El mercado financiero comenzó a proyectar un escenario más favorable para la acumulación de reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante 2026. Tras superar anticipadamente la meta anual de compras de divisas, distintos analistas estiman que la autoridad monetaria podría adquirir entre USD 15.000 millones y USD 17.000 millones a lo largo del próximo año, fortaleciendo su posición externa en un contexto de mayor volatilidad global y de una corrección gradual del tipo de cambio.
La expectativa surge en momentos en que los mercados internacionales atraviesan una etapa de incertidumbre marcada por la evolución de la política monetaria de Estados Unidos. La reciente suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano hasta niveles cercanos al 4,5% generó movimientos defensivos entre los inversores y provocó retrocesos en activos considerados de mayor riesgo, incluidos los títulos soberanos argentinos.
En este escenario, los bonos argentinos registraron leves bajas y el riesgo país volvió a acercarse a los 500 puntos básicos. La posibilidad de que la Reserva Federal mantenga una postura restrictiva respecto de las tasas de interés continúa siendo uno de los principales factores de preocupación para los mercados emergentes.

De acuerdo con información publicada por Infobae, el último informe de la Reserva Federal reflejó una percepción de desaceleración del consumo en Estados Unidos, acompañada por presiones inflacionarias persistentes. Entre los datos relevados se observó una mayor utilización de tarjetas de crédito por parte de los consumidores y dificultades de las empresas para trasladar completamente los incrementos de costos a los precios finales.
La combinación de estos factores impactó en los principales mercados bursátiles internacionales. Los índices de Wall Street registraron caídas cercanas al 1%, mientras que el petróleo mostró una recuperación moderada. En paralelo, activos alternativos como Bitcoin sufrieron fuertes correcciones y volvieron a ubicarse por debajo de niveles considerados clave por los operadores.
A nivel local, el mercado cambiario continuó reflejando una tendencia de depreciación gradual del peso. El dólar mayorista avanzó hasta los $1.438,50, acompañado por subas en las cotizaciones financieras, mientras que el mercado informal mostró una leve baja.
Los especialistas consideran que esta dinámica responde tanto al fortalecimiento global del dólar como a una estrategia oficial orientada a reducir el atraso cambiario acumulado durante los últimos meses. La depreciación también se produjo en línea con otros países de la región, especialmente Brasil, donde el real registró una importante pérdida de valor frente a la moneda estadounidense.
En este contexto, el BCRA volvió a intervenir con compras netas de divisas y sumó USD 43 millones en una sola jornada. Con ese resultado, la entidad ya acumula adquisiciones superiores a los USD 10.000 millones en lo que va del año, alcanzando y superando anticipadamente los objetivos originalmente planteados para el período.
El jefe de Research de Romano Group, Salvador Vitelli, destacó que el organismo logró alcanzar esa cifra en apenas cien ruedas operativas, equivalente a un promedio cercano a USD 100 millones diarios.
La magnitud de las compras despertó expectativas positivas entre los operadores, que ahora consideran posible que el Banco Central alcance niveles de acumulación significativamente superiores a los previstos inicialmente.
Uno de los análisis más optimistas fue el presentado por Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal y Cía., quien sostuvo que el escenario planteado originalmente por el Banco Central —con compras cercanas a los USD 17.000 millones anuales— comienza a mostrarse alcanzable.
Según explicó, si bien el ingreso de divisas provenientes de la cosecha gruesa podría moderarse durante la segunda mitad del año, existen otros factores capaces de sostener la oferta de dólares. Entre ellos se destaca el crecimiento del sector energético, que viene aumentando su participación en la balanza comercial gracias al incremento de la producción y a mejores precios internacionales.
La consolidación de las exportaciones energéticas aparece así como uno de los pilares para sostener el ingreso de moneda extranjera y reducir la dependencia de los flujos estacionales vinculados al agro.
Por su parte, Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, estimó que las compras netas podrían ubicarse en torno a los USD 15.000 millones. A su juicio, una acumulación de reservas de esa magnitud tendría efectos positivos tanto sobre las expectativas de devaluación como sobre la percepción de solvencia externa del país.
El especialista consideró que un Banco Central con mayores reservas dispone de más herramientas para enfrentar episodios de volatilidad financiera y reduce las dudas respecto de la capacidad oficial para administrar el mercado cambiario.
Además, señaló que si el proceso de acumulación se combina con disciplina fiscal, una inflación en descenso y una progresiva normalización del mercado de cambios, podrían generarse condiciones para una nueva reducción del riesgo país, facilitando eventualmente el acceso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito.
Pese a las perspectivas favorables respecto de las reservas, los inversores mantienen la cautela. El regreso pleno de la Argentina a los mercados internacionales continúa condicionado por factores externos e internos.
La persistencia de tasas elevadas en Estados Unidos encarece el financiamiento para los países emergentes y reduce el apetito global por activos de mayor riesgo. Al mismo tiempo, la evolución del tipo de cambio y el comportamiento de la inflación seguirán siendo variables determinantes para las decisiones de inversión.
En el mercado de deuda en pesos también se observó una reconfiguración de estrategias. La reciente suba del dólar impulsó el desarme parcial de posiciones en instrumentos a tasa fija, provocando caídas en las cotizaciones de las LECAP y BONCAP y un aumento de los rendimientos exigidos por los inversores.
La próxima licitación del Tesoro aparece como un evento clave para medir el nivel de confianza del mercado en la estrategia económica oficial. La tasa que convalide el Gobierno será observada de cerca por operadores y analistas, ya que permitirá evaluar el atractivo de los instrumentos en pesos frente a las alternativas dolarizadas.
Mientras tanto, el desempeño de las reservas continúa consolidándose como uno de los indicadores más relevantes para el programa económico. La capacidad del Banco Central para sostener el ritmo de compras de divisas será determinante para fortalecer la estabilidad financiera y mejorar las expectativas de los mercados durante los próximos meses.
En este contexto, las proyecciones de compras por hasta USD 17.000 millones en 2026 comienzan a ganar consenso entre los especialistas, configurando un escenario que podría contribuir a fortalecer la posición externa de la economía argentina y mejorar las condiciones para una eventual recuperación del financiamiento internacional, según información publicada por Infobae.