El mercado argentino de maíz atraviesa un escenario atípico en plena cosecha del cereal. Aunque el ingreso de una mayor oferta suele ejercer presión sobre los precios, la intensa demanda de la exportación mantiene las cotizaciones por encima de los valores teóricos calculados para el mercado interno. La necesidad de originar mercadería para cumplir con los embarques comprometidos en junio y julio sostiene el interés comprador y convierte al cereal en el principal protagonista de la campaña comercial.
Según datos difundidos por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al 25 de junio ya se había cosechado el 51,2% del área nacional sembrada con maíz, con una producción acumulada de 34,3 millones de toneladas sobre una estimación final de 64 millones de toneladas para la campaña.
Pese al importante avance de la recolección, la demanda continúa mostrando un fuerte dinamismo impulsada por el comercio exterior. De acuerdo con la información publicada por el portal especializado Valor Soja, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) registraron un marcado crecimiento durante la última semana.
Mientras que el martes se declararon embarques por 130.112 toneladas, el miércoles esa cifra ascendió a 530.056 toneladas y el jueves volvió a incrementarse hasta 810.342 toneladas, según los registros oficiales de la Secretaría de Agricultura,informo Bichos de Campo
Las principales operaciones fueron registradas por las compañías ADM, que declaró 600.000 toneladas, Cofco, con 150.000 toneladas, y Bunge, con otras 60.000 toneladas, todas destinadas a embarques programados entre junio y julio.
El cereal se consolidó como el principal producto exportado durante junio.
Los registros oficiales muestran que las DJVE acumuladas durante el mes alcanzan 3,84 millones de toneladas, superando incluso a la harina de soja, que suma 2,63 millones de toneladas.
La misma tendencia se proyecta para julio, cuando ya se registran compromisos de exportación por 2,12 millones de toneladas de maíz, frente a 1,14 millones de toneladas de harina de soja.
Este nivel de actividad explica la necesidad de los exportadores de asegurar abastecimiento para cumplir con los compromisos comerciales asumidos en el exterior, una situación que sostiene la competencia por la mercadería disponible.
La firmeza de la demanda también se refleja en los valores negociados en el mercado físico.
Según la plataforma Sio Granos, el precio promedio del maíz disponible con entrega en el norte del Gran Rosario cerró la jornada en 264.811 pesos por tonelada, equivalentes a 180,3 dólares, frente a los 260.969 pesos registrados una semana antes.
En paralelo, el contrato Maíz Rosario Julio 2026 negociado en A3 Mercado finalizó en 179,5 dólares por tonelada, con una leve mejora diaria y un importante volumen operado.
No obstante, esos valores continúan ubicándose por encima del denominado FAS teórico, indicador que estima el precio que la exportación podría pagar considerando las condiciones internacionales del mercado.
De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario, con un precio FOB de 199 dólares por tonelada para embarques cercanos, el FAS teórico se ubica en torno a los 169 dólares por tonelada.
La diferencia refleja que los exportadores están pagando un valor superior al que surgiría de las condiciones habituales del mercado, impulsados por la necesidad de reunir rápidamente el volumen comprometido para los próximos embarques.
Según el análisis publicado por Valor Soja, esta situación mantiene los precios "inflados" respecto de los fundamentos tradicionales del mercado, producto de la fuerte competencia entre compradores por acceder al cereal disponible.
El comportamiento del mercado también encuentra explicación en la situación de los principales competidores de Argentina.
Brasil, uno de los mayores exportadores mundiales de maíz, todavía no ingresó plenamente al mercado con el grueso de su cosecha tardía, mientras que Ucrania continúa enfrentando dificultades logísticas derivadas de la guerra con Rusia, un factor que limita la disponibilidad de cereal en el comercio internacional.
En ese escenario, Argentina aparece como uno de los pocos proveedores capaces de abastecer la demanda internacional sin mayores riesgos logísticos en el corto plazo.
Esta combinación de factores incrementa el interés de los compradores internacionales y fortalece la posición exportadora del país durante las próximas semanas.
El desempeño del maíz durante la campaña comercial confirma el peso creciente que adquirió el cereal dentro del complejo agroexportador argentino.
Mientras la cosecha continúa avanzando sobre las principales regiones productivas, la exportación mantiene un ritmo sostenido de compras para asegurar los embarques previstos durante el invierno.
La combinación entre una producción estimada en 64 millones de toneladas, una demanda internacional firme y una menor competencia temporal por parte de otros grandes exportadores explica el comportamiento del mercado en esta etapa de la campaña.
Si bien el ingreso de una mayor oferta podría moderar las cotizaciones en los próximos meses, por el momento la necesidad de originar mercadería continúa sosteniendo los precios internos por encima de los niveles teóricos.
De esta manera, el maíz se consolida como el principal motor de la actividad exportadora del agro argentino en el inicio del segundo semestre, con un mercado que continúa mostrando una elevada dinámica comercial y una fuerte competencia entre los operadores por asegurar el abastecimiento del cereal destinado a los mercados internacionales.