El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, afirmó este martes durante la presentación del Informe de Política Monetaria que el Gobierno no considera prioritario avanzar con una eliminación total de las restricciones cambiarias para las empresas. La definición, realizada junto al vicepresidente Vladimir Werning, cobra relevancia porque marca una señal clara sobre la continuidad del esquema actual y las prioridades económicas oficiales: sostener el funcionamiento del sector externo antes que flexibilizar el acceso corporativo al dólar.
El titular de la autoridad monetaria sostuvo que la posibilidad de que las personas jurídicas puedan comprar divisas libremente para atesoramiento, tal como ya ocurre con las personas físicas desde abril de 2025, no forma parte de la agenda inmediata del organismo. Según explicó, el foco está puesto en garantizar que las operaciones vinculadas con el comercio exterior mantengan fluidez y no afecten la estabilidad económica.
Durante la conferencia, Bausili remarcó que las restricciones actuales “podrían mantenerse tal como están” y dejó entrever que el esquema vigente no genera preocupación en la conducción del Central. La información fue difundida durante el encuentro con la prensa y una de las consultas realizadas por Infobae apuntó precisamente a la posibilidad de que las limitaciones actuales se conviertan en una estructura más permanente.
Para el funcionario, el objetivo principal consiste en preservar el funcionamiento de la economía real y evitar medidas que puedan generar desequilibrios adicionales. “Nos preocupa más el funcionamiento del comercio exterior que la posibilidad de que las empresas puedan atesorar dólares”, expresó.

La mirada del Banco Central se apoya en una serie de indicadores que, según Bausili, muestran un escenario de normalización gradual. Entre ellos destacó el comportamiento de las exportaciones y las importaciones durante los primeros meses de gestión.
El presidente de la entidad sostuvo que desde el inicio de la actual administración se registró un crecimiento sostenido en las cantidades exportadas, con niveles que describió como récord. Además, recordó que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyecta exportaciones por USD 96.000 millones para este año.
El diagnóstico oficial también observa un funcionamiento más fluido de las importaciones. Según explicó el titular del Central, esos indicadores son señales de que las empresas encuentran mecanismos para operar y acceder a divisas para actividades productivas sin enfrentar obstáculos que comprometan su desempeño.
Otro dato que utilizó para respaldar su posición fue el envío de utilidades al exterior. Bausili señaló que durante este año las empresas giraron cerca de USD 1.600 millones a sus casas matrices en concepto de dividendos, un movimiento que consideró un signo de mayor normalización financiera luego de varios años de restricciones severas.
En ese contexto, el funcionario rechazó la idea de que las empresas argentinas estén completamente impedidas de administrar posiciones en moneda extranjera. Explicó que el sistema actual permite operar a través de mercados financieros y sostuvo que la regulación exige únicamente optar por un segmento de mercado durante un período determinado.
Incluso fue más allá al comparar el esquema local con otros países de la región y aseguró que, en algunos aspectos, la estructura argentina resulta más flexible.
Durante la presentación también hubo definiciones respecto del acuerdo financiero que mantiene la Argentina con China. Bausili confirmó que el Banco Central trabaja para renovar el swap de monedas con el banco central chino, cuyo vencimiento opera a comienzos de agosto.
Según explicó, las conversaciones avanzan bajo las mismas condiciones que rigieron hasta el momento y abarcan también el tramo que fue activado por el país para realizar pagos internacionales. El funcionario adelantó además que viajará a Beijing durante junio, donde continuará las negociaciones.
Otro de los temas abordados fue el llamado carry trade, la estrategia financiera basada en vender dólares, invertir en instrumentos en pesos y luego regresar a la moneda estadounidense buscando una ganancia adicional.
En las últimas semanas, distintos analistas advirtieron sobre la posibilidad de una salida masiva de esos capitales. Sin embargo, Bausili relativizó ese riesgo y aseguró que las inversiones de no residentes representan una porción reducida del mercado.
Según sus estimaciones, las posiciones vinculadas a este tipo de operaciones rondan los USD 2.000 millones, una cifra que consideró marginal dentro de un mercado de capitales valuado en aproximadamente USD 60.000 millones.
En ese marco, defendió las restricciones que aún permanecen para evitar ingresos especulativos de corto plazo y afirmó que el Banco Central se siente cómodo con las herramientas existentes para impedir movimientos financieros abruptos que puedan alterar la estabilidad.