Representantes científicos y tecnológicos de Argentina y Brasil avanzaron esta semana en Curitiba en una agenda conjunta de cooperación vinculada a la agroindustria, la innovación y el desarrollo sostenible, con la firma de acuerdos destinados a fortalecer el intercambio académico y la transferencia tecnológica en la región. El encuentro reunió a organismos de investigación de distintos países sudamericanos y tuvo como eje central la construcción de estrategias comunes para mejorar la competitividad productiva en el marco del proceso de integración regional y del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
La reunión internacional fue organizada por la Fundação Araucária, del estado brasileño de Paraná, y contó con la participación de autoridades, investigadores y especialistas de Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Uruguay y Portugal. En representación argentina participaron autoridades del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), junto con integrantes de los Centros Científicos Tecnológicos Nordeste y NOA Sur, informo TNCampo.

Representantes del CONICET y de la Fundação Araucária firmaron en Curitiba el convenio para poner en marcha el programa “Ganhando o Mundo da Ciência”, una iniciativa orientada a fortalecer la cooperación científica, los intercambios académicos y la vinculación con el sector productivo en los territorios estratégicos del eje del Trópico de Capricornio. (Foto: Fundação Araucária).
El objetivo principal de las jornadas fue avanzar en mecanismos de cooperación capaces de vincular ciencia, producción y desarrollo territorial. En ese esquema, la agroindustria apareció como uno de los sectores prioritarios debido a su peso estratégico dentro de las economías sudamericanas y su potencial para generar innovación, empleo y crecimiento económico.
Durante las actividades, representantes del CONICET y de la Fundação Araucária firmaron un convenio para implementar el programa “Ganhando o Mundo da Ciência”, una iniciativa destinada a promover intercambios de investigadores, becarios y especialistas, además de impulsar proyectos conjuntos en áreas consideradas estratégicas para el desarrollo regional.
El acuerdo contempla investigaciones vinculadas a producción agroalimentaria, tecnologías sustentables, bioeconomía, energías renovables y agregado de valor en origen. También prevé acciones orientadas a fortalecer la vinculación entre universidades, centros científicos y sectores productivos.
La agenda de trabajo estuvo atravesada por la necesidad de transformar el conocimiento científico en herramientas concretas para mejorar la competitividad regional y acelerar la incorporación de innovación en las cadenas agroindustriales.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la discusión sobre cómo reducir la dependencia tecnológica en sectores productivos clave para Sudamérica. Investigadores y funcionarios coincidieron en que la región posee ventajas comparativas relevantes en materia agroindustrial, aunque todavía enfrenta dificultades para convertir ese potencial en liderazgo tecnológico global.
Las discusiones incluyeron temas relacionados con digitalización rural, trazabilidad, manejo sustentable de recursos naturales, biotecnología y desarrollo de tecnologías adaptadas a las necesidades productivas locales.
El integrante del Directorio del CONICET, Walter Sione, destacó durante las jornadas la importancia de consolidar espacios de cooperación científica regional. “La construcción de una agenda común en ciencia, tecnología e innovación entre los países del Mercosur es fundamental para fortalecer las capacidades regionales”, sostuvo.
La declaración reflejó uno de los principales consensos alcanzados durante el encuentro: la necesidad de impulsar procesos de integración que no se limiten al comercio, sino que incorporen también investigación, innovación y transferencia tecnológica.
Desde la organización remarcaron que el eje del Trópico de Capricornio concentra algunas de las principales regiones agrícolas y ganaderas del continente, además de corredores logísticos estratégicos para el comercio internacional. Por ese motivo, los participantes consideraron clave promover iniciativas conjuntas que permitan mejorar productividad y sostenibilidad en esos territorios.
La agroindustria ocupó un lugar central dentro de los debates debido a la creciente relevancia internacional de los alimentos, la energía y los recursos naturales estratégicos. En ese contexto, los especialistas señalaron que Sudamérica enfrenta el desafío de evitar un modelo basado exclusivamente en la exportación de materias primas.
La intención de los organismos científicos es avanzar hacia esquemas de producción con mayor incorporación de conocimiento, innovación tecnológica y valor agregado.
El presidente de la Fundação Araucária, Ramiro Wahrhaftig, afirmó que el convenio firmado busca generar vínculos permanentes entre investigadores, universidades y sectores productivos de ambos países. También destacó la necesidad de formar profesionales preparados para intervenir en escenarios globales atravesados por cambios tecnológicos acelerados.
La posibilidad de desarrollar proyectos conjuntos entre Argentina y Brasil aparece además como una herramienta para compartir infraestructura científica, ampliar capacidades de investigación y reducir costos en áreas consideradas estratégicas.
Los participantes coincidieron en que la cooperación regional permitirá acelerar procesos de innovación en sectores vinculados a alimentos, energías renovables, biotecnología y transformación digital.
El avance del acuerdo Mercosur-Unión Europea funcionó como uno de los principales ejes de contexto durante las jornadas desarrolladas en Curitiba. Para los organismos participantes, la apertura de nuevos mercados internacionales obliga a fortalecer las capacidades regionales de investigación y desarrollo tecnológico.
En ese escenario, regiones del norte argentino comenzaron a ganar protagonismo dentro de las redes de cooperación científica impulsadas por el CONICET. Provincias como Salta, Jujuy, Tucumán, Chaco y Santiago del Estero fueron señaladas como territorios estratégicos por su potencial vinculado a agricultura, energías renovables, minería sostenible y biotecnología.
Durante el encuentro también se discutieron mecanismos para avanzar en convocatorias conjuntas, intercambio de información científica y proyectos orientados a resolver problemáticas vinculadas a producción alimentaria, ambiente y sustentabilidad.
Uno de los conceptos que volvió a aparecer en la agenda fue el denominado “corredor bioceánico del conocimiento”, una propuesta orientada a conectar regiones estratégicas de Sudamérica a través de redes científicas, tecnológicas y productivas.
La iniciativa apunta a construir una articulación permanente entre universidades, organismos de investigación y sectores económicos capaces de impulsar procesos de innovación regional.
Más allá de los convenios firmados, las jornadas dejaron una señal sobre el nuevo enfoque que comienza a consolidarse dentro de los procesos de integración sudamericana. La cooperación científica y tecnológica aparece cada vez más vinculada al desarrollo económico y a la posibilidad de fortalecer sectores estratégicos como la agroindustria.
En ese marco, Argentina y Brasil buscan profundizar una agenda común orientada a transformar investigación en desarrollo productivo, innovación en competitividad y cooperación regional en crecimiento económico sostenible.