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Un grupo mexicano avanza para quedarse con San Ignacio, una de las marcas más emblemáticas del dulce de leche argentino

La firma MIYM negocia la compra de San Ignacio, líder en exportaciones de dulce de leche y referente del sector lácteo nacional.

Un grupo mexicano avanza para quedarse con San Ignacio, una de las marcas más emblemáticas del dulce de leche argentino
martes 16 de junio de 2026

La histórica empresa láctea San Ignacio, una de las principales exportadoras de dulce de leche de la Argentina, podría cambiar de manos en los próximos días. El grupo mexicano Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) mantiene negociaciones avanzadas para adquirir la compañía santafesina, según confirmó una alta fuente de la empresa a La Nación. La operación, que aún no tiene un monto difundido oficialmente, marcaría un nuevo paso en la expansión de la firma mexicana en el mercado lácteo argentino y consolidaría su estrategia de crecimiento en Sudamérica.

De acuerdo con la información publicada por La Nación, las conversaciones entre ambas compañías se encuentran en una etapa decisiva y podrían resolverse durante esta semana. De concretarse, la operación implicaría el desembarco de capitales mexicanos en una de las marcas más reconocidas de la industria alimentaria argentina, con fuerte presencia tanto en el mercado interno como en el comercio exterior.

La posible adquisición se produce pocos meses después de que MIYM iniciara su proceso de expansión en la Argentina mediante la compra de Lácteos Aurora y Lácteos Karina, dos empresas regionales del sector. Con San Ignacio, la compañía mexicana sumaría una firma con una trayectoria de casi nueve décadas y una posición de liderazgo en productos de alto valor agregado.

La empresa argentina es reconocida especialmente por su producción de dulce de leche, un producto emblemático de la gastronomía nacional que logró posicionarse en numerosos mercados internacionales. Además, ocupa un lugar destacado dentro del segmento de quesos especiales, particularmente en la elaboración y exportación de queso azul.

Una marca con casi 90 años de historia

San Ignacio nació en Rosario en 1939, cuando Ignacio Rodríguez Soto comenzó a elaborar dulce de leche de manera artesanal. Con el paso de las décadas, la empresa se transformó en uno de los nombres más representativos de la industria láctea argentina.

Uno de los hitos más importantes de su historia ocurrió en 1978, cuando concretó su primera exportación de dulce de leche hacia Alemania. Aquella operación abrió el camino para la internacionalización de la compañía y la convirtió en una de las pioneras del sector en obtener certificaciones que le permitieron ingresar al mercado de la Unión Europea.

La expansión industrial continuó durante las décadas siguientes. En 1997 la firma trasladó parte de su producción a la localidad santafesina de Sauce Viejo, mientras que un año después adquirió una planta en Hipatia, especializada en la elaboración de quesos.

En 2011 la empresa fue adquirida por el grupo francés Laiteries Hubert Triballat, aunque dos años más tarde volvió a manos argentinas. En 2013 pasó a ser controlada por los empresarios Alejandro Reca, Alejandro Bertín y Diego Temperley, quienes impulsaron una etapa de crecimiento basada en la expansión exportadora y el fortalecimiento de la marca.

Bajo esa gestión, San Ignacio logró consolidarse como líder en exportaciones de dulce de leche y ampliar su presencia en destinos de América, Europa, Asia y Oceanía.

Una fuerte presencia internacional

Actualmente, los productos de San Ignacio llegan a mercados tan diversos como Estados Unidos, Canadá, Japón, Nueva Zelanda, Israel, España, Italia, Francia, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Vietnam, entre otros destinos.

La compañía también ocupa una posición destacada en la producción de queso azul, un segmento donde aproximadamente el 85% de la producción tiene como destino los mercados internacionales.

Según datos citados por La Nación, un informe de la Secretaría de Agricultura elaborado en 2023 identificó a San Ignacio como la principal exportadora argentina de dulce de leche y la segunda exportadora de queso azul del país.

Ese posicionamiento convierte a la firma en un activo estratégico para cualquier grupo interesado en ampliar su presencia dentro de la industria láctea regional.

La estrategia de expansión de MIYM

Fundada en 2007 en la ciudad de Puebla, MIYM se especializa en la producción, industrialización y envasado de leche y derivados lácteos. En el mercado mexicano opera con marcas reconocidas como Delité, Tivoli, La Flor de Xalapa y La Flor de México.

La compañía experimentó un importante crecimiento durante los últimos años. Según información corporativa difundida por la propia empresa, durante 2025 comercializó el equivalente a 365 millones de litros bajo marcas propias y otros 225 millones de litros destinados a la elaboración para terceros.

Además, sostiene que en los últimos ocho años incrementó en un 150% el volumen de litros comercializados.

Su desembarco en la Argentina responde a una estrategia regional enfocada en fortalecer cuencas lecheras, ampliar la capacidad industrial y desarrollar productos con potencial exportador, especialmente leche en polvo y quesos.

La eventual incorporación de San Ignacio permitiría sumar una marca consolidada, una red comercial internacional ya desarrollada y una amplia experiencia en la elaboración de productos diferenciados.

Un negocio que trasciende las fronteras

La operación también refleja el creciente interés de grupos extranjeros por empresas argentinas con fuerte inserción exportadora y marcas reconocidas en nichos específicos del mercado alimentario.

El caso de San Ignacio resulta particularmente atractivo por su liderazgo en un producto profundamente asociado a la identidad gastronómica nacional. El dulce de leche fue declarado Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico de la Argentina y mantiene una importante presencia tanto en el consumo doméstico como en las exportaciones.

Actualmente, la producción nacional ronda las 128.000 toneladas anuales, mientras que alrededor del 3% se destina a mercados externos. El consumo interno sigue siendo uno de los más elevados del mundo, con un promedio cercano a 3,2 kilos por habitante por año.

En este contexto, la posible venta de San Ignacio representa mucho más que una operación empresarial. Se trata del futuro de una de las compañías más emblemáticas del sector lácteo argentino y de una marca que logró llevar uno de los productos más tradicionales del país a consumidores de distintos continentes.

Mientras continúan las negociaciones, el mercado observa con atención el desenlace de una transacción que podría redefinir el mapa de la industria láctea nacional y fortalecer la presencia de capitales mexicanos en uno de los sectores más representativos de la agroindustria argentina.

 

 

 



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