El INTA evalúa nuevas variedades de alfalfa para impulsar la producción ganadera en el norte argentino

Investigadores analizan materiales adaptados al clima subtropical para fortalecer la oferta forrajera en Formosa y la región

El INTA evalúa nuevas variedades de alfalfa para impulsar la producción ganadera en el norte argentino
viernes 10 de julio de 2026

La alfalfa comienza a consolidarse como una alternativa estratégica para mejorar la producción forrajera en el norte argentino y, frente a ese escenario, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) avanza en la evaluación de variedades adaptadas a las condiciones subtropicales. Desde la experimental INTA El Colorado, en Formosa, un equipo de investigación y extensión trabaja en la identificación de materiales con buen desempeño productivo para responder a la creciente demanda de los productores ganaderos de la región. La iniciativa busca ampliar las opciones forrajeras disponibles y mejorar la eficiencia de los sistemas de producción de carne y leche.

Según informó INTA Informa, los ensayos se desarrollan en el marco de la incorporación del equipo técnico a la Red Nacional de Alfalfa, una iniciativa que permite comparar el comportamiento de diferentes materiales en distintas regiones del país. En Formosa, actualmente se evalúan 11 variedades con el objetivo de identificar aquellas que presenten mayor adaptación al clima, a los suelos y a las condiciones de manejo propias del norte argentino.

La incorporación de alfalfa en los sistemas ganaderos representa un cambio importante para una región donde predominan las gramíneas. Gracias a su elevado valor nutricional y a su capacidad de producir grandes volúmenes de forraje, este cultivo aparece como una herramienta para incrementar la productividad de los rodeos y mejorar la disponibilidad de alimento durante buena parte del año.

De acuerdo con INTA Informa, el investigador Jorge Hugo Passamano destacó el potencial productivo que puede alcanzar el cultivo en la región. "El cultivo presenta un alto potencial en la región, con producciones anuales de entre 10 mil y 12 mil kilos de materia seca por hectárea, con posibilidad de realizar hasta siete cortes por año y una vida útil estimada en cuatro años en materiales sin reposo invernal", explicó el especialista.

Estas características convierten a la alfalfa en una opción de alto interés para establecimientos dedicados tanto a la producción de carne como a los sistemas lecheros, incluidos los tambos familiares que buscan mejorar la calidad de la alimentación de sus rodeos.

Para lograr buenos resultados, los técnicos remarcan que la implantación debe realizarse en ambientes adecuados. Passamano señaló a INTA Informa que los mejores resultados se obtienen en suelos profundos, sueltos y con buena capacidad para almacenar agua, condiciones presentes en sectores de albardes vinculados al río Bermejo.

El especialista también recomendó realizar un barbecho previo de entre 50 y 70 días, ya que esta práctica favorece la mineralización de nutrientes, mejora la estructura del suelo y contribuye a disminuir la presión de malezas antes de la siembra.

Otro aspecto considerado fundamental es la elección de lotes con buen drenaje y un pH cercano a la neutralidad, debido a que la alfalfa presenta sensibilidad tanto a la acidez como a los excesos hídricos. En ese sentido, Passamano recordó que "El cultivo presenta altos requerimientos de fósforo y calcio, nutrientes clave para su persistencia y productividad", señaló a INTA Informa.

La correcta implantación también depende de una adecuada densidad de siembra. El investigador indicó que el objetivo debe ser alcanzar un buen número de plantas por unidad de superficie para asegurar la persistencia del alfalfar durante varios años.

Según explicó, una densidad cercana a 20 kilos de semilla por hectárea permite establecer un stand de plantas suficiente para sostener el potencial productivo del cultivo y garantizar una adecuada cobertura del lote.

El momento del aprovechamiento también influye directamente sobre el rendimiento y la duración de la pastura. "El momento de corte debe ser alrededor del 10 % de floración para maximizar la producción de materia seca y prolongar la vida útil del alfalfar", afirmó Passamano a INTA Informa.

Desde el punto de vista nutricional, la alfalfa representa uno de los recursos forrajeros de mayor calidad disponibles para la alimentación bovina. El cultivo aporta alrededor de 21 % de proteína bruta, además de una elevada digestibilidad, características que permiten mejorar las ganancias de peso en sistemas de carne y aumentar la eficiencia de producción en establecimientos lecheros.

Además de su utilización mediante pastoreo directo, la alfalfa puede destinarse a la confección de rollos de alta calidad, una alternativa que facilita la conservación del alimento durante períodos prolongados. Según el informe, el forraje puede almacenarse entre uno y dos años, siempre que se mantengan condiciones adecuadas de conservación.

Pese a su potencial, el desarrollo del cultivo en el norte argentino todavía enfrenta diversos desafíos. Entre las principales limitantes identificadas por los técnicos aparecen la escasa disponibilidad de sistemas de riego, la limitada experiencia regional en el manejo de la fertilización y la necesidad de fortalecer las estrategias de control de malezas, plagas y enfermedades.

Dentro de las plagas que requieren mayor seguimiento se encuentran las orugas defoliadoras, capaces de reducir significativamente la producción de biomasa cuando no se implementan medidas de manejo oportunas. A ello se suma la necesidad de monitorear enfermedades que pueden afectar la persistencia de los alfalfares y disminuir su rendimiento.

Los ensayos que lleva adelante el INTA El Colorado buscan generar información local para ofrecer recomendaciones ajustadas a las condiciones productivas del norte argentino. La incorporación de materiales mejor adaptados permitirá evaluar no solo el rendimiento de cada variedad, sino también su comportamiento frente a factores climáticos, sanitarios y de manejo propios de la región subtropical.

Con una creciente demanda de forraje de alta calidad y la necesidad de aumentar la productividad ganadera, los investigadores consideran que la alfalfa puede transformarse en una pieza clave para diversificar la base forrajera del norte del país. Los resultados obtenidos en la Red Nacional de Alfalfa aportarán información para seleccionar los materiales más convenientes y ampliar la adopción de un cultivo que combina alto valor nutricional, buena productividad y potencial para fortalecer tanto la ganadería de carne como los sistemas lecheros de la región.

 

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