El presidente Javier Milei encabezó el cierre del Latam Economic Forum en el complejo Parque Norte de la Ciudad de Buenos Aires, donde volvió a defender el rumbo económico de su gobierno ante empresarios, economistas y referentes del denominado círculo rojo. La exposición estuvo marcada por un tono más moderado de lo habitual, una respuesta contenida del auditorio y un clima general de menor entusiasmo en comparación con otras apariciones públicas del mandatario.
Según reconstruyó este medio a partir de información difundida por distintos asistentes y organizadores del evento, la jornada mostró una convocatoria inferior a la esperada y un acompañamiento discreto tanto dentro como fuera del escenario. Aunque el salón principal se completó parcialmente en el inicio de las actividades, con el correr de las exposiciones comenzaron a verse espacios vacíos entre las filas y varios asistentes dejaron el lugar antes de la intervención final del jefe de Estado.
Durante su discurso, Milei insistió en la necesidad de sostener el ajuste fiscal, defendió la estabilidad macroeconómica como condición indispensable para reducir la inflación y remarcó el papel estratégico que, a su criterio, tendrán sectores como el petróleo, el gas y el litio en la recuperación económica argentina. También reiteró sus críticas a las políticas intervencionistas y al socialismo, uno de los ejes habituales de su narrativa política y económica.

“Hay que dejar atrás el fantasma que representan las políticas socialistas e intervencionistas. El tren pasa solo una vez y la Argentina ya compró su ticket, la pregunta es si la región nos acompaña”, sostuvo el Presidente durante el tramo final de su exposición.
Pese al mensaje optimista planteado desde el escenario, la reacción del público fue moderada. Los aplausos fueron intermitentes y de menor intensidad que en otras ediciones del foro. El fenómeno también se repitió durante la presentación del ministro de Economía, Luis Caputo, quien expuso antes que Milei y buscó transmitir confianza sobre el rumbo financiero y político del oficialismo.
Una de las frases más comentadas del titular del Palacio de Hacienda fue su proyección sobre el próximo escenario electoral. “El año que viene va a ser un año electoral absolutamente atípico, porque la economía por primera vez se va a llevar puesta a la política”, afirmó Caputo ante los asistentes. Sin embargo, de acuerdo con distintos testimonios recogidos durante el encuentro, el mayor respaldo del auditorio apareció cuando el funcionario hizo referencia directa a la figura presidencial y al impacto internacional que genera Milei, particularmente en sectores cercanos a la administración del presidente estadounidense Donald Trump.

La jornada también dejó algunos episodios que reflejaron la baja intensidad del evento. Luego de la exposición de Caputo, los organizadores anunciaron un receso para el desayuno, pero el servicio de catering previsto para ese momento no llegó a completarse. Varios asistentes recorrieron el lobby y los pasillos del complejo en busca de café y comida, mientras otros regresaron al salón principal, donde el movimiento era cada vez menor.
Las bandejas con medialunas, café y otros productos de panadería que habían sido colocadas al inicio del encuentro se agotaron rápidamente. Aun así, el clima general se mantuvo sin sobresaltos y con un perfil más sobrio que el de otras reuniones empresariales de alto nivel vinculadas al oficialismo.
La delegación oficial que acompañó al Presidente también fue más reducida de lo habitual. Entre los funcionarios presentes estuvieron los ministros Mario Lugones y Luis Petri, además del secretario de Cultura, Leonardo Cifelli. También participaron algunos legisladores nacionales y referentes libertarios cercanos al Gobierno.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el vocero presidencial Manuel Adorni llegaron junto al mandatario poco antes de su intervención. Caputo, en cambio, se retiró del predio una vez terminada su exposición y no permaneció para escuchar el cierre presidencial, una dinámica que ya se había repetido en otras actividades oficiales.

Dentro de una agenda enfocada en el vínculo con empresarios y mercados, el Latam Economic Forum aparecía como una oportunidad para que el Gobierno mostrara respaldo del sector privado en medio de las discusiones por la actividad económica, el consumo y las reformas pendientes en el Congreso. Sin embargo, el desarrollo del encuentro dejó una imagen más austera y menos eufórica que la que había acompañado al oficialismo en otros momentos de mayor expectativa política y financiera.
Los momentos de mayor participación del auditorio no estuvieron ligados directamente a los funcionarios nacionales. Quienes despertaron más atención y generaron reacciones más espontáneas fueron el analista financiero Claudio Zuchovicki y el rabino Tzvi Grunblatt, anfitrión del evento, cuyas intervenciones provocaron risas y algunos de los aplausos más notorios de la jornada.
Al finalizar la exposición presidencial, funcionarios, empresarios y organizadores ubicados en las primeras filas se acercaron para saludar al mandatario, mientras gran parte del público que ocupaba los sectores posteriores comenzó a retirarse rápidamente del salón. La salida se produjo en un clima distante de la euforia que había caracterizado otras presentaciones del líder libertario desde su llegada a la Casa Rosada.