Un emprendedor ecuatoriano decidió instalarse en Uruguay para desarrollar un proyecto centrado en el cacao morado amazónico, una variedad ancestral cultivada por comunidades indígenas de Ecuador. Mauricio Durán busca difundir este alimento por sus propiedades nutricionales, su elaboración sin procesos industriales y el modelo de producción que involucra a más de un centenar de familias de la selva.
Mauricio Durán llegó al país tras participar en un encuentro internacional de startups realizado en Punta del Este. Allí identificó un mercado interesado en la alimentación saludable, el bienestar y la longevidad, factores que lo llevaron a instalar su emprendimiento y comenzar la comercialización de su producto bajo la marca Santo Cacao.
El empresario explica que conoció este cacao durante una estadía de dos años y medio en la selva amazónica ecuatoriana, donde convivió con comunidades indígenas que le enseñaron su forma tradicional de consumo y el valor cultural de esta planta.

"Hace unos tuve la oportunidad de vivir en la selva amazónica en Ecuador durante dos años y medio, y conocí a comunidades indígenas. Ellos me mostraron este cacao, que es violeta, la manera de tomarlo y los beneficios que tiene".
A diferencia del cacao utilizado para la producción industrial de chocolate, Durán sostiene que esta variedad se consume como alimento natural. Puede prepararse mezclando una cucharada con agua caliente y licuándola hasta obtener una bebida homogénea o bien masticarse lentamente para favorecer la absorción de sus compuestos.
Según explica, el cacao morado aporta magnesio, hierro, potasio, fibra, polifenoles y antioxidantes, además de conservar enzimas naturales gracias a un proceso que evita exponer las semillas a altas temperaturas.

El emprendedor asegura que este árbol crece únicamente en ecosistemas de alta biodiversidad junto a especies como maracuyá, naranja, toronja y banano, alejándose del esquema de monocultivo que predomina en buena parte de la producción destinada a la industria chocolatera.
"Mi propósito es rescatar el origen, rescatar el concepto del cacao como alimento ancestral, no para hacer chocolates con mucha azúcar. Y tener, por supuesto, el respeto hacia esta planta que es una planta amazónica sagrada y hacia a las familias que lo cultivan, que no llamo productores, sino guardianes".
El proyecto también tiene un componente social. Durán destaca que 127 familias participan del movimiento conocido como Los Guardianes del Cacao, un modelo que, según afirma, busca ofrecer mayor estabilidad económica a quienes cultivan esta variedad ancestral.
Otro de los aspectos que diferencia al producto, de acuerdo con el emprendedor, es que las semillas no son sometidas a procesos de tostado industrial. "Cuando uno quema a un producto natural o lo sube en su temperatura a más de 30° lo que hace es perder las enzimas que te puedan regenerar a nivel celular".

Además de sus propiedades nutricionales, Durán sostiene que el cacao produce una sensación de bienestar y concentración sostenida.
"Cuando uno consume este producto, ayuda a la concentración y la claridad mental. Pero no tiene nada que ver con una energía de adrenalina. Más bien son seis horas de estabilidad, una sensación de que todo está bien, de bienestar".
Actualmente, el emprendimiento comercializa el producto exclusivamente a través de canales digitales y realiza envíos dentro de Uruguay. Según el empresario, la iniciativa cuenta con las habilitaciones correspondientes para su comercialización en el país.