La alianza entre Corea del Sur y Costa Rica avanza con una inversión cercana a los 800 millones de dólares destinada a impulsar infraestructura, innovación y desarrollo tecnológico en el país centroamericano. El proyecto, anunciado en el marco de acuerdos de cooperación internacional y respaldado por organismos multilaterales, busca posicionar a Costa Rica como un polo regional de movilidad sostenible y desarrollo científico en América Latina.
La iniciativa tiene como eje central el desarrollo del tren eléctrico Tibi, un sistema ferroviario considerado el primero completamente eléctrico de Centroamérica y el Caribe. El proyecto cuenta con el respaldo financiero y técnico del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), junto con el apoyo de la Unión Europea, el Fondo Verde del Clima y el programa Global Gateway, una estrategia internacional orientada a impulsar proyectos de infraestructura sostenible.
Según la planificación presentada, el nuevo sistema ferroviario contempla una red de 51 kilómetros, 30 estaciones y capacidad para movilizar aproximadamente 100.000 pasajeros diarios dentro del área metropolitana costarricense. El objetivo es reducir la congestión urbana, mejorar la conectividad y promover un esquema de transporte con menor impacto ambiental.
La participación de Corea del Sur excede el financiamiento. El país asiático aportará tecnología de última generación, innovación y asistencia técnica especializada para el desarrollo del sistema ferroviario. La presidenta ejecutiva del BCIE, Gisela Sánchez, destacó recientemente los avances logrados tras reuniones mantenidas en Seúl, donde se reforzó el compromiso de cooperación bilateral y el interés en acelerar iniciativas estratégicas.

El nombre del tren también tiene una fuerte carga simbólica. “Tibi”, palabra originaria de la lengua ngäbe, significa “cien pies” y fue elegida por el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) como un reconocimiento a las comunidades indígenas del sur del país. La denominación busca representar conceptos vinculados al movimiento, la integración territorial y el trabajo colectivo.
La estrategia de cooperación entre ambos países no se limita a la infraestructura ferroviaria. En paralelo, Corea del Sur también avanza con iniciativas vinculadas a ciencia, innovación y desarrollo productivo.
Una de ellas es K-LAB, un laboratorio tecnológico impulsado junto al Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) y el Tecnológico de Costa Rica (TEC). El proyecto demandó una inversión de 2,5 millones de dólares y cuenta con financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción de la Industria de TI (NIPA) de Corea del Sur.
El centro tendrá una sede principal en San Carlos y otra unidad especializada en dispositivos médicos en Cartago, dos áreas consideradas estratégicas por el gobierno costarricense para impulsar sectores de alto valor agregado.
Además, otro de los proyectos ya en funcionamiento es SINCYT, una plataforma de información científica desarrollada con cooperación coreana desde 2018. El sistema registra actualmente más de 10.000 usuarios activos y se consolidó como una herramienta destinada a facilitar el acceso a datos e investigación.
La cooperación también alcanza al sector agrícola mediante un proyecto hortícola regional orientado a fortalecer sistemas productivos en el Corredor Seco centroamericano, una región afectada por condiciones climáticas extremas.
Desde el BCIE consideran que el modelo de cooperación entre Corea del Sur y Costa Rica puede convertirse en una referencia regional para futuras inversiones vinculadas a movilidad sustentable, energía e innovación tecnológica, áreas que ganan peso en la agenda de desarrollo latinoamericana.