Héctor Laca, fundador y presidente de FACYT, pasó de una infancia marcada por las dificultades económicas en el campo entrerriano a liderar una de las empresas de insumos agropecuarios con mayor crecimiento del país. Según informó Forbes, el empresario llegó a Córdoba en 1996 con apenas US$ 1.500, luego de cubrir los gastos de la mudanza de su familia, y con ese capital inicial comenzó un proyecto que hoy cuenta con cinco plantas industriales, más de 80 productos para el agro y una proyección de facturación de US$ 50 millones en 2026.
Nacido en una familia humilde cerca de Nogoyá, Entre Ríos, Laca fue el décimo de doce hermanos. La muerte de su padre cuando tenía cinco años marcó una infancia atravesada por limitaciones económicas. A los 13 años decidió abandonar su hogar y comenzar a trabajar en una carpintería, aunque siguió ayudando económicamente a su madre.
“Me decía: ‘Hijo, el que nació pobre estamos destinados a morir pobre'. Y yo le contestaba: ‘no es así. Yo te voy a demostrar a vos y al mundo que no es así’”, recordó el empresario.

Antes de convertirse en empresario, trabajó en distintos oficios y llegó a desempeñarse durante 13 años en la represa binacional Salto Grande, donde tenía un empleo estable y un salario considerado elevado para la época. Sin embargo, decidió abandonar esa seguridad para emprender.
A los 45 años se trasladó junto a su esposa e hijos a Córdoba. Un amigo le prestó US$ 2.500 para comenzar una nueva etapa. Tras pagar la mudanza, le quedaron US$ 1.500 con los que fundó FACYT el 15 de marzo de 1996.
Según informó Forbes, los primeros productos fueron elaborados mediante terceros hasta que logró desarrollar su propia infraestructura industrial. Con el tiempo, la compañía se especializó en fertilizantes, inoculantes, fungicidas, herbicidas e insecticidas, con una fuerte apuesta por los bioinsumos y la innovación tecnológica.

Actualmente, FACYT opera desde un complejo industrial de cinco hectáreas en Laguna Larga, Córdoba, y cuenta con una red de 85 camionetas que distribuyen productos y brindan asesoramiento técnico en todo el país.
Laca atribuye gran parte del crecimiento de la empresa a la cercanía con los productores agropecuarios y a la búsqueda constante de soluciones para mejorar la eficiencia en el campo. Entre sus desarrollos más exitosos se encuentran productos que optimizan la aplicación de agroquímicos, permiten compatibilizar mezclas y potencian la nutrición biológica de los cultivos.
La próxima apuesta de la compañía será la inauguración de una sexta planta industrial, una inversión que alcanzó los US$ 10 millones. Allí fabricará un producto que busca reducir significativamente el uso de urea tradicional mediante una combinación de componentes químicos y biológicos.
“Todavía no hemos montado la fábrica y ya tenemos montones de pedidos”, afirmó el empresario al referirse a la expectativa comercial que genera el nuevo desarrollo.

Además del crecimiento en Argentina, FACYT avanza en su estrategia de expansión internacional. Brasil aparece como uno de los principales mercados objetivos para los próximos años, impulsado por contactos comerciales ya iniciados en la región fronteriza con Corrientes.
Pese al éxito empresarial, Laca asegura que nunca dejó de lado su pasión por la música. Tiene más de 80 composiciones registradas y una banda integrada por músicos de distintas provincias. De hecho, reconoce que se considera “empresario por accidente” y que la actividad artística ocupa un lugar central en su vida.
Recientemente publicó su primer libro, “De pobre a rico, por el camino correcto”, donde relata su historia personal y comparte experiencias dirigidas a emprendedores. Allí resume una filosofía que lo acompañó desde sus primeros años de trabajo: “El camino del éxito no es un camino asfaltado, es un camino sinuoso y espinoso”.

Con una nueva planta a punto de inaugurarse, planes de expansión internacional y una empresa que proyecta seguir creciendo, la historia de Héctor Laca se convirtió en un caso emblemático de emprendimiento dentro del sector agroindustrial argentino.