La remolacha forrajera comienza a consolidarse como una alternativa para la alimentación del ganado en la Argentina. Impulsada por experiencias desarrolladas por KWS y su distribuidor oficial Gentos, la incorporación de este cultivo en establecimientos ganaderos de la provincia de Buenos Aires muestra resultados alentadores en producción de materia seca, calidad nutricional y capacidad para sostener elevadas cargas animales durante el invierno. La información fue publicada originalmente por TodoAgro.
Con el objetivo de difundir las posibilidades productivas de la remolacha forrajera, KWS y Gentos realizaron jornadas técnicas en Balcarce y Tandil, donde productores y especialistas analizaron los resultados obtenidos en establecimientos que ya incorporaron este recurso como parte de sus sistemas de alimentación.
Aunque la Beta vulgaris es ampliamente conocida por su utilización en la producción de azúcar, desde hace décadas también ocupa un lugar importante en la alimentación animal en distintos países.

En los últimos años, especialmente en Nueva Zelanda, el cultivo experimentó una fuerte expansión gracias a su incorporación en sistemas de pastoreo directo, donde puede representar entre el 80% y el 90% de la materia seca consumida por los animales.
Ese modelo comienza ahora a despertar interés entre productores argentinos, particularmente en regiones donde la oferta de pasto disminuye durante los meses de invierno.
Uno de los principales atributos del cultivo es su capacidad para producir grandes volúmenes de forraje.
Según los especialistas de KWS citados por TodoAgro, los rendimientos en condiciones de secano oscilan entre 15 y 25 toneladas de materia seca por hectárea, aunque en ambientes favorables pueden superar las 30 toneladas.
Además de su productividad, la remolacha presenta un largo ciclo vegetativo que le permite continuar acumulando biomasa incluso después del inicio del pastoreo.
Esa característica garantiza una oferta sostenida de alimento durante gran parte del período invernal.
El gerente de Proyecto de KWS, Alfonso Callegari, destacó el potencial del cultivo para incrementar la producción ganadera.
"La remolacha forrajera es una alternativa con un alto impacto dentro de los sistemas de producción de carne", afirmó, según declaraciones publicadas por TodoAgro.
El especialista agregó: "Estamos hablando de producciones de entre 1.400 y 3.000 kilos de carne por hectárea, dependiendo de las características del ambiente".
Además del elevado rendimiento, Callegari señaló que la remolacha forrajera reúne condiciones nutricionales que favorecen el desempeño productivo.
El cultivo aporta aproximadamente 2,9 megacalorías por kilo de materia seca y presenta un equilibrio adecuado entre energía y proteína.
Esa combinación permite sostener cargas que oscilan entre 14 y más de 30 animales por hectárea, dependiendo del ambiente y del manejo aplicado.
Según explicó el especialista, el volumen de materia seca disponible determina la cantidad de animales que pueden mantenerse sobre el cultivo, mientras que el balance nutricional influye directamente sobre la ganancia diaria de peso.
"La gran acumulación de materia seca define la carga animal, mientras que el equilibrio entre energía y proteína determina la ganancia individual de los animales. La combinación de ambos factores permite alcanzar elevadas producciones de carne por hectárea", sostuvo Callegari, de acuerdo con TodoAgro.
Uno de los casos presentados durante las jornadas corresponde al establecimiento Santa Marta, ubicado en Balcarce.
Allí, la remolacha forrajera forma parte del sistema de recría mediante pastoreo directo.
El administrador del campo, Ignacio Anchorena, explicó que la superficie implantada creció significativamente respecto del año anterior.
Durante la campaña pasada el establecimiento sembró 25 hectáreas, mientras que este año la superficie aumentó hasta 70 hectáreas.
"Nuestra intención es seguir creciendo año tras año. El año pasado alcanzamos casi 3.000 kilos de carne por hectárea con una carga cercana a las 20 cabezas por hectárea. Este año esperamos repetir esos resultados", afirmó Anchorena en declaraciones reproducidas por TodoAgro.
Actualmente, unas 1.600 cabezas se alimentan sobre este cultivo, complementando la dieta con fibra, silo proteico, suplementos vitamínicos, raigrás y avena para mejorar el aporte de proteína.
Según el productor, una de las principales ventajas consiste en la elevada concentración de animales que permite sostener la remolacha, liberando superficie para otras actividades productivas.
"La principal ventaja que encontramos es la enorme concentración de animales que permite el cultivo. Eso libera superficie para otras actividades productivas y mejora la eficiencia general del sistema", señaló.
El ingeniero agrónomo de KWS Mauro Cardona explicó que la utilización de la remolacha se concentra entre abril y octubre, coincidiendo con la época de menor crecimiento de las pasturas tradicionales.
El especialista indicó que, gracias a su alta concentración energética y elevada producción de materia seca, el cultivo permite combinar importantes cargas animales con ganancias de peso sostenidas.
En uno de los lotes demostrativos instalados en Balcarce, alrededor de 500 bovinos pastorean sobre 20 hectáreas de remolacha forrajera.
Las ganancias diarias proyectadas se ubican entre 650 y 700 gramos por animal, con producciones cercanas a 1.900 kilos de carne por hectárea.
Cardona advirtió, sin embargo, que el éxito del sistema depende de una correcta adaptación del ganado.
Debido al elevado contenido energético de la raíz, el consumo debe incrementarse gradualmente para evitar trastornos digestivos.
"El acostumbramiento comienza con una oferta reducida de remolacha y altos niveles de fibra. Luego, de manera progresiva, la remolacha puede representar entre el 80 y el 90% de la dieta. En aproximadamente 20 días los animales logran adaptarse completamente", explicó, según publicó TodoAgro.
El crecimiento de la remolacha forrajera también se refleja en el aumento de la superficie sembrada.
Así lo señaló Lucía Alduncis, representante de Gentos, distribuidor oficial de KWS en el país.
"El número de hectáreas sembradas con remolacha forrajera prácticamente se duplicó y la mayoría de los productores que la incorporan amplían su superficie año tras año. Creemos que es una alternativa innovadora y rentable tanto para sistemas ganaderos como lecheros", afirmó en declaraciones difundidas por TodoAgro.
Los resultados obtenidos en distintos establecimientos muestran que la remolacha forrajera ofrece una combinación de productividad, estabilidad en la oferta de alimento y eficiencia que comienza a captar la atención de productores de carne y leche.
Su capacidad para sostener altas cargas animales durante el invierno, junto con su elevado valor energético y el crecimiento sostenido de la superficie implantada, posicionan a este cultivo como una herramienta con potencial para mejorar la competitividad de los sistemas ganaderos argentinos.