La industria vitivinícola argentina volvió a mostrar señales concretas de recuperación en los mercados internacionales durante los primeros meses de 2026. De acuerdo con los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones de vino registraron un crecimiento significativo tanto en volumen como en valor durante el período enero-mayo, impulsadas principalmente por el desempeño de los envíos a granel, la recuperación de los espumosos y el aumento de las ventas de mosto concentrado.
Los datos oficiales revelan que durante mayo las exportaciones de vino alcanzaron los 17,9 millones de litros, lo que representó un incremento interanual del 8,5% respecto del mismo mes de 2025. El desempeño positivo permitió consolidar una tendencia de recuperación que comenzó a observarse a principios de año y que encuentra sustento en una mayor demanda internacional por determinados segmentos de la producción argentina.informo AgroNoa
El crecimiento estuvo liderado por los vinos a granel, que registraron un aumento del 63,4% respecto de mayo del año anterior. Dentro de esta categoría se incluyen tanto los vinos varietales como aquellos sin mención varietal. También se destacó el comportamiento de los vinos espumosos, cuyas exportaciones crecieron un 4,6% interanual.
En contraste, los vinos fraccionados mostraron una caída del 5,1%, reflejando las dificultades que todavía enfrenta este segmento en algunos mercados internacionales donde la competencia es cada vez más intensa y las condiciones de consumo continúan modificándose.
La recuperación también alcanzó al mosto concentrado, uno de los productos estratégicos para las economías regionales vitivinícolas. Durante mayo, las exportaciones de este producto aumentaron 21,2% respecto del mismo mes del año anterior, fortaleciendo el aporte de la cadena al ingreso de divisas.
Los resultados adquieren una dimensión aún más relevante al analizar el comportamiento acumulado de los primeros cinco meses del año.
Según el informe elaborado por el INV, entre enero y mayo de 2026 las exportaciones de vino totalizaron 85,4 millones de litros, lo que representa un crecimiento del 15% en comparación con igual período de 2025.
La evolución positiva estuvo explicada por el fuerte desempeño de varias categorías. Los vinos sin mención varietal encabezaron el crecimiento con una expansión del 88,1%, mientras que los varietales registraron una mejora del 5,7%. Los espumosos, por su parte, mostraron uno de los mayores avances relativos, con un incremento del 35,6%.
La modalidad de comercialización también reflejó cambios importantes. Los envíos a granel crecieron 61,9% durante el período analizado, mientras que las exportaciones de vino fraccionado lograron mantenerse estables con una leve mejora del 0,4%.
Este comportamiento permite observar una mayor dinámica en las operaciones vinculadas al comercio de grandes volúmenes, una modalidad que suele responder con mayor rapidez a las fluctuaciones de la demanda internacional y que ofrece oportunidades para ampliar la participación argentina en determinados mercados.
En paralelo, el mosto concentrado también mostró un desempeño destacado. Entre enero y mayo, las exportaciones alcanzaron las 39.176 toneladas, registrando un incremento del 30,2% respecto del mismo período del año anterior.
El crecimiento de este producto resulta especialmente relevante para provincias vitivinícolas como Mendoza y San Juan, donde el mosto constituye una herramienta clave para diversificar la matriz exportadora y aportar estabilidad a la actividad productiva.
Más allá de los volúmenes exportados, otro dato que refleja la mejora del sector es la evolución de los ingresos generados por las ventas externas.
Durante los primeros cinco meses de 2026, el valor FOB de las exportaciones argentinas de vinos y mostos alcanzó los US$ 317,8 millones, lo que representa un crecimiento del 3,9% en comparación con el mismo período del año pasado.
Si bien la expansión en valor fue menor al aumento registrado en volumen, los resultados muestran una recuperación sostenida de la actividad exportadora y una mayor presencia de los productos argentinos en el comercio internacional.
La evolución de las exportaciones se produce en un contexto global complejo para la industria vitivinícola. En numerosos mercados tradicionales se observan cambios en los hábitos de consumo, mayor competencia entre países productores y una creciente presión sobre los costos logísticos y comerciales.
Frente a este escenario, la capacidad de la industria argentina para incrementar sus volúmenes exportados representa una señal positiva para toda la cadena productiva.
El desempeño de los vinos a granel explica buena parte de esta recuperación. Este segmento ofrece flexibilidad comercial y permite responder rápidamente a la demanda de grandes compradores internacionales, especialmente en mercados donde la industria embotelladora busca materia prima para elaborar productos destinados al consumo masivo.
Al mismo tiempo, la recuperación de los espumosos refleja oportunidades en nichos de mercado que muestran una demanda creciente por productos diferenciados y con valor agregado.
Para la vitivinicultura argentina, la consolidación de estas tendencias resulta fundamental no solo por el ingreso de divisas, sino también por el impacto que tiene sobre miles de productores, cooperativas, bodegas y empresas vinculadas a la actividad.
La mejora observada durante los primeros meses de 2026 genera expectativas favorables para el resto del año. Si bien persisten desafíos relacionados con la competitividad internacional, la logística y la evolución del consumo global, los datos difundidos por el INV muestran que el sector logró recuperar dinamismo y fortalecer su presencia en los mercados externos.
Con exportaciones en crecimiento, mayores volúmenes comercializados y una recuperación sostenida del mosto concentrado y los espumosos, la industria vitivinícola argentina encuentra nuevos motivos para proyectar una expansión de sus ventas internacionales y consolidar su papel como uno de los principales complejos exportadores de las economías regionales del país.