Las exportaciones del complejo girasolero argentino registraron un crecimiento sin precedentes durante los primeros cuatro meses de 2026 y alcanzaron su mejor desempeño de los últimos 20 años. Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, entre enero y abril se comercializaron al exterior 2,2 millones de toneladas de productos vinculados al girasol por un valor de USD 1.328 millones, cifras que representan un aumento del 169% en volumen y del 160% en valor respecto del mismo período del año anterior.
El resultado consolida al complejo girasolero como uno de los principales motores del comercio exterior agroindustrial argentino en 2026 y refleja el impacto de una campaña marcada por niveles históricos de producción, una demanda internacional sostenida y una mayor capacidad exportadora del sector.
Los datos fueron procesados por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional sobre la base de estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El complejo girasolero comprende las exportaciones de aceite de girasol, semillas y subproductos industriales, segmentos que mostraron una expansión significativa durante el primer cuatrimestre.
Entre los rubros que integran la cadena, el crecimiento más destacado correspondió a las exportaciones de semilla de girasol, que experimentaron un incremento de 1.366% en volumen y de 1.113% en valor en comparación con igual período de 2025. El desempeño refleja tanto una mayor disponibilidad de producto como una demanda internacional más dinámica.
Por su parte, las ventas externas de aceite de girasol, uno de los productos con mayor valor agregado dentro del complejo, aumentaron 69% en volumen y 98% en valor, impulsadas por la recuperación de mercados tradicionales y por un contexto internacional favorable para los aceites vegetales.
Los residuos y subproductos derivados del procesamiento industrial del girasol también mostraron una evolución positiva. En este segmento, las exportaciones crecieron 73% en volumen y 43% en valor, contribuyendo al desempeño general de la cadena y fortaleciendo la participación argentina en distintos mercados internacionales.
El avance exportador se explica en gran medida por una campaña agrícola excepcional. Durante la temporada 2025/2026, el girasol logró una de las mayores producciones de la historia nacional, favorecido por condiciones climáticas adecuadas en las principales regiones productoras y por una expansión de la superficie sembrada en varias provincias.
La mejora de los rendimientos permitió incrementar la disponibilidad de materia prima para la industria aceitera y para la exportación directa de semillas, generando un efecto positivo sobre toda la cadena de valor. Al mismo tiempo, la evolución de los precios internacionales y la necesidad de abastecimiento de distintos países importadores contribuyeron a sostener la demanda de productos argentinos.
Actualmente, el complejo girasolero nacional exporta a cerca de 30 destinos internacionales. Entre los principales compradores figuran India, Bulgaria, Turquía, Chile, Países Bajos, Egipto, España y Estados Unidos, mercados que concentran una parte significativa de las ventas y que mantienen una demanda constante de aceite, semillas y derivados.
India continúa siendo uno de los actores más relevantes para la cadena exportadora argentina debido a su elevado consumo de aceites vegetales. A su vez, los países europeos mantienen una participación importante tanto en la adquisición de aceite refinado como en la compra de otros productos vinculados al complejo.
El crecimiento de las exportaciones de girasol adquiere especial relevancia en un contexto en el que el sector agroindustrial sigue siendo una de las principales fuentes de generación de divisas para la economía argentina. Los ingresos obtenidos durante el primer cuatrimestre fortalecen el aporte del complejo agroexportador y contribuyen al ingreso de dólares provenientes del comercio exterior.
Además del impacto económico directo, el desempeño del girasol refuerza la importancia de diversificar la matriz exportadora agroindustrial. Si bien la soja continúa ocupando un lugar central dentro de las exportaciones del sector, el avance de otras cadenas productivas permite ampliar mercados, generar nuevas oportunidades comerciales y reducir la dependencia de un número limitado de productos.
Desde el Gobierno nacional destacaron que los resultados reflejan el crecimiento que viene experimentando el complejo exportador argentino y la capacidad del sector para responder a las oportunidades que ofrece el mercado internacional. En ese sentido, el girasol aparece como una de las actividades con mayor dinamismo durante los primeros meses del año.
Las cifras del primer cuatrimestre también generan expectativas positivas para el resto de 2026. Si las condiciones de mercado se mantienen estables y la demanda internacional continúa firme, el complejo girasolero podría cerrar el año con uno de los mejores desempeños de las últimas décadas, consolidando su posición estratégica dentro de las exportaciones agroindustriales argentinas y reforzando su papel como generador de divisas para el país.