La producción de orégano de San Carlos, en Mendoza, consolida su crecimiento dentro y fuera del país con un fuerte aumento de las exportaciones y un mayor reconocimiento internacional gracias a la Indicación Geográfica (IG) que distingue su origen y calidad. Según informó La Nación, durante 2025 los envíos al exterior superaron los 600.000 kilos, más del doble que el año anterior, mientras que el valor exportado también registró un importante incremento. El desempeño refleja un cambio de estrategia comercial que permitió a los productores dejar atrás la venta a granel para posicionar un producto con identidad propia y mayor valor agregado.

Mendoza concentra entre el 70% y el 85% del orégano que se consume en Argentina, de acuerdo con datos oficiales citados por el medio. Dentro de la provincia, el departamento de San Carlos, ubicado en el Valle de Uco, reúne más del 80% de la producción mendocina, convirtiéndose en el principal polo productor del país.
El crecimiento de las exportaciones acompaña ese liderazgo. Durante 2024 los envíos al exterior alcanzaron poco más de 250.000 kilos, mientras que en 2025 superaron los 600.000 kilos, un incremento superior al 140% en volumen.
En términos económicos, las ventas externas también mostraron una evolución significativa. Los despachos pasaron de poco más de US$600.000 en 2024 a más de US$1,4 millones al cierre de 2025, lo que representa un aumento superior al 130%.
Al mismo tiempo, mejoró el precio promedio del producto exportado. El valor por kilogramo pasó de US$1,70 a US$2,40, una suba cercana al 41%, impulsada por una mayor diferenciación del producto y una creciente demanda de alimentos con certificaciones de calidad.

El principal factor detrás de este cambio fue la obtención de la Indicación Geográfica San Carlos, una certificación otorgada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca mediante la Resolución 28/2025, que reconoce las características únicas del orégano producido en esa región.

Se trata del único orégano del mundo que cuenta con este tipo de reconocimiento oficial, una distinción que vincula la calidad del producto con las condiciones naturales y productivas de su lugar de origen.
La certificación establece un riguroso sistema de trazabilidad que controla todas las etapas de producción, desde el cultivo hasta el envasado, incluyendo análisis químicos y sensoriales destinados a garantizar la autenticidad y la calidad del producto.
Según publicó La Nación, este proceso permitió a los productores abandonar un modelo basado en la comercialización de materia prima a granel y comenzar a desarrollar marcas propias con mayor valor agregado.
Hasta hace pocos años, gran parte del orégano producido en San Carlos era enviado a empresas de otras provincias, donde se mezclaba con productos de menor calidad antes de llegar al consumidor final.
Con la certificación y el fraccionamiento en origen, los establecimientos comenzaron a comercializar directamente su producción, preservando la identidad del producto y mejorando los ingresos del sector.
El ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, destacó el impacto que tuvo la certificación sobre la actividad.
"Los productores están teniendo un buen margen para su orégano. Se debe a varios factores, pero sin duda la IG los ha visibilizado y están muy entusiasmados con la proyección a futuro del sector, sobre todo para el mercado interno que acompaña la tendencia alcista de precios; se valora el producto de mejor calidad y se paga por ello", afirmó el funcionario, en declaraciones citadas por La Nación.
Actualmente, más de 140 productores cultivan unas 1.200 hectáreas de orégano en San Carlos.
Cinco empresas ya obtuvieron la certificación para comercializar el producto bajo siete marcas diferentes y distintas presentaciones comerciales, fortaleciendo la presencia del orégano mendocino tanto en el mercado interno como en el exterior.
Uno de los principales diferenciales del producto radica en las exigencias establecidas por la Indicación Geográfica.
Para utilizar el sello, el orégano debe ser cultivado, procesado y envasado exclusivamente dentro del departamento de San Carlos.
Además, debe contener un porcentaje mínimo de la variedad denominada "compacto", responsable de su elevada intensidad aromática, una de las características más valoradas por los compradores internacionales.
La certificación también exige colores homogéneos en tonalidades verdes amarillentas, ausencia de polvo, restos vegetales o impurezas y un tamaño uniforme de las partículas.
Los envases deben comercializarse cerrados y con una capacidad inferior a un kilogramo.
Como mecanismo de protección, cada presentación incorpora una etiqueta de seguridad con tecnología VOID, microtextos, elementos visibles bajo luz ultravioleta y bandas holográficas que dificultan cualquier intento de falsificación.
El reconocimiento internacional también abrió nuevas oportunidades para diversificar la actividad económica del Valle de Uco.
Según publicó La Nación, productores, instituciones educativas, referentes gastronómicos y operadores turísticos trabajan en el desarrollo del denominado Camino de las Aromáticas, una propuesta que busca integrar la producción de orégano con otros cultivos regionales, como albahaca y ajo, para ofrecer experiencias vinculadas a la gastronomía, el paisaje y la identidad local.
El empresario Gonzalo Appiolaza, titular de la firma Mardegan, destacó el potencial que representa esta nueva etapa para la actividad.
"Esto nos pone como sector en un lugar de privilegio y demostrar que en Mendoza no solo hacemos buenos vinos, aceite de oliva y ajo sino que tenemos el mejor orégano del mundo. Estamos en el inicio de algo excelente que se viene en el desarrollo económico y también turístico, con el camino de las aromáticas. Queremos que se conozca nuestra tierra", expresó a La Nación.
La iniciativa busca ampliar la oferta turística de la región mediante recorridos productivos, degustaciones y actividades relacionadas con las plantas aromáticas, generando nuevas fuentes de ingresos para productores y emprendedores locales.
Con mejores precios internacionales, un crecimiento sostenido de las exportaciones y un reconocimiento oficial que respalda la calidad del producto, el orégano de San Carlos se consolida como uno de los casos más destacados de agregado de valor dentro de las economías regionales argentinas. La combinación entre certificación de origen, trazabilidad y desarrollo de marcas propias permitió transformar una producción tradicional en un alimento diferenciado que gana espacio en mercados cada vez más exigentes y posiciona a Mendoza como referencia internacional en este cultivo.