La cadena ganadera argentina se prepara para incorporar una nueva herramienta de diferenciación comercial. La Mesa Argentina de Carne Sustentable (MACS) anunció el próximo lanzamiento del Sello de Certificación de Carne Sustentable Argentina, una iniciativa destinada a acreditar atributos vinculados con la sustentabilidad, la trazabilidad, la inocuidad alimentaria y las buenas prácticas productivas en todos los eslabones de la actividad.
El nuevo sistema fue presentado como una respuesta a las crecientes exigencias de los mercados internacionales y de los consumidores, que demandan cada vez más información sobre el origen de los alimentos, las condiciones de producción y el impacto ambiental de las cadenas agroindustriales. El programa comenzará a implementarse en el corto plazo mediante consorcios piloto que ya se encuentran en proceso de conformación en distintas regiones productivas del país.
La propuesta fue desarrollada por especialistas de la MACS con el apoyo técnico de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen) y la Universidad ISALUD, además de contar con el respaldo científico del Istituto Zooprofilattico Sperimentale dell’Abruzzo e del Molise, organismo de referencia de la Unión Europea en materia de inocuidad alimentaria y nutrición.
Desde la entidad explicaron que el sello busca ofrecer una certificación integral capaz de abarcar a toda la cadena de valor de la carne vacuna, desde la producción primaria hasta la llegada del producto al consumidor final. Según destacaron, el sistema permitirá que cada actor certifique individualmente sus procesos o que varios eslabones se integren para validar la sustentabilidad del producto terminado, explico La Nacion Campo
La iniciativa surge en un contexto en el que la sustentabilidad dejó de ser un concepto asociado exclusivamente al cuidado ambiental para convertirse en un factor estratégico de acceso a mercados, financiamiento y posicionamiento comercial. Las exigencias internacionales ya no se limitan a evaluar aspectos productivos básicos, sino que incorporan indicadores vinculados con el bienestar animal, la seguridad alimentaria, la eficiencia en el uso de recursos y la transparencia de la información.
Uno de los principales aspectos que destacan los impulsores del sello es su alcance integral. Mientras muchas certificaciones existentes se enfocan principalmente en la etapa primaria de producción, el esquema de la MACS incorpora requisitos específicos para cada segmento de la cadena.
La organización sostiene que la propuesta adopta los cinco pilares establecidos por la Global Roundtable for Sustainable Beef (GRSB), una de las principales referencias internacionales en materia de ganadería sustentable.
Además de los tradicionales criterios ambientales, sociales y de bienestar animal, el protocolo incorpora dos dimensiones que consideran fundamentales para responder a las nuevas demandas de los consumidores: la eficiencia e innovación productiva y la inocuidad alimentaria.
Bajo esta lógica, el sello busca posicionar a los productores no solo como generadores de materias primas sino como actores responsables dentro de una cadena de elaboración de alimentos.
La certificación también incorpora conceptos vinculados con la calidad nutricional de la carne vacuna. Desde la MACS sostienen que los avances científicos recientes han vuelto a poner en valor el aporte de proteínas, vitaminas y nutrientes esenciales presentes en este alimento.
Por esa razón, el protocolo contempla indicadores destinados a garantizar la integridad y calidad nutricional del producto durante todo el proceso productivo.
Otro de los aspectos que adquiere relevancia dentro del sistema es el control de la resistencia a los antimicrobianos (RAM), considerada actualmente una de las principales preocupaciones sanitarias a nivel global.
La problemática está vinculada al uso inadecuado o excesivo de antibióticos, situación que puede generar microorganismos resistentes y comprometer la eficacia de tratamientos médicos tanto en animales como en personas.
En este sentido, la certificación establece requisitos específicos relacionados con el manejo sanitario preventivo y el uso responsable de medicamentos veterinarios.
Según explicaron desde la organización, el objetivo es incorporar estándares que permitan reducir riesgos sanitarios y fortalecer la confianza de consumidores y compradores internacionales.
Este enfoque se encuentra alineado con el concepto de "Una Sola Salud" (One Health), impulsado por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
La premisa central de este modelo sostiene que la salud humana, animal y ambiental están estrechamente vinculadas y deben abordarse de manera integrada.
El esquema diseñado por la MACS se estructura sobre cinco protocolos técnicos que abarcan cada una de las etapas del negocio ganadero.
La primera corresponde a la producción primaria, incluyendo sistemas de cría, recría, pastoreo y engorde a corral.
La segunda contempla el transporte de hacienda, con indicadores relacionados con el bienestar animal y las condiciones logísticas.
La tercera etapa está orientada a la industria frigorífica, incluyendo procesos de faena, desposte y almacenamiento en frío.
La cuarta se concentra en la logística y distribución del producto terminado, mientras que la quinta incorpora criterios específicos para actividades de gastronomía y comercialización minorista.
La intención es que cada segmento pueda demostrar el cumplimiento de estándares verificables y generar información trazable para los consumidores.
Uno de los pilares del sistema será la separación entre quienes diseñan la norma y quienes controlan su cumplimiento.
Desde la MACS señalaron que la entidad actuará únicamente como propietaria técnica del estándar, mientras que las auditorías y certificaciones serán realizadas por empresas privadas independientes acreditadas ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
El mecanismo busca garantizar transparencia, objetividad y credibilidad frente a productores, compradores y mercados internacionales.
Además, la organización prevé la conformación de Consorcios de Productores de Carne Sustentable Argentina, una modalidad que permitirá compartir costos, fortalecer procesos de certificación y generar economías de escala.
La aparición de este sello coincide con un escenario global en el que la trazabilidad y la sustentabilidad se transforman en requisitos cada vez más relevantes para el comercio internacional de alimentos.
La creciente demanda de información por parte de consumidores, cadenas comerciales y organismos reguladores obliga a las empresas agroalimentarias a demostrar cómo producen, qué controles implementan y cuáles son sus impactos ambientales y sanitarios.
En ese contexto, la certificación impulsada por la MACS busca convertirse en una herramienta que fortalezca la competitividad de la carne argentina, uno de los principales productos exportables del país.
Más allá de su función comercial, el proyecto también apunta a consolidar una cultura de mejora continua en toda la cadena cárnica, promoviendo prácticas productivas alineadas con estándares internacionales y con las nuevas expectativas de los mercados.
La apuesta del sector es que el sello permita agregar valor a la producción nacional y reforzar la posición de la carne argentina en un escenario global donde la sustentabilidad ya dejó de ser un atributo diferencial para convertirse en una condición cada vez más necesaria para competir.