La familia Monzoni, propietaria de un establecimiento lechero en Porteña, Córdoba, decidió cambiar su sistema de producción cuando advirtió que el modelo tradicional ya no alcanzaba para sostener el crecimiento de la empresa. Según informó La Nación en una nota del periodista Carlos Marin Moreno, la incorporación del sistema dry lot permitió incrementar la productividad, expandir el rodeo y mejorar los resultados económicos del negocio familiar.
La historia de los Monzoni está ligada a la lechería desde hace más de un siglo. Sus antepasados llegaron desde Italia a fines del siglo XIX y comenzaron una actividad que fue pasando de generación en generación. Sin embargo, el punto de inflexión llegó en 2007, cuando una reorganización familiar dejó a la empresa con apenas 100 hectáreas, 120 vacas y una estructura insuficiente para sostener a tres familias.
“Era muy poco para mantener a tres familias y eso nos llevó a buscar nuevos sistemas que permitieran incrementar la facturación”, recordó Marcos Monzoni, según publicó La Nación.

Ante ese escenario, los hermanos Fabio y Marcos comenzaron un proceso de transformación productiva. Primero complementaron las pasturas con alimentos concentrados y adoptaron nuevas herramientas reproductivas. Más tarde dieron el paso decisivo: implementar un sistema dry lot, una modalidad en la que las vacas permanecen en corrales a cielo abierto y reciben diariamente una alimentación balanceada diseñada para maximizar su rendimiento.
Actualmente la empresa trabaja sobre 800 hectáreas, donde combina agricultura y producción lechera. El rodeo alcanza unas 620 vacas, con alrededor de 520 animales en ordeño, y registra una producción promedio de 38 litros de leche por vaca por día, uno de los indicadores más destacados de la actividad.
Según explicó Fabio Monzoni a La Nación, el sistema requiere condiciones específicas para garantizar el bienestar animal. Los corrales deben contar con espacio suficiente, sombra, acceso permanente al agua y una correcta gestión de las deyecciones para evitar problemas sanitarios.

La alimentación constituye otro de los pilares del modelo. Las vacas reciben una dieta formulada con silaje de maíz, silaje de alfalfa, granos producidos en el establecimiento, suplementos proteicos, vitaminas y minerales. También incorporan subproductos industriales que aportan proteínas de alta calidad.
El crecimiento no se apoyó únicamente en la nutrición. Desde hace más de una década la empresa desarrolla un programa de mejoramiento genético, orientado a obtener vacas más eficientes, con menor consumo de alimento, mayor producción de leche, buena fertilidad y larga vida útil.
“no es posible alcanzar objetivos productivos ambiciosos solamente con la alimentación”, explicó Fabio Monzoni en declaraciones citadas por Carlos Marin Moreno.
La estrategia permitió alcanzar picos productivos de entre 41 y 43 litros diarios por vaca durante los meses de mayor rendimiento. Además, la incorporación de tres ordeños diarios generó un aumento del 15% en la producción, con un incremento relativamente bajo en el consumo de alimento.

La empresa también integra criterios de sustentabilidad. Los efluentes líquidos se reutilizan en los lotes agrícolas y los residuos sólidos son empleados como material para camas o fertilización de pasturas. Paralelamente, los machos se recrían en un feedlot propio hasta alcanzar peso de faena, mientras que las hembras son preparadas para incorporarse al rodeo lechero.
El modelo presenta desafíos. Las lluvias intensas pueden generar barro y elevar el riesgo sanitario. Además, la organización demanda una gestión profesional de los recursos humanos. La firma emplea a 24 personas y, según relataron sus responsables, incluso incorporó programas de coaching para fortalecer el trabajo en equipo.

De acuerdo con la reconstrucción realizada por La Nación y el periodista Carlos Marin Moreno, el caso de la familia Monzoni refleja cómo la incorporación de tecnología, genética, manejo eficiente y planificación permitió transformar un tambo tradicional en una empresa de alta productividad, capaz de crecer en escala y generar mayor valor agregado en una de las principales cuencas lecheras del país.