La presidenta y cofundadora de ABECEB, Mariana Camino, afirmó que la estabilización macroeconómica alcanzada por la Argentina modificó las prioridades del sector privado y planteó que el principal desafío para las empresas ya no pasa por la incertidumbre sobre el rumbo económico, sino por la capacidad de adaptarse a un escenario más competitivo. La ejecutiva expuso su visión durante un encuentro organizado por el Foro Argentino de Mujeres Ejecutivas (FAME), donde analizó el contexto internacional, la situación económica local y las transformaciones que, a su juicio, deberán afrontar las organizaciones en los próximos años.
Durante su presentación, Camino sostuvo que la economía argentina dejó atrás la etapa más crítica del proceso de ordenamiento macroeconómico y que la atención del empresariado se concentra ahora en la velocidad con la que el Gobierno pueda consolidar las reformas en marcha. Según explicó, el mercado mantiene confianza en el programa económico impulsado por la administración de Javier Milei, aunque persisten interrogantes vinculados con los tiempos de ejecución y la profundidad de los cambios estructurales.
La exposición comenzó con un análisis del escenario internacional. La titular de ABECEB señaló que la economía global atraviesa una etapa de redefinición de reglas y alianzas, caracterizada por una creciente fragmentación de los mercados. Según indicó, las condiciones que durante décadas guiaron el comercio internacional, las inversiones y las cadenas globales de valor se encuentran en revisión, generando un contexto de incertidumbre que, a diferencia de otras etapas, no responde a fenómenos transitorios sino a cambios de carácter estructural.

En ese sentido, identificó cinco factores que explican la volatilidad actual: la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China, la transición energética, la reorganización de las cadenas de suministro, el avance de nuevas tecnologías y las transformaciones demográficas que impactan en los mercados laborales y de consumo.
Frente a ese panorama, Camino consideró que Argentina atraviesa un proceso diferente al de muchas economías del mundo. Mientras varias naciones adoptan medidas de protección comercial o revisan sus esquemas de integración, sostuvo que el país avanza hacia una mayor apertura económica. Esa tendencia, explicó, coincide con una creciente valorización internacional de los recursos estratégicos que posee América Latina, especialmente en materia energética y minera.
La economista destacó que sectores como Vaca Muerta, la minería del cobre y otras actividades vinculadas a los recursos naturales posicionan a Argentina en un lugar de relevancia dentro de la región. Según afirmó, la demanda global de energía, minerales críticos y materias primas abre oportunidades para atraer inversiones y potenciar exportaciones en los próximos años.
Respecto de la situación económica doméstica, Camino aseguró que los principales indicadores muestran avances en el proceso de estabilización macroeconómica. Entre ellos mencionó el superávit fiscal, la acumulación de reservas, la desaceleración de la inflación y el fortalecimiento del frente externo. También resaltó las proyecciones que ubican las exportaciones argentinas en niveles récord durante este año y valoró el desempeño de la balanza comercial.
Aunque se mostró optimista respecto del proceso de desinflación, advirtió que la inercia acumulada durante años continúa siendo uno de los principales desafíos. En ese marco, señaló que la discusión ya no gira en torno a la dirección de la política económica, sino sobre la velocidad con la que los resultados puedan trasladarse al conjunto de la actividad productiva y al poder adquisitivo de la población.

Otro de los puntos centrales de su análisis estuvo vinculado con el cambio de modelo económico impulsado por el Gobierno nacional. Camino explicó que la estrategia oficial busca sostener el crecimiento a partir de las exportaciones y las inversiones, en lugar de apoyarse principalmente en el consumo interno. A su entender, se trata de un esquema que puede generar bases más sólidas para el desarrollo, aunque con efectos más graduales sobre variables como el empleo formal y la demanda doméstica.
Como consecuencia de ese proceso, describió la existencia de una economía con comportamientos diferenciados. Por un lado, ubicó a sectores como la energía, la minería, la agroindustria y la economía del conocimiento, que exhiben perspectivas de expansión más aceleradas. Por otro, señaló que numerosas actividades vinculadas al mercado interno enfrentan una recuperación más lenta y condicionada por la evolución del consumo.
En ese contexto, Camino formuló una de las definiciones más contundentes de su exposición al sostener que “la recuperación macro no reemplaza la estrategia”. La ejecutiva argumentó que la estabilización fiscal, monetaria y cambiaria constituye una condición necesaria para el crecimiento, pero no garantiza por sí sola el éxito de los negocios.
Según explicó, la apertura de la economía obliga a las compañías a competir con estándares internacionales de competitividad, innovación y eficiencia. Por ese motivo, consideró que muchas organizaciones deberán revisar sus estructuras, procesos y modelos de negocio para mantener su posición en el nuevo escenario.

La presidenta de ABECEB también recurrió al concepto de “destrucción creativa”, desarrollado por el economista Joseph Schumpeter, para describir las transformaciones en curso. Aclaró que no se trata de la desaparición de empresas, sino del reemplazo de capacidades y estructuras que dejaron de responder a las exigencias del mercado actual.
En esa línea, afirmó que el mundo corporativo dejó atrás modelos lineales basados exclusivamente en producto, precio y mercado, para avanzar hacia ecosistemas integrados donde convergen tecnología, datos, logística, plataformas digitales y alianzas estratégicas. Como ejemplo, mencionó el impacto generado por Uber en distintas actividades económicas, desde el transporte hasta los sistemas de pago y los modelos de empleo.
La transformación, señaló, también alcanza a los liderazgos empresariales. Camino observó que muchas compañías están redefiniendo sus equipos de conducción porque las habilidades que resultaban eficaces en contextos defensivos ya no necesariamente sirven para escenarios de expansión. A su juicio, las empresas necesitan líderes capaces de asumir riesgos, identificar oportunidades y comprender las tendencias globales que moldean los mercados.
De cara a los próximos años, identificó una serie de variables que serán determinantes para evaluar la evolución del proceso económico. Entre las cuestiones de corto plazo mencionó la velocidad de la baja de la inflación, la acumulación de reservas, la imagen del Gobierno y el clima social. En el plano estructural, destacó la importancia de las inversiones, el empleo, el desarrollo del crédito, el fortalecimiento del mercado de capitales y la aprobación de reformas orientadas a mejorar la competitividad.
En el cierre de su exposición, la economista dejó un mensaje dirigido al sector privado. Advirtió que el mayor riesgo para muchas empresas no es la incertidumbre macroeconómica, sino la demora en tomar decisiones. Según planteó, aquellas organizaciones que posterguen sus procesos de adaptación a la espera de condiciones perfectas podrían perder oportunidades en un escenario que ya comenzó a transformarse. De acuerdo con lo publicado por Forbes, Camino consideró que la capacidad de reacción y la redefinición estratégica serán factores determinantes para competir en la nueva etapa económica del país.