El Gobierno lanzó la licitación de la obra de transporte eléctrico AMBA I, un proyecto de US$800 millones que contempla una nueva línea de alta tensión y una estación transformadora en la provincia de Buenos Aires. La iniciativa, anticipada por Forbes, será la primera ampliación privada de este segmento en dos décadas y contará con una garantía del BID por US$200 millones para reducir los riesgos financieros y permitir su adhesión al RIGI.
Según informó Forbes, el proyecto busca resolver uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el sistema eléctrico: el cuello de botella en la transmisión de energía. La falta de ampliaciones durante los últimos 20 años limitó la capacidad de transporte y elevó los riesgos para la operación del sistema.
La obra AMBA I contempla la construcción de una línea de 500 kV de 270 kilómetros y una nueva estación transformadora en Plomer, provincia de Buenos Aires. Su objetivo principal será reforzar el abastecimiento del Área Metropolitana de Buenos Aires, que concentra aproximadamente el 40% de la demanda eléctrica nacional.
Con la nueva infraestructura, el sistema podrá ampliar en unos 2.000 MW la capacidad de demanda que puede abastecer en el AMBA. El proyecto forma parte de un programa más amplio de expansión del transporte eléctrico que incluye 16 iniciativas.

En conjunto, ese plan contempla inversiones superiores a US$6.600 millones y la incorporación de 5.610 kilómetros de líneas de 500 kV en distintas regiones del país. De concretarse, la extensión de este tipo de infraestructura crecería un 38% respecto del tendido actualmente vigente.
La licitación también marca un cambio en el esquema de participación del sector privado. La modificación del marco regulatorio habilitó inversiones privadas en un segmento que históricamente estuvo concentrado en el Estado.
Para facilitar el financiamiento de la primera obra, el proyecto tendrá una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por US$200 millones. Este respaldo será clave para reducir el riesgo asociado a una inversión de gran escala y permitir que el proyecto pueda ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
A su vez, Cammesa, la compañía mayorista del mercado eléctrico bajo control estatal, realizará un aporte de US$100 millones para acelerar el inicio de los trabajos. La medida busca evitar que el costo financiero de la etapa inicial de la construcción se traslade a las tarifas eléctricas.
“Construir una obra de esta escala tiene un alto costo de arranque porque implica comprar los transformadores, movilizar equipos y contratar los primeros tramos de obra. Si se tuviese que financiar con deuda privada, el costo financiero se terminaría trasladando al sistema eléctrico”, justificó el vocero oficial Adrián Ravier, según informó Forbes.
La mitad del aporte de Cammesa se realizará mediante la compra de transformadores, mientras que el resto será abonado en efectivo. De acuerdo con lo informado por Forbes, el aporte no será reembolsable y se financiará con recursos de la cuenta de Cammesa, que acumuló ganancias vinculadas con las exportaciones de energía.
El cronograma establece que la presentación y apertura del primer sobre de la licitación se realizará durante la primera quincena de diciembre de 2026. La adjudicación está prevista para comienzos de 2027 y la construcción demandaría aproximadamente cuatro años y medio.
La obra AMBA I será, de esta manera, el primer paso de un programa destinado a ampliar la capacidad de transporte eléctrico en todo el país. La incorporación de nuevas líneas de alta tensión apunta a acompañar el crecimiento de la generación y evitar que las restricciones de la red se conviertan en un límite para el abastecimiento energético.