La demanda de maíz para alimentación animal alcanzó un nivel récord en Entre Ríos durante 2025 y volvió a confirmar el papel estratégico que cumple el cereal en una de las principales provincias productoras de proteínas animales del país. Según un informe de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (BolsaCER), el consumo destinado a la elaboración de alimentos balanceados creció 3,5% respecto del año anterior y totalizó 3,14 millones de toneladas, impulsado principalmente por la expansión de la actividad avícola.
El relevamiento, difundido por Agritotal sobre la base de datos de BolsaCER, muestra que la avicultura concentró el 58% del consumo total de maíz, con alrededor de 1,8 millones de toneladas utilizadas para la alimentación de aves. El dato refleja el peso que tiene Entre Ríos dentro de la cadena avícola nacional, ya que la provincia concentra más de la mitad de la faena del país.
Durante 2025 se procesaron más de 378 millones de aves, de las cuales aproximadamente 340 millones provinieron de establecimientos entrerrianos. Ese nivel de actividad convirtió al maíz en un insumo indispensable para sostener la producción de carne aviar.
El informe también identifica una marcada concentración geográfica de la demanda. Los departamentos Uruguay, Paraná y Colón aparecen como las principales zonas consumidoras, debido a la fuerte presencia de granjas avícolas, establecimientos porcinos y tambos.
Además de la avicultura, el crecimiento del consumo estuvo acompañado por una mayor actividad en los sectores lechero, bovino y porcino, que incrementaron sus necesidades de alimentación durante el último año.
La Bolsa de Cereales destacó que el volumen registrado en 2025 permitió superar el estancamiento observado entre 2022 y 2024 y también quedó por encima del nivel alcanzado en 2021.
Sin embargo, ese crecimiento de la demanda volvió a poner en evidencia un problema estructural: la producción provincial no alcanza para abastecer el consumo interno.
De acuerdo con el informe, durante las últimas cinco campañas la producción promedio de maíz fue de 1,96 millones de toneladas, frente a una demanda media de 3,08 millones, lo que genera un déficit cercano a 1,12 millones de toneladas anuales.
Para cubrir esa diferencia, Entre Ríos debió incorporar maíz proveniente principalmente de Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero y Buenos Aires.
La situación se agravó en 2025 porque la producción provincial cayó 39% respecto del año anterior, mientras que el consumo continuó creciendo.
La menor oferta estuvo vinculada a una fuerte reducción de la superficie sembrada, que disminuyó 38% como consecuencia de los problemas ocasionados por la chicharrita del maíz, una plaga que afectó especialmente a los cultivos tardíos y de segunda durante la campaña anterior.
Pese al déficit interno, una parte importante de la producción entrerriana continuó destinándose a la exportación a través de los puertos del Gran Rosario. Durante 2025 se despacharon 833.253 toneladas, impulsadas por mejores precios durante la cosecha y por la necesidad de generar liquidez inmediata.
Las perspectivas para la próxima campaña son más alentadoras. Según la entidad, en el ciclo 2025/26 la superficie sembrada con maíz de primera aumentó 86% y, con un rendimiento promedio estimado en 6.550 kilos por hectárea, la producción alcanzaría 3,43 millones de toneladas.
Si el consumo interno se mantiene estable, ese volumen permitiría a la provincia volver a cubrir gran parte de sus necesidades de abastecimiento y reducir la dependencia de maíz proveniente de otras regiones del país.