La Cabaña La Lilia, ubicada en Colonia Aldao, Santa Fe, pasó de seleccionar los mejores toros reproductores a producir embriones de alta genética para mejorar rodeos lecheros. Fundada por Onelio Barberis en 1958, hoy es dirigida por su nieta, Antonela Barberis, quien continúa el legado familiar incorporando las tecnologías más avanzadas para el mejoramiento de la raza Holando. Según informó Bichos de Campo, la historia de la cabaña refleja más de seis décadas de innovación y apuesta por la genética bovina.
El proyecto comenzó cuando Onelio Barberis registró el primer ejemplar genealógico de la cabaña y comprendió que el futuro de la producción lechera dependía del mejoramiento genético. En una época en la que aún no existía la comercialización de semen, la estrategia consistía en incorporar los mejores toros disponibles para elevar la calidad del rodeo.
"Cuando empezó mi abuelo, todavía no existía la venta de semen, así que se usaban los toros. Era muy importante hacerte de buenos machos y por eso él, que era muy ávido para los negocios, buscaba comprar los mejores que había en ese momento", recordó Antonela Barberis, según informó Bichos de Campo.

Uno de los momentos que marcó un antes y un después ocurrió a comienzos de la década de 2000, cuando la familia importó tres vacas, dos terneros y dos toros provenientes de Canadá y Estados Unidos. Aquellos animales introdujeron una nueva línea genética que modificó el rumbo de la cabaña.
"Yo era muy chica, pero lo tengo grabado como si hubiera llegado ayer, porque esas vacas le cambiaron la historia a la cabaña", afirmó la veterinaria. Tras cumplir la cuarentena sanitaria correspondiente, los ejemplares participaron en la Exposición Rural de Palermo, donde obtuvieron el premio de Gran Campeona.
Según explicó Antonela Barberis, el trabajo posterior consistió en incorporar ese material genético al rodeo propio y capacitarse junto a especialistas internacionales para aprovechar al máximo el potencial de esos animales.
Actualmente, la cabaña trabaja con herramientas de biotecnología reproductiva que permiten obtener numerosos embriones a partir de vacas de alto valor genético, acelerando el mejoramiento de los rodeos.
"Estamos a la vanguardia de las tecnologías para mejorar rodeos", sostuvo Antonela. Además, explicó que el objetivo es desarrollar animales capaces de producir más leche, mejorar los sólidos, facilitar la reproducción y extender su vida productiva.

Según informó Bichos de Campo, Antonela también hizo historia al convertirse en 2023 en la primera mujer en actuar como jurado de la raza Holando en Argentina durante la exposición Todo Láctea, consolidando una trayectoria vinculada desde la infancia al trabajo con bovinos lecheros.
La especialista destacó que, pese a la aparición de nuevas razas y cruzamientos, la familia continúa apostando por la Holstein debido al importante avance genético alcanzado durante los últimos años.
"Yo creo que todas las razas sirven y cada una tiene su vocación, pero ahora la raza Holstein está muy avanzada genéticamente. Hoy es una vaca que produce un montón de leche, un montón de sólidos, se banca muy bien los partos y tiene un poco más de información sobre la mesa que las otras razas, porque desde 2012 conocemos su genoma completo", explicó.
La historia de La Lilia demuestra cómo la incorporación de genética, conocimiento y tecnología permitió transformar una cabaña familiar en un referente nacional del mejoramiento de vacas lecheras, manteniendo vigente el legado iniciado hace más de seis décadas por Onelio Barberis.