La presencia de pulgones alados en lotes de trigo de la zona de Sáenz Peña encendió una señal de alerta entre los especialistas por el riesgo que representan para el cultivo durante las primeras etapas de desarrollo. La detección fue realizada este jueves por la ingeniera agrónoma Mariela Fogar, quien recorrió establecimientos agrícolas de la región y confirmó la aparición de estos insectos sobre las hojas de las plantas. La situación cobra relevancia porque estos áfidos no solo ocasionan daños directos al alimentarse de la savia, sino que además son los principales vectores del virus del enanismo amarillo, una de las enfermedades más importantes que afecta al cereal.

Según informó Agroperfiles, Fogar observó la presencia de pulgones alados durante un monitoreo de rutina en lotes implantados recientemente. La especialista explicó que esta fase del insecto es determinante para la dispersión de las poblaciones hacia nuevos cultivos, especialmente en momentos en que el trigo atraviesa la etapa de emergencia.
“Los pulgones alados representan un riesgo importante en la etapa de emergencia del trigo porque son los responsables de colonizar los lotes de cultivos, estos vienen desde las malezas o arbustos cercanas”, señaló Fogar en declaraciones a Agroperfiles.
Los pulgones alados corresponden a una fase migratoria y reproductiva de distintas especies de áfidos que afectan al trigo, entre ellas el pulgón verde, el pulgón amarillo y el pulgón de la espiga. Su principal función biológica es desplazarse hacia nuevos hospedantes para iniciar colonias en plantas sanas, favoreciendo una rápida expansión de las poblaciones.
Una vez que llegan al cultivo, las hembras aladas dan origen a individuos sin alas que permanecen sobre las plantas y se reproducen con gran rapidez. Esta característica explica el crecimiento exponencial de las colonias cuando las condiciones ambientales son favorables y no existe un monitoreo oportuno.
“Estos pulgones son hembras aladas que parecen hembras sin alas, las cuales colonizan las plantas y estas tienen una reproducción exponencial”, explicó la ingeniera a Agroperfiles.
El daño provocado por estos insectos tiene un doble impacto. Por un lado, la alimentación mediante la succión de savia debilita las plantas y afecta su desarrollo. Por otro, la transmisión de virus puede generar pérdidas económicas mucho más importantes que el daño directo causado por la presencia de los pulgones.
Entre los síntomas que pueden observarse en los cultivos afectados figuran un menor crecimiento, el amarillamiento o enrojecimiento de las hojas, una reducción del macollaje, un menor desarrollo radicular y, como consecuencia, una disminución significativa del rendimiento al momento de la cosecha.
Fogar advirtió que el momento en que ocurre la infección resulta determinante para el impacto económico que puede generar la enfermedad. Cuando la transmisión del virus se produce durante las primeras etapas del desarrollo del cultivo, las pérdidas potenciales son considerablemente mayores debido a que la planta permanece afectada durante todo su ciclo.
Frente a este escenario, la especialista destacó la importancia de implementar estrategias de seguimiento desde el inicio del ciclo del trigo. El objetivo es detectar de manera temprana la llegada de los insectos y evaluar si las poblaciones alcanzan niveles que justifiquen una intervención.
“Es fundamental realizar un monitoreo temprano desde la emergencia del cultivo, observando la llegada de pulgones alados y la presencia de colonias iniciales”, indicó Fogar a Agroperfiles.
Los especialistas coinciden en que el monitoreo sistemático constituye una de las herramientas más eficaces para reducir el riesgo de pérdidas y evitar aplicaciones innecesarias de insecticidas. La observación periódica permite identificar la presencia de los primeros individuos alados y definir el momento adecuado para adoptar medidas de manejo.
Dentro de las estrategias recomendadas se encuentra el manejo integrado de plagas, que combina distintas prácticas para disminuir la presión de los insectos y limitar la propagación de enfermedades. Entre ellas sobresale el control de malezas y de otras plantas hospedantes ubicadas en los alrededores de los lotes, ya que funcionan como reservorios desde donde los pulgones migran hacia el trigo.
Además, los técnicos recomiendan evaluar el empleo de tratamientos de semillas con insecticidas cuando las condiciones lo justifican y considerar aplicaciones foliares únicamente a partir de la información obtenida durante los monitoreos. Este enfoque busca optimizar el uso de fitosanitarios y preservar la eficacia de las herramientas disponibles para el control de la plaga.
La detección registrada en la zona de Sáenz Peña refuerza la necesidad de mantener una vigilancia permanente sobre los cultivos durante las primeras semanas del ciclo agrícola. En un contexto donde el estado sanitario resulta determinante para alcanzar buenos niveles de productividad, la identificación temprana de pulgones alados y la adopción de medidas de manejo oportunas aparecen como factores clave para minimizar el impacto de estas plagas y proteger el potencial de rendimiento del trigo.
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