El Gobierno de Río Negro avanza en la elaboración de un proyecto para modificar la Ley Provincial de Carnes con el objetivo de habilitar la comercialización formal de carne de jabalí y otras especies silvestres bajo estrictos controles sanitarios. La iniciativa, que sería enviada a la Legislatura en las próximas semanas, busca reducir la venta clandestina, garantizar la inocuidad de los alimentos y convertir el aprovechamiento de estas especies en una herramienta para controlar poblaciones invasoras que generan importantes pérdidas económicas y ambientales.
Según informó Bichos de Campo, la propuesta contempla un nuevo marco regulatorio para la faena, procesamiento y comercialización de las denominadas "carnes salvajes", con especial atención en el jabalí europeo, una especie exótica invasora cuya expansión afecta a buena parte de la Patagonia y otras regiones del país. El proyecto también incluiría al guanaco, especie para la cual ya existen experiencias de aprovechamiento comercial en otras provincias patagónicas.
La iniciativa fue anticipada por el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, quien sostuvo que la provincia necesita avanzar hacia un sistema que permita transformar estas proteínas en un producto comercial con controles oficiales.
"Salir del modelo de caza control" y "escalar para que esas proteínas se comercialicen y llegar a la población", planteó Banacloy, según declaraciones publicadas por Bichos de Campo.
Actualmente, la carne de jabalí obtenida mediante la caza no puede comercializarse formalmente, situación que favorece la aparición de circuitos informales donde los productos llegan al consumidor sin inspección veterinaria ni garantías sanitarias.
Uno de los principales riesgos está relacionado con la elaboración artesanal de embutidos, conservas y chacinados elaborados con carne proveniente de animales cazados sin controles oficiales.
El docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), Francisco Pescio, advirtió sobre esta problemática.
"Como no existe la producción formal, la carne de jabalí proviene de la faena clandestina. El consumidor no tiene forma de saber qué está comiendo ni qué riesgos corre", explicó el especialista en declaraciones citadas por Bichos de Campo.
Pescio también señaló que muchos de estos productos llegan a ferias, comercios y restaurantes sin haber atravesado controles sanitarios ni análisis para detectar enfermedades como la triquinosis, una de las principales preocupaciones vinculadas al consumo de carne de especies silvestres.
Para el especialista, el punto central pasa por recuperar la infraestructura necesaria para garantizar un circuito formal.
"Para poder consumirlo con seguridad, hace falta algo que hoy no existe: frigoríficos habilitados. Es el único eslabón que puede garantizar la cadena de frío y los controles sanitarios", sostuvo.
El proyecto que prepara Río Negro apunta precisamente a cubrir ese vacío mediante un esquema que involucre habilitaciones otorgadas por los municipios, el Gobierno provincial y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
La intención es establecer requisitos para cada etapa de la cadena, desde la captura del animal hasta el procesamiento, transporte y comercialización de la carne.
Además del aspecto sanitario, la iniciativa también persigue un objetivo ambiental.
Introducido en Argentina a comienzos del siglo XX con fines de caza deportiva, el jabalí europeo se expandió sin control debido a la ausencia de depredadores naturales. Actualmente es considerado una de las especies invasoras de mayor impacto sobre los sistemas productivos.
Según estimaciones de la FAUBA, los daños provocados por esta especie superan los 1.600 millones de dólares anuales, principalmente por pérdidas en cultivos, deterioro de alambrados e infraestructura rural y afectación de otros recursos naturales.
A ello se suma el riesgo sanitario que representa por su capacidad para transmitir enfermedades tanto a animales domésticos como a las personas.
Desde el Gobierno rionegrino consideran que crear un mercado formal para la carne de jabalí podría incentivar una mayor participación de cazadores registrados y, al mismo tiempo, fortalecer las tareas de control poblacional.
La provincia toma como referencia experiencias desarrolladas en otras jurisdicciones patagónicas. En Chubut avanzan programas de faena regulada de jabalíes, mientras que en Santa Cruz ya funciona un esquema comercial basado en el aprovechamiento sustentable del guanaco, mediante planes de manejo y establecimientos habilitados.
El proyecto legislativo aún se encuentra en etapa de elaboración y, según trascendió, podría ser presentado durante agosto junto con otras iniciativas vinculadas al desarrollo productivo provincial.
De aprobarse, la reforma abriría la posibilidad de desarrollar una nueva cadena comercial para especies silvestres bajo estándares sanitarios oficiales, al tiempo que aportaría una herramienta adicional para controlar poblaciones invasoras y reducir los riesgos asociados a la comercialización informal de carne.