Del 4 al 6 de agosto, Rosario y su región vuelven a mostrar por qué son una pieza clave del entramado productivo argentino, y cómo el país posa la mirada en el cambio de una ciudad que luce renovada. Rosario vuelve a ser sede del Congreso Aapresid: el lugar donde convergen producción primaria, industria, desarrollo tecnológico y movimiento económico a partir de congresos, reuniones y turismo.
El balance del primer semestre marcó un hito importante en materia turística: el arribo de casi dos millones de visitantes y un incremento del 12% en la ocupación hotelera promedio respecto al mismo lapso del año anterior. Este crecimiento se fundamenta, principalmente, en la reactivación y fortalecimiento de la agenda de eventos masivos, congresos y convenciones, que dieron un gran impulso a la actividad. En ese marco, Aapresid es un nuevo mojón.

A su vez, el Gran Rosario volvió a ser el principal nodo agroexportador del mundo, con 75,7 millones de toneladas de granos, aceites y subproductos, superando a Nueva Orleans y Santos. En sus 70 kilómetros de costa sobre el Paraná operan 30 terminales portuarias, de las cuales 18 son agroindustriales, y explican cerca de un tercio de los dólares que ingresan al país por exportaciones de bienes. Ese liderazgo logístico no sería posible sin la siembra directa y el salto de productividad del campo argentino, que sostiene el volumen que circula por el "up-river".

La ciudad reúne más de 32.500 expresiones productivas: 18.000 comercios registrados, más de 3.000 industrias, 11.100 servicios y actividades privadas y 500 unidades vinculadas a la construcción. Un tejido diverso, distribuido en toda la trama urbana, que muestra a Rosario como una economía local densa y diversificada.
A esto se suma un polo tecnológico de peso nacional e internacional que nuclea más de 70 empresas de software, biotecnología e ingeniería, junto a universidades y gobiernos.
Producción agrícola de escala mundial, infraestructura portuaria de primer nivel, un tejido comercial e industrial denso y un ecosistema tecnológico en expansión: Rosario demuestra el potencial productivo de una región que se mide en toneladas, pero también en su capacidad de integrar producción, logística y conocimiento en un mismo territorio.