La petrolera Shell evalúa una profunda reorganización de su negocio en Vaca Muerta mediante la creación de una nueva sociedad que agrupe sus activos en la formación no convencional. La iniciativa contempla la posibilidad de asociarse con otra compañía bajo un esquema de Incorporated Joint Venture (IJV), con el objetivo de ganar eficiencia operativa, mejorar el acceso al financiamiento y acelerar el desarrollo de sus yacimientos en la provincia de Neuquén. Según reveló EconoJournal, la empresa no analiza vender sus operaciones en la Argentina, sino redefinir su estructura para potenciar su crecimiento.
El proceso se desarrolla bajo estricta reserva y representa uno de los movimientos estratégicos más relevantes que la compañía analiza en el país desde su desembarco en el shale argentino hace más de una década. La petrolera anglo-holandesa posee una posición significativa en la cuenca neuquina, aunque todavía se encuentra por detrás de otros operadores que en los últimos años aceleraron sus inversiones y aumentaron su escala productiva.
De acuerdo con fuentes privadas citadas por EconoJournal, la empresa estudia distintas alternativas para integrar sus activos en una sociedad independiente, una modalidad que le permitiría compartir riesgos, optimizar inversiones y contar con mayor autonomía financiera para encarar la siguiente etapa de expansión.

La búsqueda de un socio, sin embargo, no aparece como una tarea sencilla. Entre las condiciones que Shell considera prioritarias figuran la existencia de una escala similar en Vaca Muerta, la posibilidad de generar sinergias operativas y una cultura corporativa compatible en términos de gestión y toma de decisiones.
La creación de una nueva compañía también implicaría una modificación en la forma de administrar el negocio. Las inversiones, la deuda y los flujos financieros quedarían concentrados en una estructura separada de la casa matriz, con mayor capacidad para obtener financiamiento y ejecutar programas de desarrollo adaptados a la dinámica del shale.
Consultada por EconoJournal, la compañía evitó realizar comentarios sobre las versiones que circulan en el mercado. No obstante, distintas fuentes del sector señalaron que la opción de desprenderse de los activos argentinos no forma parte de las conversaciones actuales.
Por el contrario, el objetivo sería maximizar el valor de sus operaciones, incrementar la productividad y fortalecer la capacidad de inversión en una de las áreas con mayor potencial energético del mundo.
La eventual reorganización también refleja las particularidades del contexto argentino. Durante los últimos años, las compañías multinacionales enfrentaron restricciones cambiarias, limitaciones para el giro de dividendos y una elevada volatilidad macroeconómica, factores que condicionaron la planificación financiera y el desarrollo de proyectos de largo plazo.
En ese contexto, una sociedad con autonomía financiera podría ofrecer mayor flexibilidad para gestionar inversiones y facilitar el acceso a nuevas fuentes de capital.
Los activos que Shell posee en Vaca Muerta se encuentran entre los más atractivos de la ventana petrolera de la formación. Las áreas Sierras Blancas, Cruz de Lorena, Bajada de Añelo y Coirón Amargo Sur Oeste están ubicadas en zonas de alta productividad y rodeadas por bloques que ya alcanzaron una escala significativa, una característica que aumenta su valor estratégico.
Fuentes del sector indicaron que la petrolera mantiene conversaciones con distintos actores del mercado, entre ellos empresas argentinas con fuerte presencia en la cuenca y compañías internacionales interesadas en expandirse o ingresar al negocio no convencional del país. Aun así, todavía no existe certeza sobre la posibilidad de concretar una alianza que reúna las condiciones buscadas por la firma.

El modelo que Shell evalúa para la Argentina tiene un antecedente reciente en el Reino Unido. A fines de 2024, la empresa anunció junto con Equinor la integración de sus activos offshore en el Mar del Norte británico mediante una Incorporated Joint Venture.
La operación concluyó a fines de 2025 y dio origen a Adura, una nueva compañía controlada en partes iguales por ambas petroleras. La sociedad comenzó a operar con una producción superior a los 140.000 barriles equivalentes de petróleo por día y se convirtió en el mayor productor independiente de esa región.
El objetivo de aquella operación fue reducir costos, capturar eficiencias, optimizar la asignación de capital y crear una estructura con mayor flexibilidad financiera para administrar activos maduros en un contexto cada vez más competitivo.
Para varios especialistas del sector energético, esa experiencia constituye hoy el antecedente más cercano para interpretar la estrategia que Shell podría intentar replicar en Vaca Muerta, aunque adaptada a las particularidades del shale argentino.
Shell desembarcó en Vaca Muerta hace más de diez años y actualmente posee una cartera de activos relevante, aunque todavía lejos del nivel de producción alcanzado por compañías como YPF, Vista, Pluspetrol, Tecpetrol y Pampa Energía, que en los últimos años consolidaron programas de desarrollo más agresivos.
La empresa concentra gran parte de su actividad en Sierra Blanca, Cruz de Lorena, Coirón Amargo Sur Oeste y Bajada de Añelo. En las tres primeras áreas posee el 90% de participación, mientras que el restante 10% corresponde a Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). En Bajada de Añelo comparte la concesión con YPF, con una participación del 50% para cada empresa.
Además, Shell participa con el 45% en Rincón de la Ceniza y La Escalonada, bloques en los que comparte la operación con YPF y Pluspetrol.
Actualmente, la producción neta atribuible a la compañía ronda los 35.000 barriles diarios de petróleo y supera los 1,3 millones de metros cúbicos diarios de gas natural.
A ello se suma una infraestructura de superficie ya desarrollada en buena parte de sus áreas. En Sierra Blanca y Cruz de Lorena opera una planta central de procesamiento con capacidad para tratar alrededor de 42.000 barriles diarios, mientras que en Bajada de Añelo cuenta con instalaciones similares destinadas a acompañar el crecimiento productivo.
La calidad del recurso, el potencial geológico y la ubicación de sus bloques dentro del sweet spot de la ventana de shale oil son, según coinciden fuentes de la industria, los principales atributos que convierten a los activos de Shell en piezas codiciadas dentro del mapa energético argentino.
En ese escenario, la eventual creación de una nueva sociedad podría marcar un punto de inflexión para la compañía en el país y convertirse en una de las operaciones corporativas más relevantes del sector hidrocarburífero en los próximos años.