La Argentina importó por primera vez en su historia trigo proveniente de Paraguay, un hecho inédito en el comercio bilateral que se concretó durante el primer semestre de 2026. Aunque el volumen adquirido fue reducido, con 672 toneladas, la operación adquiere relevancia porque se produce después de una campaña récord de producción de trigo en el país y responde a la necesidad de la industria molinera de abastecerse de materia prima con mejores condiciones de calidad para la elaboración de harina. La información fue difundida por la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y publicada por Bichos de Campo.
La operación rompe con una lógica histórica del comercio regional. Argentina se encuentra entre los principales productores y exportadores de trigo del mundo, mientras que Paraguay posee una producción mucho más acotada debido a sus condiciones agroclimáticas y nunca había figurado como proveedor del cereal para el mercado argentino.
Según el informe de comercio exterior elaborado por Capeco, al cierre de junio de 2026 Paraguay exportó 672 toneladas de trigo con destino a Argentina. Si bien el volumen representa una porción mínima dentro del comercio regional del cereal, el envío constituye un antecedente sin precedentes entre ambos países.
Durante la presentación del informe, la asesora de Comercio Exterior de Capeco, Sonia Tomassone, destacó la importancia de la operación."Por primera vez Paraguay embarcó 672 toneladas de trigo a Argentina", afirmó Sonia Tomassone, según publicó Bichos de Campo al citar el informe de Capeco.
La especialista señaló que la operación representa una novedad dentro de un esquema comercial que históricamente tuvo a Brasil como principal y casi exclusivo destino del trigo paraguayo.
Las estadísticas reflejan esa dependencia. De las 602.728 toneladas exportadas por Paraguay durante la campaña 2025/26, 598.920 toneladas, equivalentes al 99%, fueron enviadas a Brasil. El porcentaje restante se distribuyó entre Bolivia, Argentina y Uruguay, que en conjunto concentraron apenas 3.808 toneladas.
Además, el informe muestra un crecimiento significativo de las exportaciones paraguayas de trigo. Hasta junio de 2026, los embarques aumentaron un 30% respecto del mismo período de la campaña anterior, con un incremento de 137.670 toneladas.
Más allá del carácter simbólico de la operación, el ingreso de trigo paraguayo al mercado argentino responde a una situación particular que atraviesa la industria molinera nacional. El problema no está relacionado con la disponibilidad física del cereal, sino con la dificultad para conseguir partidas que reúnan los parámetros de calidad necesarios para la producción de harina panadera.
Durante la campaña 2025/26, Argentina obtuvo una cosecha récord cercana a 27,9 millones de toneladas, volumen que garantizó ampliamente el abastecimiento interno y las exportaciones. Sin embargo, distintos actores del sector advirtieron que una parte importante del trigo disponible presentó niveles de calidad inferiores a los requeridos por los molinos, especialmente en variables como contenido de proteína y aptitud panadera.
Ante ese escenario, algunas industrias comenzaron a evaluar alternativas para complementar el abastecimiento con trigo proveniente de países vecinos, una posibilidad poco frecuente en un país históricamente exportador del cereal.
Esa situación ya había sido anticipada meses atrás por el presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, durante el congreso A Todo Trigo, realizado en la ciudad de Mar del Plata.
En esa oportunidad, el dirigente explicó que varias empresas del sector habían iniciado gestiones ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para obtener autorización para importar trigo."Algunas empresas molineras solicitaron permiso al Senasa para poder importar trigo", señaló Diego Cifarelli, según recordó Bichos de Campo.
El referente de la industria describió además la contradicción que caracterizó a la campaña triguera argentina."Se nos está haciendo muy difícil originar trigo. Es la paradoja de la abundancia", expresó Cifarelli, citado por Bichos de Campo.
La dificultad para conseguir trigo de calidad también está vinculada al comportamiento comercial de los productores. Con precios considerados poco atractivos durante gran parte de la campaña, muchos optaron por conservar el cereal y vender otros cultivos, como maíz, soja o girasol, para obtener liquidez.
Como consecuencia, aunque el país dispone de un importante volumen físico de trigo, una parte significativa permanece almacenada y no ingresa al circuito comercial en el ritmo que requiere la industria molinera.
A ese factor se suma otro elemento determinante: los molinos no buscan únicamente disponibilidad de cereal, sino partidas con características específicas para la elaboración de harina destinada a panificación. La calidad proteica del trigo resulta determinante para obtener harinas con el comportamiento industrial adecuado, por lo que no toda la producción cumple con esos estándares.
En ese contexto, la compra de trigo paraguayo aparece como una herramienta complementaria para mejorar las mezclas utilizadas por la industria y garantizar determinados niveles de calidad en los productos finales.
Aunque las 672 toneladas importadas representan un volumen insignificante frente a los millones de toneladas que produce Argentina cada año, la operación tiene un fuerte valor simbólico porque refleja que incluso un país con excedentes exportables puede recurrir al mercado externo cuando necesita materia prima con atributos específicos.
El antecedente también remite a un episodio registrado más de una década atrás. En 2013, durante una fuerte restricción en la oferta de trigo argentino, algunos molinos evaluaron importar cereal desde Uruguay para sostener la producción. Sin embargo, esas operaciones no prosperaron debido a las restricciones comerciales vigentes en aquel momento.
A diferencia de aquella situación, el escenario actual no está marcado por la escasez de producción sino por una combinación de factores vinculados con la calidad del trigo disponible y la dinámica comercial del mercado interno.
La importación desde Paraguay no modifica el perfil exportador de Argentina ni implica un cambio estructural en el abastecimiento de la industria molinera. Sin embargo, constituye un hecho inédito que pone de manifiesto la creciente importancia de la calidad como factor determinante dentro de la cadena triguera.
Mientras el país continúa siendo uno de los principales exportadores mundiales del cereal, la primera compra de trigo paraguayo demuestra que, para determinados segmentos industriales, contar con el volumen suficiente no siempre garantiza disponer de la materia prima con las condiciones requeridas para elaborar productos de mayor valor agregado.