Las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recibieron a representantes del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (APHIS/USDA) para presentar a la nueva directora del Área para América del Sur de los programas de preembarque, Amanda Elkhateeb, quien además recorrió establecimientos productivos y centros operativos en Río Negro y Neuquén con el objetivo de interiorizarse sobre los controles fitosanitarios que permiten la exportación de frutas frescas argentinas al mercado estadounidense. La visita, realizada entre fines de mayo y principios de junio, resulta relevante para la continuidad de uno de los mecanismos de cooperación sanitaria más importantes para el comercio bilateral agroalimentario.
El encuentro institucional se desarrolló en la sede central del SENASA y reunió a funcionarios nacionales vinculados a la protección vegetal y al comercio exterior, además de representantes del sector exportador y organismos que participan en los programas de certificación fitosanitaria destinados al mercado de Estados Unidos.
La agenda de trabajo tuvo como eje central la revisión de los procedimientos aplicados en Argentina para garantizar la sanidad de los envíos de frutas frescas que tienen como destino el mercado norteamericano. Estos programas permiten que parte de las inspecciones y certificaciones requeridas por Estados Unidos se realicen en origen, antes de que la mercadería abandone el país.
Desde el organismo sanitario argentino explicaron el funcionamiento de estos sistemas de control, brindaron información técnica sobre las acciones de vigilancia y prevención de plagas y coordinaron visitas a distintos establecimientos vinculados con la cadena exportadora.
Tras la reunión realizada en Buenos Aires, la nueva funcionaria estadounidense visitó la región norpatagónica entre el 26 y el 28 de mayo. Durante su estadía recorrió instalaciones y mantuvo encuentros con autoridades regionales para conocer de primera mano los procedimientos que respaldan las exportaciones de frutas frescas desde las provincias de Río Negro y Neuquén.
La actividad incluyó una reunión en el Centro Regional Patagonia Norte del SENASA, donde se presentó un panorama de las principales acciones desarrolladas por el organismo en materia de protección vegetal, sanidad animal, inocuidad alimentaria y control de la producción agropecuaria.
Las autoridades regionales expusieron además las características productivas de la zona y el papel que desempeña el sistema sanitario argentino para sostener el acceso a mercados internacionales que exigen estrictos estándares de calidad y control fitosanitario.
Durante la visita también se detalló la implementación de los programas específicos destinados a la exportación de frutas frescas y se explicaron los mecanismos de inspección que intervienen desde la producción hasta el despacho final de la mercadería.
Uno de los puntos centrales de la recorrida fue la presentación del Programa Nacional de Control y Erradicación de Mosca de los Frutos, una de las herramientas sanitarias más relevantes para las economías regionales exportadoras. El programa es ejecutado en la Patagonia por la Fundación Barrera Patagónica (Funbapa) y constituye un requisito clave para mantener el reconocimiento sanitario internacional de las áreas productivas.
La representante estadounidense visitó además las salas de inspección ubicadas en Villa Regina y Centenario, así como establecimientos de empaque habilitados para exportación.
En esos espacios pudo observar los procedimientos de clasificación, inspección y certificación que forman parte del esquema de control exigido para los envíos con destino a Estados Unidos.
La agenda también incluyó una recorrida por el Laboratorio Regional de Plagas y el Resguardo Fitosanitario de Villa Regina, donde recibió información sobre las tareas de monitoreo y detección temprana de plagas que se realizan en la región.

Las actividades permitieron mostrar los aspectos operativos que intervienen en el comercio internacional de frutas frescas y el trabajo coordinado entre organismos públicos, entidades técnicas y empresas privadas para garantizar el cumplimiento de los requisitos sanitarios establecidos por los países importadores.
Los programas de preembarque constituyen una herramienta de facilitación comercial que permite agilizar los procesos de ingreso de mercadería a territorio estadounidense. Gracias a este mecanismo, buena parte de las verificaciones sanitarias se realizan antes de la salida de los productos desde Argentina, reduciendo tiempos y costos logísticos una vez que la carga llega a destino.
La cooperación entre Argentina y Estados Unidos en materia de certificación fitosanitaria tiene una larga trayectoria. Los programas de preembarque vigentes actualmente funcionan desde hace cerca de 40 años y son considerados un modelo de articulación técnica entre ambos países.
Estos acuerdos involucran al área de Protección Vegetal y Cuarentena del APHIS, al SENASA y al Comité de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas a los Estados Unidos (COPEXEU).
Los protocolos establecen las condiciones que deben cumplir los establecimientos de empaque, las cámaras frigoríficas, los sistemas de inspección y la documentación que acompaña cada embarque exportador.
Asimismo, determinan responsabilidades específicas para cada una de las partes participantes con el fin de evitar la presencia de plagas cuarentenarias y minimizar cualquier riesgo de contaminación durante el transporte de los productos.
Actualmente existen dos programas principales bajo esta modalidad. Uno está destinado a la exportación de cerezas, ciruelas, duraznos, manzanas y nectarinas producidas en áreas reconocidas como libres de mosca de los frutos. El otro permite exportar arándanos frescos mediante la aplicación de tratamientos cuarentenarios específicos, como la fumigación con bromuro de metilo o tratamientos de frío en tránsito.
La continuidad de estos programas tiene una importancia estratégica para diversas provincias argentinas con fuerte perfil exportador. Entre las principales beneficiadas se encuentran Corrientes, Entre Ríos, Neuquén y Río Negro, donde la producción frutícola representa una actividad económica de peso en términos de empleo, inversión y generación de divisas.
Según datos difundidos por el SENASA, los programas de preembarque se mantuvieron operativos de manera ininterrumpida durante las últimas décadas, consolidándose como una herramienta clave para sostener el acceso al mercado estadounidense.
Durante la temporada exportadora de 2025 se enviaron cerca de 57.000 toneladas de fruta fresca bajo estos esquemas de certificación. Entre los productos con mayor volumen exportado se destacaron las peras, las cerezas y las manzanas, tres de los principales emblemas de la producción frutícola argentina.

La visita de la nueva directora regional del APHIS se inscribe en ese contexto de cooperación técnica permanente entre ambos países y refleja la importancia que tiene el mantenimiento de los estándares sanitarios para garantizar la continuidad de las exportaciones. En un escenario internacional donde los requisitos fitosanitarios adquieren cada vez más relevancia, la validación de los sistemas de control argentinos constituye un factor determinante para preservar mercados y abrir nuevas oportunidades comerciales para las economías regionales.