La producción de soja argentina alcanzará en la campaña 2025/26 su nivel más alto de los últimos siete años, impulsada por rendimientos superiores a los esperados que compensaron ampliamente la caída en la superficie sembrada. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaborado por los especialistas Tomás Rodríguez Zurro y Emilce Terré, la cosecha llegará a 51,5 millones de toneladas, consolidando una recuperación significativa del principal cultivo del país y fortaleciendo las perspectivas de exportación e industrialización para el complejo sojero.
El dato adquiere relevancia porque la soja continúa siendo el principal generador de divisas de la Argentina. Además, la mayor disponibilidad de grano permitirá incrementar el procesamiento industrial, recomponer stocks y sostener el aporte exportador del sector en un contexto internacional que muestra una normalización de los flujos comerciales entre Estados Unidos y China.,indico TNCampo.
Al comienzo de la campaña, el escenario para la oleaginosa estaba lejos de ser alentador. La reducción de más de 1,3 millones de hectáreas sembradas respecto del ciclo anterior hacía prever una caída en la producción nacional. Sin embargo, las precipitaciones registradas durante el verano llegaron en momentos decisivos para gran parte de las regiones productivas y permitieron alcanzar rindes que superaron las expectativas iniciales.
De acuerdo con el reporte de la entidad rosarina, el desempeño de los cultivos terminó modificando por completo las proyecciones. Los rendimientos obtenidos en las principales zonas agrícolas compensaron la reducción del área implantada y llevaron la cosecha a niveles que no se observaban desde hace siete campañas.

La distribución de la oferta sojera vuelve a mostrar el fuerte peso de la Región Central, donde se concentra la mayor parte de la producción y también la principal capacidad de industrialización del país.
Según las estimaciones de la BCR, esta región explicará poco más del 75% de la producción nacional de soja, con un volumen cercano a 38,9 millones de toneladas. Aunque el resultado se ubica ligeramente por debajo de las casi 40 millones de toneladas registradas durante la campaña anterior, el dato cobra relevancia al considerar que la superficie sembrada cayó más de un millón de hectáreas, equivalente a una reducción del 8%.
La estabilidad productiva alcanzada pese a la menor área constituye una muestra de los elevados rindes obtenidos durante el ciclo. Los técnicos destacan que la mejora productiva estuvo estrechamente vinculada a las condiciones climáticas favorables registradas durante las etapas críticas del cultivo.
La situación fue diferente en otras regiones del país, donde también se observaron resultados positivos.
La Región Sur alcanzaría una producción cercana a 6,4 millones de toneladas, unas 400.000 toneladas más que en la campaña previa. En este caso, la superficie sembrada prácticamente no presentó variaciones significativas entre ciclos, por lo que el crecimiento se explica principalmente por una mejora en los rendimientos.
La sorpresa más importante de la campaña provino de la Región Norte, donde la producción experimentó una recuperación notable luego de varios años afectados por la falta de precipitaciones.
A pesar de registrar una caída del 12% en la superficie sembrada, la producción de soja en el norte argentino crecería cerca de un 80% respecto de la campaña anterior y alcanzaría unas 6,3 millones de toneladas.
La mejora responde a la combinación de excelentes rindes y a una base de comparación baja, ya que durante el ciclo previo la región había sufrido importantes pérdidas productivas por déficit hídrico en momentos clave del desarrollo del cultivo.
De acuerdo con el informe, este resultado representa un alivio para una zona que durante varias campañas consecutivas se mantuvo por debajo de su potencial debido a problemas climáticos.

La mayor producción nacional tendrá un impacto directo sobre la actividad industrial vinculada al complejo sojero.
Las estimaciones de la BCR indican que el crushing de soja alcanzará 43,6 millones de toneladas durante la campaña 2025/26, lo que representa un incremento de 1,8 millones respecto del ciclo anterior.
En contraste, las exportaciones de poroto de soja caerían de manera significativa y se ubicarían en torno a 6 millones de toneladas, aproximadamente un 50% por debajo de los niveles registrados durante la campaña 2024/25.
La explicación se encuentra en los cambios observados en el escenario internacional. Durante el año comercial anterior, las tensiones derivadas de la política arancelaria implementada por Estados Unidos alteraron los flujos tradicionales de comercio mundial y generaron oportunidades excepcionales para el poroto argentino.
Esa situación permitió que las exportaciones alcanzaran más de 12,5 millones de toneladas, el mayor volumen de los últimos 16 años.
Para la campaña actual, el contexto es diferente. La normalización del comercio entre Estados Unidos y China redujo las oportunidades extraordinarias para las ventas externas de poroto y favorece un escenario más alineado con los patrones históricos del mercado.
Como consecuencia, una mayor proporción de la cosecha quedará disponible para la industrialización de soja dentro del país, fortaleciendo las exportaciones de harina y aceite, productos de mayor valor agregado.
La distribución geográfica de la producción muestra que la mayor parte del grano continuará teniendo como destino el principal centro industrial del país.
La Región Centro concentra la mayor capacidad de molienda de oleaginosas y se estima que industrializará unas 41,7 millones de toneladas de soja durante la campaña.
Dentro de ese esquema sobresale el Gran Rosario, ubicado en el sur de Santa Fe, donde se proyecta una molienda cercana a 37,5 millones de toneladas. A este polo se suman otras plantas ubicadas en General Deheza, Tancacha, Junín y diversos establecimientos de menor escala distribuidos en distintas provincias.
La magnitud de la demanda industrial rosarina supera ampliamente la disponibilidad de grano producida en su área de influencia inmediata. Por ese motivo, gran parte de la soja obtenida en otras regiones del país termina siendo trasladada hacia los complejos fabriles y portuarios del Up River.
Las estimaciones indican que cerca de 4 millones de toneladas provenientes del norte argentino llegarán a las fábricas del Gran Rosario mediante transporte terrestre, principalmente por las rutas nacionales 11 y 34.
Además, el complejo industrial también se abastece con importaciones de soja procedentes de países vecinos. Para la campaña 2025/26 se proyecta el ingreso de aproximadamente 6 millones de toneladas, que arriban principalmente a través de la Hidrovía Paraná-Paraguay.
Este esquema permite mantener elevados niveles de actividad industrial y consolidar a la región como uno de los mayores polos procesadores de soja del mundo.
Otro de los efectos de la mayor cosecha será la recuperación de las existencias finales de grano.
Según las proyecciones de la BCR, los stocks de soja crecerán desde 3,4 millones hasta 6,3 millones de toneladas, impulsados por la mejora productiva y la mayor disponibilidad de mercadería al cierre de la campaña.
Pese a los cambios en la composición de las exportaciones, el aporte total del complejo sojero a la economía argentina se mantendría prácticamente sin modificaciones.
Las estimaciones indican que el sector generará US$ 17.600 millones en exportaciones netas durante la campaña 2025/26, una cifra prácticamente idéntica a los US$ 17.500 millones registrados en el ciclo anterior.
Para los analistas, la reducción de los volúmenes exportados de poroto será compensada por mayores precios promedio y por una participación más relevante de productos industrializados, consolidando una vez más al complejo sojero argentino como el principal generador de divisas del país y uno de los pilares de la balanza comercial nacional.