La empresa argentina Tromen, fundada en 1978 por Mario Remondino en Villa Devoto, fue elegida por la AFA para fabricar las parrillas utilizadas por la Selección Argentina durante el Mundial 2026 en Kansas City. La compañía, que comenzó como un pequeño taller de herrería familiar, logró convertirse en una referencia de la industria nacional y exporta actualmente a 17 países.
Las imágenes de los campeones del mundo compartiendo asados durante la Copa del Mundo despertaron la atención de miles de argentinos. Detrás de esas parrillas aparece la historia de una empresa que creció durante casi cinco décadas apostando a la innovación, la producción nacional y la expansión internacional.
La participación de Tromen en el Mundial 2026 fue el resultado de meses de trabajo. Las parrillas fueron diseñadas especialmente para la delegación argentina y trasladadas a Estados Unidos mediante una compleja logística que incluyó transporte aéreo hasta Miami y posterior traslado terrestre hasta Kansas City.
Para la compañía, el proyecto tuvo un significado especial. La empresa había intentado participar en la edición anterior del Mundial, pero no había logrado concretarlo. Esta vez, la oportunidad llegó de la mano de la AFA, que seleccionó a Tromen para desarrollar un producto especialmente adaptado a las necesidades de la delegación.
La repercusión se multiplicó cuando el arquero Emiliano Martínez compartió imágenes de los asados del plantel. Las publicaciones se viralizaron rápidamente y llevaron la marca a millones de personas alrededor del mundo.
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La historia de crecimiento de Tromen tuvo uno de sus puntos de inflexión durante la crisis económica de 2001. Hasta ese momento, gran parte de su actividad estaba vinculada al sector de la construcción. Frente a la caída de la demanda, la empresa decidió reinventarse.
La oportunidad surgió al analizar una salamandra importada que llamó la atención de sus fundadores. A partir de ese producto desarrollaron una versión nacional que tuvo una excelente aceptación en el mercado. Lo que comenzó con la fabricación de apenas 40 unidades durante el primer año terminó convirtiéndose en el motor de una nueva etapa de expansión.
Con el tiempo, la compañía incorporó nuevas líneas de productos, incluyendo parrillas, hornos y equipos vinculados al fuego y la cocina, segmentos que hoy forman parte de su identidad de marca.
La transformación fue profunda. En 2015, Tromen dejó atrás definitivamente su perfil de herrería tradicional para consolidarse como una empresa industrial de gran escala.
Actualmente opera desde una planta de 14.000 metros cuadrados en Moreno, provincia de Buenos Aires, donde emplea a más de 200 personas y produce alrededor de 10.000 equipos por mes.
Además de su fuerte presencia en el mercado argentino, la empresa construyó una sólida red comercial con más de 3.000 puntos de venta y exportaciones a 17 países.
Sus productos llegaron a destinos tan diversos como bases científicas en la Antártida y distintos mercados internacionales, consolidando una presencia que trasciende las fronteras nacionales.
La participación en el Mundial 2026 representa un nuevo capítulo para una compañía que logró transformar un emprendimiento familiar nacido en el balcón de un departamento en una marca reconocida dentro y fuera de Argentina.
La elección de Tromen por parte de la AFA también refleja el crecimiento de la industria nacional y la capacidad de las empresas argentinas para desarrollar productos competitivos que representan una de las tradiciones más arraigadas del país: el asado.