La reconfiguración del mapa energético mundial, impulsada por la prolongada crisis en el estrecho de Ormuz y la creciente preocupación por la seguridad de suministro, abre una oportunidad estratégica para la Argentina. Así lo sostuvo Daniel Yergin, considerado una de las voces más influyentes de la industria energética global, quien afirmó que el país cuenta con recursos de clase mundial y ventajas geográficas que podrían posicionarlo entre los grandes protagonistas del sector en las próximas décadas.
Durante una entrevista concedida a Clarín desde Washington, el premio Pulitzer y fundador de S&P Global Commodity Insights analizó el impacto de la crisis que afecta al Golfo Pérsico y explicó por qué la Argentina aparece entre los países mejor posicionados para beneficiarse de los cambios que atraviesa el mercado internacional de la energía.
Según Yergin, el cierre prolongado del estrecho de Ormuz representa una de las mayores alteraciones en el comercio energético global de las últimas décadas. Por esa vía transitaba cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado comercializado en el mundo, además de una proporción significativa de fertilizantes, aluminio y otros insumos estratégicos para la economía global.

En este contexto, el especialista señaló que la incertidumbre en Medio Oriente está acelerando la búsqueda de nuevas fuentes de suministro y de regiones capaces de garantizar estabilidad en el largo plazo. Allí es donde América Latina, y particularmente la Argentina, adquieren una relevancia creciente.
"La Argentina es claramente uno de los beneficiarios", afirmó Yergin, al explicar que los mercados internacionales buscan alternativas capaces de reducir la dependencia de zonas geopolíticamente sensibles. Para el experto, la combinación de abundantes recursos energéticos, acceso al Atlántico y ausencia de puntos críticos de estrangulamiento logístico fortalece la competitividad del país.
Uno de los principales activos argentinos es Vaca Muerta, considerada una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del planeta. Para Yergin, el potencial geológico de la formación ya no está en discusión dentro de la industria energética internacional.
El especialista destacó que la cuenca neuquina logró consolidarse como un recurso de primera línea a nivel mundial y señaló que existe un amplio consenso entre las empresas internacionales sobre la calidad de sus reservas.

Sin embargo, advirtió que la disponibilidad de recursos naturales no resulta suficiente para garantizar el éxito de largo plazo. En su análisis, la clave estará en la capacidad de la Argentina para ofrecer un entorno previsible y atractivo para las inversiones.
Entre los factores que considera fundamentales aparecen la estabilidad regulatoria, la seguridad jurídica, la previsibilidad fiscal y la posibilidad de que las compañías puedan repatriar utilidades sin restricciones.
"Hace falta confianza y que sea una política de Estado", sostuvo Yergin, quien remarcó que los proyectos energéticos requieren horizontes de inversión de varias décadas y demandan reglas claras para sostener el flujo de capital.
La guerra en Medio Oriente no solo elevó los precios internacionales de la energía, sino que también instaló nuevamente el concepto de seguridad energética como prioridad para gobiernos y empresas.
De acuerdo con el analista, durante los últimos años gran parte de las economías desarrolladas concentró su atención en los objetivos climáticos, relegando la discusión sobre la confiabilidad del suministro. Los acontecimientos recientes modificaron ese escenario.
Yergin considera que los países importadores buscarán diversificar proveedores y reducir riesgos geopolíticos, una tendencia que podría beneficiar a productores emergentes como la Argentina, Brasil, Guyana y Surinam.
En ese contexto, destacó que la ubicación geográfica argentina ofrece una ventaja diferencial. A diferencia de otros exportadores, los embarques nacionales no dependen del tránsito por estrechos estratégicos o corredores marítimos vulnerables a conflictos internacionales.
Además, señaló que la creciente demanda global de energía seguirá requiriendo nuevas inversiones tanto en petróleo como en gas natural, incluso mientras avanzan las energías renovables.

Otro de los factores que, según Yergin, está modificando las perspectivas del sector energético es el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y de los centros de procesamiento de datos.
El especialista explicó que estas tecnologías demandan enormes cantidades de electricidad, generando una presión adicional sobre los sistemas energéticos de todo el mundo.
Como consecuencia, diversos países comenzaron a revisar sus estrategias de transición energética. En Estados Unidos, por ejemplo, el consumo asociado a centros de datos está impulsando nuevas inversiones en generación eléctrica basada en gas natural.
En paralelo, varias economías desarrolladas también están revalorizando la energía nuclear como una alternativa capaz de aportar grandes volúmenes de electricidad con bajas emisiones de carbono.
Yergin señaló que China mantiene un ambicioso programa de expansión nuclear y que Estados Unidos podría acelerar la incorporación de reactores modulares pequeños durante la próxima década para atender el crecimiento de la demanda.
Consultado sobre la percepción de los mercados internacionales, Yergin reconoció que la Argentina todavía enfrenta desafíos vinculados a su historial de volatilidad económica. Sin embargo, sostuvo que existe una expectativa positiva entre las compañías que observan el desarrollo de Vaca Muerta.
"Los inversores esperan que esta vez sea diferente", afirmó el especialista, quien recordó que el país ha mostrado históricamente un enorme potencial que muchas veces no logró traducirse en resultados sostenibles.
Aun así, destacó que las inversiones ya en marcha reflejan una creciente confianza en las perspectivas del sector energético argentino.
Para el analista, la combinación entre recursos abundantes, demanda global creciente y una mayor necesidad de diversificación energética configura un escenario especialmente favorable para la Argentina. En un mundo que vuelve a valorar la seguridad de suministro y la estabilidad geopolítica, el país aparece ante una oportunidad singular para consolidarse como proveedor estratégico de energía. La posibilidad de transformar ese potencial en una posición de liderazgo dependerá, según Yergin, de la capacidad de sostener reglas claras, atraer inversiones de largo plazo y convertir el desarrollo energético en una verdadera política de Estado, según destacó en una entrevista publicada por La Nación.