Comprar un negocio que muchos consideraban poco atractivo terminó siendo la decisión que cambió la vida de Dave Menz. En 2010 adquirió una lavandería deteriorada por US$ 85.000 en el este de Cincinnati, Estados Unidos. Hoy es propietario de cuatro locales, opera 250 máquinas, emplea a 40 personas y sus negocios alcanzaron una facturación anual de US$ 1,8 millones, según informó Forbes.
Menz comenzó este proyecto mientras mantenía un empleo de tiempo completo en una empresa telefónica. Su objetivo inicial era recuperar un negocio que pocos querían comprar. Con el tiempo logró volver rentable ese primer local, adquirió otros tres establecimientos y finalmente dejó su trabajo para dedicarse por completo a la expansión de la empresa.
Según informó Forbes, una de las claves de su crecimiento fue aprovechar una infraestructura ya instalada. El emprendedor evitó los elevados costos de construir una lavandería desde cero y compró un establecimiento que ya contaba con equipos e instalaciones. De acuerdo con su testimonio, reemplazar toda esa infraestructura habría requerido una inversión cercana a US$ 400.000.
El empresario explicó que muchas de las mejores oportunidades del sector nunca llegan al mercado abierto. Tres de sus cuatro lavanderías fueron adquiridas gracias al contacto con distribuidores de equipos y no mediante avisos de venta. Esa estrategia le permitió detectar negocios con bajo rendimiento, pero ubicados en zonas donde la demanda seguía siendo constante.
Para evaluar cada compra, Menz analizó los estados financieros y el potencial de crecimiento de cada establecimiento. Según informó Forbes, sus tres lavanderías más pequeñas generan ingresos de entre US$ 250.000 y US$ 300.000 anuales, con márgenes cercanos al 30%. "En este sector, se paga entre dos y cinco veces la utilidad operativa neta, aunque a veces se adquiere más un local y su infraestructura que un flujo de caja", explicó.
La rentabilidad también mejoró gracias a la incorporación de nuevos servicios. Además del autoservicio tradicional, sus locales comenzaron a ofrecer lavado, secado, doblado, retiro y entrega a domicilio. De esa manera, las mismas máquinas generan ingresos durante más horas del día y amplían la capacidad de facturación sin requerir grandes inversiones adicionales.
Según informó Forbes, una sola lavadora de gran capacidad puede generar alrededor de US$ 250 por día, lo que equivale a más de US$ 90.000 al año si mantiene un uso constante. Ese equipo tiene un costo aproximado de US$ 16.000, por lo que la inversión puede recuperarse en un período relativamente corto.
Otro cambio importante fue dejar de enfocarse únicamente en abrir nuevas sucursales. Menz decidió optimizar primero el rendimiento de los locales existentes, documentó todos los procesos de trabajo y armó un equipo capaz de administrar la operación diaria. "Generamos la misma cantidad de plata cuando estamos cerrados al público que cuando estamos abiertos", afirmó.
Actualmente, además de administrar sus lavanderías, el empresario ofrece capacitaciones para otros dueños del sector mediante una membresía paga que incorpora Dave AI, una herramienta basada en inteligencia artificial diseñada para responder consultas y brindar asesoramiento durante las 24 horas.
El crecimiento de este tipo de negocios también refleja una tendencia más amplia. Según informó Forbes, la industria de lavanderías en Estados Unidos alcanzó unos US$ 7.200 millones en 2026, aunque la cantidad de establecimientos disminuyó respecto de años anteriores. Esto demuestra que los locales más eficientes lograron absorber una mayor demanda gracias a mejores sistemas de gestión.
Para Menz, la fórmula puede aplicarse a otros negocios de servicios recurrentes, como lavaderos de autos, depósitos de autoalmacenamiento o máquinas expendedoras. El principio es el mismo: adquirir un negocio operativo, optimizar sus procesos, ampliar las fuentes de ingresos y construir un sistema que funcione sin depender permanentemente del propietario. "Trabajo unas dos horas a la semana en mis negocios", aseguró.