneficios productivos y ambientales.

Según explicó, el primer paso consiste en definir qué servicio ecosistémico busca el productor: aporte de nitrógeno, control de malezas, mejora estructural del suelo o conservación de humedad.

Carciochi señaló que la combinación de vicia antes de maíz mostró resultados especialmente positivos en campañas húmedas, donde el cereal responde mejor al nitrógeno aportado por la leguminosa.

Asimismo, indicó que el manejo de la fertilización debe ajustarse según el momento de secado o terminación del cultivo de servicio.

El especialista sostuvo que sincronizar correctamente la liberación de nutrientes permite mejorar eficiencia y reducir pérdidas.

Pensar más allá de una campaña

Uno de los conceptos más repetidos durante el encuentro fue la necesidad de analizar las rotaciones agrícolas desde una perspectiva de largo plazo.

Los especialistas coincidieron en que muchos de los beneficios asociados a la diversificación no siempre se reflejan de manera inmediata en una sola campaña.

Por el contrario, los impactos más importantes suelen observarse luego de varios años de incorporación sostenida de diferentes especies.

Entre esos beneficios mencionaron mejoras en estructura del suelo, mayor infiltración de agua, reducción de malezas resistentes, incremento de materia orgánica y una utilización más eficiente de nutrientes.

En un escenario atravesado por mayores restricciones económicas y climáticas, los técnicos consideraron que la estabilidad de los sistemas productivos se volvió tan importante como los rindes puntuales.

Malezas, costos y sustentabilidad

La expansión de cultivos de invierno alternativos también aparece vinculada al aumento de malezas resistentes y a la necesidad de reducir dependencia de herbicidas.

La inclusión de especies con ciclos y arquitecturas distintas permite modificar la dinámica del lote y disminuir presión de selección sobre determinadas malezas problemáticas.

Además, los cultivos de cobertura y las oleaginosas invernales contribuyen a mantener suelos cubiertos durante más tiempo, reduciendo erosión hídrica y eólica.

Para muchos productores, la discusión ya no pasa únicamente por sumar quintales, sino por construir esquemas agrícolas más resilientes frente a eventos climáticos extremos.

En ese marco, camelina, colza, carinata y vicia empiezan a consolidarse como piezas cada vez más importantes dentro de las rotaciones agrícolas argentinas.

La tendencia marca además un cambio cultural dentro del agro: el invierno dejó de ser únicamente la temporada del trigo para transformarse en una etapa estratégica donde la diversificación empieza a jugar un papel central en la sustentabilidad económica y agronómica de los sistemas productivos.

 

 

 

 



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