La incorporación de inteligencia artificial, drones, sistemas de automatización y nuevas herramientas digitales está redefiniendo el modo en que se realizan las pulverizaciones agrícolas en Argentina. Ese fue el principal consenso alcanzado durante la Jornada de Pulverización Inteligente, desarrollada en el marco de la 138° Exposición Rural de Palermo, donde representantes de organismos públicos, instituciones técnicas, empresas y entidades del sector analizaron los desafíos que enfrenta la actividad y coincidieron en que el futuro dependerá tanto de la innovación tecnológica como de la capacitación de los operadores y de la actualización del marco regulatorio.
El encuentro, organizado por la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA) junto con La Rural, con el acompañamiento de la Fundación Benet, reunió a referentes de distintos ámbitos vinculados con la producción agropecuaria para debatir sobre la evolución de las aplicaciones de fitosanitarios y el papel que desempeñarán las nuevas tecnologías en una agricultura cada vez más precisa.
La apertura estuvo a cargo del presidente de FeArCA, Diego Martínez, quien destacó el proceso de modernización que atraviesa la actividad y remarcó que la innovación continuará modificando la manera de realizar las aplicaciones agrícolas.
Uno de los principales aportes del panel llegó desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Su presidente, Nicolás Bronzovich, sostuvo que la automatización ya dejó de ser una proyección para convertirse en una realidad y aseguró que el próximo paso será la incorporación de sistemas capaces de tomar decisiones de manera inteligente."El futuro de las pulverizaciones es absolutamente automático. No solamente en los equipos, sino también en las decisiones. Vamos a dejar de discutir cuántos litros aplicamos para empezar a medir cuánto control logramos sobre las plagas", afirmó Nicolás Bronzovich durante la jornada.
El titular del organismo explicó que el INTA ya desarrolló herramientas digitales que permiten optimizar la calibración de equipos y reducir costos para los productores. Además, anunció que próximamente estará disponible una versión de la aplicación Criollo especialmente adaptada para operar con drones, ampliando las posibilidades de utilización de esta tecnología dentro del sector agropecuario.
Bronzovich también señaló que las exigencias de los mercados internacionales actuarán como uno de los principales motores para acelerar la incorporación de innovaciones tecnológicas, aunque advirtió que será indispensable avanzar con normas que acompañen ese proceso.
Desde la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) también remarcaron que el desarrollo tecnológico no se limitará únicamente a la maquinaria agrícola.
El director ejecutivo de la entidad, Federico Landgraf, sostuvo que la evolución alcanzará tanto a los equipos como a los propios fitosanitarios, con productos cada vez más específicos y aplicaciones de mayor precisión."La automatización llegó para quedarse. Vamos hacia equipos cada vez más inteligentes y productos mucho más específicos. Pero esa innovación debe estar acompañada por marcos regulatorios adecuados", expresó Federico Landgraf.
El directivo consideró además que el sector enfrenta un desafío adicional relacionado con la comunicación hacia la sociedad y la necesidad de mostrar el impacto positivo de las buenas prácticas agrícolas sobre la producción de alimentos y el ambiente.
La sustentabilidad también ocupó un lugar central dentro del debate.
El representante de CampoLimpio, Juan Manuel Medina, planteó que la gestión ambiental debe contemplar todo el sistema productivo y destacó los avances logrados mediante la implementación de la Ley Nacional de Envases Vacíos, que permitió consolidar una red de Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) destinada al tratamiento responsable de residuos.
En la misma línea, Pablo Grosso, representante del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA), señaló que la capacitación permanente será uno de los pilares para lograr un equilibrio entre producción, cuidado ambiental y desarrollo social.
Para el especialista, fortalecer el conocimiento técnico de toda la cadena permitirá mejorar las prácticas agrícolas y reducir los conflictos que suelen surgir entre las zonas rurales y urbanas.
Otro de los ejes abordados durante la jornada fue la formación de recursos humanos.
El presidente de la Fundación Benet, Ezequiel Baus, destacó que el avance tecnológico exige profesionales cada vez más capacitados para aprovechar las herramientas disponibles.
Según explicó, la institución impulsa programas de capacitación mediante la plataforma AgroFormar, orientada a productores, aplicadores y empresas del sector.
Además, identificó dos grandes desafíos para los próximos años: acelerar la incorporación de tecnologías ya disponibles, como los drones, los sensores inteligentes y la pulverización selectiva, y avanzar hacia sistemas productivos vinculados con la agricultura regenerativa.

Desde la aviación agrícola también respaldaron la incorporación de nuevas tecnologías.
El presidente de FeArCA, Diego Martínez, recordó que la actividad se encuentra próxima a cumplir un siglo desde la primera aplicación aérea realizada en Argentina y consideró que la experiencia acumulada permitirá integrar los nuevos desarrollos tecnológicos."Los drones son nuevos compañeros de trabajo. Bienvenida sea la tecnología. Tenemos casi un siglo de experiencia para aportar en su desarrollo y estamos trabajando en conjunto para mejorar la calidad de las aplicaciones", sostuvo Diego Martínez.
La visión internacional estuvo representada por María Julia Cabello, de FAO Argentina, quien propuso analizar las pulverizaciones dentro del funcionamiento integral de los sistemas agroalimentarios.
La especialista destacó el potencial de herramientas como la inteligencia artificial y los bioinsumos para mejorar la eficiencia de las aplicaciones y disminuir la deriva, reduciendo así los impactos ambientales.
Otro de los aspectos que generó consenso entre los participantes fue la necesidad de modernizar la legislación vigente.
La directora ejecutiva de la Red de Buenas Prácticas Agropecuarias, Nieves Pascuzzi, explicó que distintas instituciones trabajan en un proyecto de ley nacional de presupuestos mínimos para aplicaciones de fitosanitarios, con el objetivo de unificar criterios regulatorios en todo el país.
La iniciativa también cuenta con el respaldo de la Fundación Barbechando.
Su presidenta, Ángeles Naveyra, consideró que existe un contexto favorable para avanzar con una normativa que aporte previsibilidad tanto a productores como a aplicadores y reduzca la diversidad de criterios existentes entre provincias y municipios.
El cierre del panel estuvo a cargo de la presidenta del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), María Beatriz Giraudo, quien remarcó que el desafío regulatorio debe avanzar al mismo ritmo que la innovación tecnológica."Tenemos que acelerar los registros sin resignar rigurosidad científica. Si la normativa no acompaña la innovación, siempre vamos a llegar tarde", afirmó María Beatriz Giraudo.
La titular del organismo sostuvo además que las decisiones vinculadas con las aplicaciones agrícolas deben sustentarse en evidencia científica y en el trabajo conjunto entre organismos públicos, instituciones técnicas y empresas privadas.
El debate desarrollado en la Exposición Rural dejó en evidencia que la transformación tecnológica del agro argentino ya está en marcha. La incorporación de automatización, inteligencia artificial, drones, pulverización selectiva y herramientas digitales promete modificar profundamente la forma en que se realizan las aplicaciones agrícolas durante los próximos años. Sin embargo, los especialistas coincidieron en que ese proceso solo podrá consolidarse si avanza acompañado por capacitación, normas actualizadas y una estrategia de comunicación que permita fortalecer el vínculo entre el sector agropecuario y la sociedad.