Trigo y cebada: el manejo del barbecho se consolida como una decisión clave para la campaña 2026

La creciente presión de malezas resistentes y el avance de herramientas digitales refuerzan la importancia de planificar el lote antes de la siembra

Trigo y cebada: el manejo del barbecho se consolida como una decisión clave para la campaña 2026
martes 02 de junio de 2026

La campaña de trigo y cebada 2026 comenzó mucho antes del ingreso de las sembradoras a los lotes. En las principales regiones productivas del país, especialistas destacan que el barbecho de otoño-invierno se convirtió en una de las decisiones agronómicas más importantes del ciclo, debido al avance de malezas resistentes, el impacto sobre los costos productivos y la necesidad de optimizar el uso de insumos. El fenómeno se observa especialmente en la Pampa Húmeda, el NOA y el NEA, donde productores y asesores ajustan estrategias para preservar el potencial de rendimiento desde las primeras etapas del cultivo.

Según informó TodoAgro, relevamientos realizados por la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid y distintos trabajos técnicos del INTA coinciden en que las malezas de ciclo otoño-invernal representan uno de los principales desafíos para los cultivos de invierno y obligan a repensar las estrategias de manejo.

Trigo y cebada: el manejo del barbecho se consolida como una decisión clave para la campaña 2026

La problemática adquiere mayor relevancia debido al crecimiento de poblaciones resistentes a distintos grupos de herbicidas, un escenario que limita las herramientas tradicionales y exige una planificación más precisa de cada intervención.

Malezas que condicionan la producción

Entre las especies que generan mayores complicaciones en los barbechos destinados a trigo y cebada sobresalen la rama negra, el raigrás anual y diversas especies de crucíferas, entre ellas nabo silvestre, nabón, mostacilla y nabillo.

Los especialistas coinciden en que estas malezas no solo compiten por agua y nutrientes, sino que además incrementan los costos de producción al requerir estrategias de control más complejas.

Trigo y cebada: el manejo del barbecho se consolida como una decisión clave para la campaña 2026

Mapa de presión de malezas de xarvio, luego del procesamiento de imagenes de dron

La rama negra se ha transformado en una de las especies más extendidas del país. De acuerdo con los registros de REM-Aapresid, su presencia alcanza prácticamente la totalidad de la superficie agrícola argentina.

El principal desafío radica en la aparición de biotipos resistentes a glifosato y en la creciente preocupación por la pérdida de sensibilidad a herbicidas ALS en distintas regiones productivas.

Su biología también complica el manejo. Presenta una emergencia prolongada durante gran parte del año, con un pico importante durante el otoño y otro de menor intensidad en primavera.

Esta característica convierte al barbecho temprano en una herramienta fundamental para reducir su impacto, ya que las plantas jóvenes presentan una mayor susceptibilidad a los tratamientos herbicidas.

Cuando el control se retrasa y las malezas avanzan en su desarrollo, las alternativas disponibles suelen ser más costosas y menos eficientes.

El desafío creciente del raigrás resistente

Si existe una maleza que sintetiza el problema actual de las resistencias es el raigrás anual.

Esta gramínea de ciclo otoño-invierno ha desarrollado distintos mecanismos de resistencia que dificultan significativamente su control.

Los primeros casos de resistencia a glifosato fueron detectados hace varios años, pero posteriormente se sumaron resistencias a graminicidas ACCasa y a herbicidas ALS.

Más recientemente, la REM reportó poblaciones resistentes a múltiples familias químicas y emitió una alerta tras detectar nuevos biotipos multirresistentes en el norte bonaerense.

Trigo y cebada: el manejo del barbecho se consolida como una decisión clave para la campaña 2026

Mapa de aplicación sectorizada del Mapeo Digital de Malezas de xarvio Fiel Manager

El impacto económico resulta considerable. Ensayos regionales muestran que infestaciones moderadas pueden provocar pérdidas de rendimiento de entre 15% y 20% en trigo, además de generar dificultades operativas durante la cosecha.

La situación obliga a los productores a combinar distintas estrategias de manejo y a realizar controles anticipados para evitar que la maleza alcance estadios avanzados.

Las crucíferas ganan protagonismo

Otro grupo que concentra la atención de técnicos y productores es el conformado por las crucíferas.

Durante los últimos años, especies como nabo silvestre, nabón, mostacilla y nabillo expandieron su presencia en amplias zonas agrícolas, especialmente en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires.

Su elevada capacidad reproductiva, la dificultad para identificarlas en estadios tempranos y la aparición de biotipos resistentes a distintos herbicidas explican su creciente importancia dentro de los programas de manejo.

Investigaciones recientes detectaron casos de resistencia múltiple en algunas de estas especies, incluyendo tolerancia a glifosato, ALS, 2,4-D e incluso otros principios activos utilizados habitualmente para su control.

Esta situación obliga a implementar estrategias integradas y refuerza la necesidad de actuar tempranamente durante el barbecho.

El diagnóstico temprano gana valor estratégico

Los especialistas sostienen que un barbecho bien planificado permite simplificar el manejo posterior del cultivo y reducir significativamente los costos de control.

Por el contrario, cuando las malezas logran sobrevivir hasta la implantación del trigo o la cebada, el productor enfrenta una mayor dependencia de aplicaciones correctivas, incrementando los riesgos de fitotoxicidad y disminuyendo la eficiencia de los tratamientos.

En este contexto, el diagnóstico detallado del lote se vuelve una herramienta indispensable.

Las infestaciones rara vez presentan una distribución uniforme. Lo habitual es encontrar sectores con diferentes niveles de presión, lo que abre la posibilidad de implementar manejos más precisos.

La tecnología digital se incorpora al manejo agronómico

La agricultura digital comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en la toma de decisiones.

Entre las herramientas disponibles se encuentran los sistemas de mapeo digital de malezas, que permiten identificar la ubicación exacta de las infestaciones mediante imágenes de alta resolución captadas por drones y procesadas con inteligencia artificial.

Estos sistemas generan mapas georreferenciados que permiten realizar aplicaciones sectorizadas de herbicidas, optimizando recursos y reduciendo costos.

Según los desarrolladores de estas plataformas, la aplicación localizada puede generar importantes ahorros en insumos al intervenir únicamente las áreas donde efectivamente existen malezas.

Además del beneficio económico, esta metodología contribuye a una utilización más eficiente de los productos fitosanitarios y reduce el impacto ambiental asociado a las aplicaciones generalizadas.

Nutrición y sanidad, los desafíos posteriores

Una vez implantados los cultivos, la atención se traslada hacia la nutrición y el monitoreo sanitario.

La disponibilidad de mapas de biomasa, potencial productivo e índice de área foliar permite realizar ajustes más precisos en las estrategias de fertilización, especialmente en el manejo del nitrógeno durante el macollaje.

En paralelo, las enfermedades continúan representando una amenaza para el rendimiento.

En trigo, las royas y manchas foliares figuran entre los principales riesgos sanitarios, mientras que en cebada la mancha en red mantiene su condición de enfermedad de mayor impacto económico.

Las herramientas digitales también avanzan en este terreno mediante modelos predictivos que combinan información climática, estado fenológico y susceptibilidad varietal para anticipar riesgos de infección y optimizar el momento de aplicación de fungicidas.

Una campaña que empieza antes de sembrar

La experiencia acumulada por organismos técnicos, investigadores y asesores agronómicos confirma que el éxito de una campaña de trigo y cebada comienza mucho antes de la siembra.

La planificación anticipada del barbecho, el diagnóstico preciso de malezas, la incorporación de tecnologías de monitoreo y la adopción de estrategias integradas de manejo aparecen como factores decisivos para sostener la rentabilidad en un escenario cada vez más exigente.

Con malezas resistentes en expansión, mayores exigencias de eficiencia y una creciente digitalización de los procesos productivos, el barbecho dejó de ser una etapa secundaria para convertirse en uno de los pilares sobre los que se construye el resultado final de la campaña agrícola.



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